Joseph Perich
Murió un hombre muy rico y se despertó en el paraíso. Una mesa rebosante de comidas y bebidas prometía realmente gozos celestiales. Y le dijeron que todo iba a costar pocos euros.
Entonces el hombre pensaba en sus inmensas riquezas y se puso muy contento. Más, cuando quería pagar, sacudían la cabeza.
-Aquí vale solamente el dinero que uno ha regalado a otros.
Entonces el hombre se puso muy triste, pues de repente se había quedado sin nada. En su vida terrenal nunca había regalado nada.
Reflexión:
En esta hoja encontrarás los resultados económicos del 2005. Todos los servicios de la Parroquia son gratuitos, pero hay unos gastos (luz, mantenimiento, limpieza…) que entre todos cubrimos. Particularmente, si te fijas en las colectas extraordinarias verás que las destinadas al Tercer Mundo, a los países más pobres, suman un volumen de euros considerable, teniendo en cuenta lo que recogemos durante el año. Seguro que sin tus aportaciones los números no serían los mismos. Estas cifras son un espejo donde se puede apreciar la gran generosidad de cada uno y de nuestra comunidad cristiana. ¿No te sientes identificado o estimulado por la siguiente escena?:
«Jesús se sentó frente a la sala del tesoro y miraba cómo la gente echaba dinero. Muchos ricos echaban mucho. Llegó una viuda pobre y echó dos monedas pequeñas de cobre. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Os aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Todos han dado lo que les sobraba; ella, en cambio, ha dado lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir» (Mc 12, 41-44).







