Recibir la bendición – Iñaki Otano

Recibir la bendición – Iñaki Otano

Iñaki Otano En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:             “Lo que pasó en tiempos de Noé pasará cuando venga el Hijo del Hombre. Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca, y cuando menos lo esperaban... Leer más...
Venga a nosotros tu reino – Iñaki Otano

Venga a nosotros tu reino – Iñaki Otano

Iñaki Otano En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús, diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido”. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: “Si eres tú el rey... Leer más...
Encontrar el sentido de la existencia – Iñaki Otano

Encontrar el sentido de la existencia – Iñaki Otano

Iñaki Otano En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: “Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo... Leer más...
Escuchado y salvado – Iñaki Otano

Escuchado y salvado – Iñaki Otano

Iñaki Otano En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola por algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos, y despreciaban a los demás: Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era un fariseo: el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así... Leer más...
Orar siempre sin desanimarse – Iñaki Otano

Orar siempre sin desanimarse – Iñaki Otano

Iñaki Otano En aquel tiempo, Jesús para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a... Leer más...
El rico insensible y el pobre – Iñaki Otano

El rico insensible y el pobre – Iñaki Otano

Iñaki Otano En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro, estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que... Leer más...