VIVIR EL EVANGELIO EN CARTUJA–ALMANJÁYAR – Ion Aranguren

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Hace ya 12 años que los escolapios decidimos vivir en el barrio de Cartuja, en Granada. Respondíamos así a un deseo que tiempo atrás los escolapios y los miembros de la fraternidad habíamos soñado con personas de nuestro ámbito, los jóvenes de nuestros grupos y profesores del colegio junto al río. Nuestra historia en este barrio se remonta a los años ochenta, en los que la zona norte de Granada, Cartuja y Almanjáyar comenzaron a ser un referente para el catecumenado del Centro Juvenil Calasanz.

Movidos por la fe y al estilo escolapio hemos sentido la llamada de hacernos vecinos de este entorno, así como de trabajar con los niños/as y jóvenes para educar(nos) en el tiempo libre y la educación no formal. Siempre hemos querido llenar el tiempo de los niños/as y jóvenes para ofrecer oportunidades, para que puedan seguir educándose y encontrar nuevos horizontes más allá de la zona de las parcelas, el poblado, las casillas, Rey Badis, Molino Nuevo…

Sabiendo que la semilla de mostaza va germinando poco a poco, nuestra labor y misión en este barrio se identifica mucho con esa sencillez del Evangelio. Porque sabíamos lo que hacíamos y dónde estábamos, no hemos querido inventar nada nuevo, sino sumarnos a las realidades educativas y de Iglesia en el barrio para caminar juntos. Las parroquias Sagrada Familia, La Paz y Jesús Obrero como aliadas de nuestra presencia, la escuela infantil Virgen del Pilar o la guardería Cartuja, las asociaciones Amigos de Almanjáyar y Cartuja, Anaquerando o Lestonnac, han sido compañeros y testigos de ese acompañar constante y de las apuestas que hemos ido llevando a cabo.

Quedan atrás muchos años de entrega y compromiso, de labor callada y también de dificultades que surgen en el camino. Por supuesto, muchos nombres y personas con quienes hemos hecho camino y recorrido juntos. Muchas actividades de fin de semana, tardes y tardes de apoyo y repaso escolar, colonias y campamentos, excursiones, salidas y convivencias. Fruto de tanta vida nos encontramos hoy con una presencia significativa.

La comunidad escolapia de religiosos y laicos viviendo en común cumple ya 12 años, que en agosto de 2005 comenzaba esta aventura de vida y misión. Una comunidad por la que han pasado muchas personas y que es motor y referencia de las actividades escolapias pastorales y educativas en Granada. Este curso vivimos cinco escolapios religiosos, junto con dos escolapios laicos y sus hijos, y un joven de experiencia comunitaria. Además, otros dos matrimonios que no viven bajo el mismo techo también pertenecen a esta comunidad. Y, por otro lado, otras familias de la fraternidad escolapia Albisara también viven insertos en esta zona de Granada.

Nuestra casa es una comunidad de acogida abierta a recibir personas que quieran compartir la vida y descubrir su vocación personal y comunitaria. En la comunidad compartimos la vida, la oración, todas las tareas y servicios de un hogar común y, por supuesto, la misión. Una misión escolapia, educativa, evangelizadora y transformadora de la realidad.

Llevamos adelante nuestra misión aquí en el barrio de Cartuja y también en el Genil porque queremos hacer un puente real entre estas dos zonas de Granada, para que confluyan los vecinos, familias, alumnado y profesorado de nuestros centros.

Desde septiembre de 2015 los escolapios hemos cogido el testigo de las apostólicas del Corazón de Jesús, al asumir la dirección de su colegio Luz Casanova, con 40 años ya de historia en este entorno. Este colegio de Cartuja es una comunidad de aprendizaje, con 280 alumnos y alumnas, desde Infantil hasta 4º de ESO. Somos un lugar de encuentro, con capacidad de acogida a las situaciones que se vayan produciendo en nuestras vidas. Y promovemos una acción educativa que hable de oportunidad y de integrar la diversidad de personas sean de la cultura que sean, sin distinción social, cultural, ideológica o religiosa. Queremos que nuestros jóvenes alcancen un nivel humano y cultural para que en el futuro puedan ser mejores personas comprometidas con su entorno.

Nuestro colegio no entiende de horarios ni tiempos. Por eso, aunque las clases terminan a las 14.00h para los pequeños o a las 14.45h para los mayores de Secundaria, el colegio sigue abierto ofreciendo tras el comedor escolar múltiples actividades: biblioteca tutorizada, inglés, fútbol, gimnasia rítmica, flamenco, baloncesto, actividades del Movimiento Calasanz… Y es una labor que la comunidad escolapia y la fraternidad lleva adelante gracias a un profesorado comprometido, a jóvenes del Movimiento Calasanz, a todo el voluntariado de Itaka–Escolapios y a quienes se acercan para aportar su granito de arena. Os invitamos desde aquí a participar y conocernos. Sin embargo, más allá de lanzar nuevos proyectos, está como fundamento de nuestra labor el objetivo de acoger y acompañar las situaciones de los chavales y de las familias con las que compartimos nuestra vida.

Este año celebramos 400 años de la Orden Escolapia y 250 años de la canonización de Calasanz y creemos que su propuesta de una educación integral, en piedad y letras, especialmente para los que más lo necesitan y para la reforma de la sociedad, sigue vigente y es absolutamente necesaria.

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