REFLEXIÓN DE BLANCA GALLEGO FERNÁNDEZ (JOVEN VEDRUNA)

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BLANCA GALLEGO FERNÁNDEZ

La esperanza no es solo creer que todo va a salir bien, es más la certeza de que Dios está ahí sosteniendo e impulsándote y eso es algo que aprendimos en el encuentro de la Escuela de Pastoral con Jóvenes de 2025. Soy Blanca, del grupo de Fe de las Vedruna y voy a dar mi visión sobre el encuentro. 

De primeras, la palabra esperanza es ambigua y entender qué se quiere llegar a transmitir con ella es complicado, además siento que es una palabra que cada uno tiende a dotar de su propio significado, de ahí su dificultad. Aun con el papa Francisco escribiendo al respecto pienso que es un tema relevante a seguir profundizando. 

Hoy en día, donde nos vemos rodeados de tanto daño y odio es fácil sentirse catastrofista, empiezas pensando en el genocidio de Palestina, la guerra de Ucrania, el hambre en el mundo, la pobreza extrema que viven tantas personas, la injusta desigualdad social… y, ante eso, no es que necesitemos un optimismo irreal, sino una esperanza firme. Por otro lado, es esencial que nos hablaran del discurso vacío de la felicidad, que últimamente se está convirtiendo en el marketing actual, que al final te hacen sentir incluso peor y de ahí, una vez más, la relevancia de la esperanza. Me pareció fundamental también, por no decir lo más importante, la idea de que la esperanza es una acción conjunta y es algo que como jóvenes debemos tener en cuenta, y se hace material esta acción conjunta hablando del banquete del reino de Dios y de la peregrinación. 

Aparte de la importancia de la esperanza y del mensaje que nos transmitieron, me parece útil hablar de cómo lo hicieron. Estuvo muy bien el tener diversas actividades y en diversos formatos para que esto fuese ameno y con más gancho. El tener un seminario al respecto, poder acto seguido escuchar testimonios, lo cual me parece super práctico porque la esperanza explicada en el seminario no se queda en una idea, se pasa al mundo real y se convierte en algo vivo en la vida de las personas que narraban sus experiencias dándote oportunidad a ti de creer en la aplicación de lo explicado. Luego me gustó el tener pequeños grupos de debate, ya que el dar voz a tu opinión y poder hablar con otras personas te hace tener las ideas más claras y profundizar en ellas. Lo de los grupos fue una dinámica que se hizo en varias ocasiones, dándote la oportunidad de conocer a varias personas y dejando siempre ese espacio para el diálogo. La obra de teatro/monólogo me encantó, me pareció muy acertada con el tema que estábamos tratando, la Eucaristía fue preciosa y la oración también, cómo no serlo con Ain Karem en el coro.

En general, fue un encuentro precioso y muy útil, pero si tuviese que añadir algo, sería un poco la aplicación y la transmisión de lo ya hablado. Es estupendo salir del encuentro entendiendo un poco mejor el significado de la esperanza y por qué como cristianas estamos llamadas a ella, pero siento que nosotros tenemos la posición «fácil» para tener esperanza, ya que, como se mencionaba antes, hay gente, y mucha, que no tiene las necesidades básicas cubiertas. En cuanto a nosotros mismos, siento que justo la esperanza, por muy bien que esté entenderla hay que ponerla en práctica y es algo de lo que me faltó un poco hablar en el encuentro, y no tanto como teoría, porque de ello sí se habló, si no más un poco sobre: cómo se pone la esperanza en práctica, por dónde se empieza, qué cosas tengo que cambiar. 

Como conclusión, pienso que este encuentro nos ha enriquecido mucho, pero no se debe quedar ahí, sino que debe ser el primer paso para que ahora nosotras sigamos expandiendo este mensaje poniéndolo en práctica en nuestras vidas.