VEN Y VERÁS – Luis Manuel Suárez CMF

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VEN Y VERÁS

Luis Manuel Suárez CMF

http://luismanuel@claretianos.es / @luismanuel_cmf

Avanzar en el seguimiento de Jesús, caminar en un proyecto de vida ilusionante desde el Evangelio, encontrar y desarrollar la propia vocación… Para ello, podemos mirar a muchos sitios. Los jóvenes y los menos jóvenes: unos para descubrir y otros para recrear.

Seguramente lo más cercano será mirar a personas que conocemos: cómo han comenzado su proyecto, cómo lo van desplegando, cómo van afrontando las inevitables encrucijadas y contratiempos… Matrimonios, consagrados/as, laicos/as, sacerdotes… todos necesitamos referentes y, a la vez, podemos ser referentes para otros.

Junto a ello, hay reflexiones y «Reflexiones». Cada año tenemos un mensaje y unos materiales por la Jornada Mundial de la Juventud y por la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Y mucha gente piensa sobre estas cuestiones y lo comparte verbalmente o por escrito… A la vez, nunca deberían faltarnos las «Reflexiones» que nos ofrece la Palabra de Dios, referencia común, permanente y vinculante para todo seguidor de Cristo en su Iglesia.

En la Palabra de Dios hay multitud de pasajes en los que uno puede mirarse para descubrir y/o desarrollar su vocación. Más aún: toda la Palabra de Dios es el gran relato de una vocación: el Dios que llama a la vida y elige a un pueblo; ese pueblo que responde, entre fidelidades e infidelidades; el Dios que renueva su Alianza y la hace definitiva en Jesucristo; y la Iglesia, como comunidad de los llamados, que quiere vivir desde ese Dios, sirviendo a los demás, animada por el Espíritu hasta el encuentro definitivo en el final de los tiempos.

Bajando al detalle, uno de los relatos vocacionales más sugerentes de la Palabra de Dios lo encontramos al comienzo del eangelio de Juan (Jn 1,35-39). Aquí lo tienes:

«Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: “Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.

Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: “¿Qué buscáis?”. Ellos le contestaron: “Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?”. Él les dijo: “Venid y veréis”.

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima». 

Primero, el detonante: alguien te señala a Jesús… y, quizá sin saber muy bien cómo ni por qué, ahí que te empiezas a acercar. Después, el encuentro: un diálogo, un interés mutuo, una inquietud, una propuesta… Y al fin llega el desenlace, como final del primer capítulo de toda una historia: ir, ver… y quedarse, para comenzar un camino. Un momento tan fuerte, que hasta queda grabado el día y la hora.

Toda vocación cristiana parte de un «ven y verás», de un testimonio que toca el corazón y que, desde el encuentro con Cristo, abre a un proyecto de vida ilusionante. Y toda vocación cristiana nos invita a ser testimonio para otros, como hace Andrés, uno de esos dos del pasaje bíblico anterior, en los siguientes versículos: ven y verás… «y lo llevó a Jesús». ¿Aceptas el reto?

El #Tweet de Francisco: «El Señor nos llama a colaborar en la construcción de la historia, convirtiéndonos, junto a Él, en pacificadores y testigos de esperanza en un futuro de salvación y resurrección» @Pontifex_es

Para preguntarME / Para preguntarNOS:

  • ¿Has tenido algún encuentro con Cristo, de esos de los que se recuerda el día y la hora?
  • ¿Qué personas han sido/son para mí un testimonio significativo, que me han acercado a Jesús y al Evangelio? Piensa en personas concretas. ¿Qué te llama la atención de ellas?
  • ¿A quién podrías decir tú hoy «ven y verás»? ¿Para quién puedes ser tú testimonio de Jesús y de Evangelio? ¿En qué puedes ser tú testimonio de Jesús y de Evangelio? 

 

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