Una pastoral del tú a tú – Fran Beúnza

Fran Beúnza, franbeunza@escolapiosemaus.org

¿Qué tal? ¿Preocupado-a por cómo hacer pastoral el año que viene? ¡¡Normal!! Quizás esta lectura te venga bien.

Lo primero, la palabra:

«En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude”. Le respondió el Señor: “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada”» (Lc 10,38-42).

Marta y María «confinadas» en su casa y conectadas a Jesús, cada una a su manera. Ya sabemos que las dos deben estar, necesarias y complementarias. Lo que da sentido al servicio es hacerlo desde la escucha de Jesús.

Os comparto algunas pistas, algunas miradas a la realidad, algunas re-conexiones que nos pueden ayudar a marcar ciertas coordenadas pastorales. 

Re-conectando con la realidad… Seamos María un tiempo

Primera conexión. Tendremos que ser ágiles, y virar ciertos rumbos con rapidez, siendo flexibles en el trabajo y constantes en la oración.

Es probable que no haya campamentos de verano, ni macro actividades, ni reuniones de grupos grandes, quizás incluso eso no vuelva en todo el año que viene, o más tiempo. Es probable que tengamos que re-configurarlo todo el curso que viene. ¿Preocupado? ¿Quién sabe? Haremos lo que esté en nuestras manos. Porque todo esto y mucho más han sido (lo son) herramientas increíbles para dar la buena noticia. Quizás la austeridad en la hiperactividad de nuestros procesos que parece que viene puede ser oportunidad. El exceso y la rutina causan estragos hasta en las mejores ideas y procesos. Y a veces nuestros itinerarios pastorales se van transformando en «lo que toca» o «lo que han hecho otros-as» y no surgen (no conseguimos que surjan) de nuestros propios jóvenes, o no son experiencias deseadas, sino que entran dentro de un plan…Es decir, han perdido ese toque pionero que tanto ayuda en el aprendizaje de cualquier tema y en la fe… Se convierte en rutina y pierde ese brillo, ese ¡¡¡más!!! que siempre cabe esperar en el seguimiento al Dios de la vida. Esa brisa de novedad que sopla y ha venido a cambiarlo todo. Esta situación va a cambiar muchas cosas, partimos de que esta experiencia está siendo una tragedia, pero vamos a mirarla con los ojos puestos en Jesús:

Esta situación va a cambiar muchas cosas, vamos a mirarla con los ojos puestos en Jesús:

 

Segunda conexión. ¿Qué nos mueve?

El tú a tú con el Señor. El encuentro personal con Jesús. El Evangelio (¡¡¡los 4!!!) está lleno de encuentros personales con Jesús. Por eso hacer gymkhanas, escape rooms, karaokes y actividades varias están muy bien. Pero no olvidemos que lo importante es conectarte, conectarles con Jesús. Lo otro son mediaciones más o menos válidas según los tiempos que corran, la habilidad del agente de pastoral de turno, etc. La realidad social es ahora mismo (siempre lo ha sido) una gran catequesis ¡si se sabe aprovechar!

Yo estoy experimentando un intenso y el feliz retorno del tú a tú. Nunca se había ido, por supuesto, pero como en tantas otras cosas la pirámide de prioridades se ha invertido en nuestros chavales/as y esto ahora mismo es lo que más valoran y agradecen. Las conexiones en pequeños grupos. La relación personal pura y dura. Somos conscientes de que en el fondo es lo más atractivo, lo que más hace reflexionar a las personas, lo que produce cambios en ellas… De repente al monitor con el que haces hípica ya no le ves, pero el de tu grupo de pastoral, te ha wassapeado cada dos días para ver qué tal estas, le has llamado para contarle eso que te preocupa tanto de tus abuelos, has descubierto con mayor conciencia lo que otros hacen por ti, y por eso has entendido mejor eso de lavar los pies estando encerrado en casa. Habéis rezado juntos por alguien del grupo, os habéis mirado el rostro de cerca en tantas conexiones, y no la ropa que lleva cada uno o si la actividad de esta tarde es un powerpoint o un baile. Nuestros chavales/as han tenido que activarse ayudados por otros/as. Este ha sido siempre nuestro fuerte. 

¿Y si pensamos juntos un plan para experimentar, para cuidarnos y reconectarnos con ese Padre–Madre que nos ama y nos invita a tener una relación de amistad?

Tercera conexión. Una pastoral del rostro: aprovechemos la ¡¡oportunidad!!

¿Qué estás viendo en las pantallas a las que te conectas estos días? ¡¡¡Rostros!!!

«El rostro del Otro en sí, posee una dignidad comparable a la de lo sagrado y a la de Dios mismo. A pesar de la venida ética, revelada en el rostro, Dios y el hombre quedan finalmente desconocidos: “Dios se comunica, pero no se auto-comunica; el rostro habla, pero no dice su nombre”» (Lévinas).

Tenemos la oportunidad de fortalecer la conversación de calidad con nuestros jóvenes, a pesar de las distancias podemos hacer llegar la dosis de amor, de escucha y de acompañamiento necesarios mediante la llamada o video llamada, el Whatssap, Zoom o lo que haga falta. ¿No es esto mejor eso que esa asistencia a las reuniones por cierta inercia? Si propiciamos grupos más pequeños conseguiremos mayor interacción además de generar tiempos nuevos fuera de esas agendas tan encorsetadas que teníamos todos antes. Cuidado con volver a rellenar todo nuestro tiempo de reuniones que no sean para estar con los chavales/as.

Cuarta conexión. Una identidad de grupo que evoluciona: aprovechemos la ¡¡¡oportunidad!!!

La identidad crecerá en la distancia, al contrario de lo que se podía pensar. El deseo de estar con otros se ha incrementado por 100. Una historia en dos mensajes de Whatsapp de una chica de 17 años:

«Hola, solo vengo a comunicar que echo de menos las tardes tranquilas en medio del monte, sin saber dónde estoy pero con la mejor compañía. Ese sentimiento de estar reventada, pero estar más a gusto que en brazos… Adiós».

Después de leer esto en el grupo les pedí que me enviasen una historia, un momento, unas palabras… Una de las respuestas fue para enmarcar:

«Mira… ¡¡¡yo me quedo con todo!!! Pero con lo que me quedo es con las sensaciones que transmite el recuerdo de esos campas. La sensación de ser feliz, de que el único problema es que Shere kan (no sé cómo se escribe) nos ataca. Esa satisfacción de llegar al lugar donde vamos a dormir, pero a la vez un cansancio brutal. ¡Lo pienso y ese agotamiento está llenísimo de alegría pura! Ojalá poder revivir esos campamentos».

¿Y si el anhelo de perder lo que ya tenías te hace valorar lo que antes vivías como costumbre?

¿Y si pasaste superficialmente por muchas experiencias, pero ahora es el momento de volver a ellas? Lo vivido allí quedó, pero podemos ayudarles a profundizar en ella… Ayudemos a re-conectar a las personas entre ellas, en su mismo grupo y, sobre todo, conectar todo esto con su experiencia con Jesús… Es el momento de perforar lo vivido, encontraremos con ellos los respiraderos de la verdadera experiencia capaces de restablecer el contacto con Dios

Iremos de casa a casa.

¿Y si el anhelo de perder lo que ya tenías te hace valorar lo que antes vivías como costumbre?

 

Quinta conexión. Aprendizaje–servicio: aprovechemos la ¡¡¡oportunidad!!! de servir a los más pobres

Quizás no puedas ir, pero podrás desearlo. ¿Recuerdas aquello que tanto nos pasaba de que ofrecíamos cosas que no pedían los jóvenes? Quizás cambie, ahora las pedirán. Les dará pena y rabia ser los que no las hagan. Querrán hacer entonces lo que se pueda.

Vamos a una pastoral donde nuestros lugares de aprendizaje y servicio se verán mermados a priori y habrá que inventar o generar caminos nuevos de casa a casa, de intimidad a intimidad. Surgirán nuevos servicios… ¡¡¡ya han surgido!!!

El futuro incierto les hará preguntarse por sus certezas, por el sentido… y Jesús estará ahí como casa sobre roca, como sentido sólido pase lo que pase; a pesar de la duda, muerte, el dolor, la crisis económica…

Visibilicemos el dolor de los demás o el nuestro (no seamos unos Mr. Wonderfuls). Ojalá entre todos y todas podamos entender la importancia de esta acción. Quien se duele necesita ser mirado, atendido, acompañado y entre todos y todas podemos conseguir que el permiso y el espacio al dolor sean tan importantes como el aplauso. Seamos esa luz que brilla en medio de la oscuridad, pero sin negar la oscuridad. ¡Cuántos de nuestros chavales han comprendido estos días la importancia de una expresión religiosa, de un funeral, al escuchar las historias de todos aquellos que no lo han podido tener! Algunos de ellos han vivido el dolor de no poder despedirse de sus seres queridos. 

Grandes desafíos han resurgido con fuerza: ecología, feminismo… De repente el espacio sagrado de la sociedad ha sido el hospital. El templo de los cuidados. Nuestro Dios es un Dios que cuida de su pueblo pase lo que pase.

Surge, pues, la oportunidad de generar píldoras formativas sobre los temas comentados, de pensar voluntariados nuevos desde el análisis de la realidad.

El futuro incierto les hará preguntarse por sus certezas, por el sentido… y Jesús estará ahí como casa sobre roca

 

Sexta conexión. Pastoral vocacional: aprovechemos la ¡¡¡oportunidad!!!

¿Cuándo antes se había aplaudido tanto a aquellos que están dando su vida por los demás?

¿Cuándo se ha hablado más del valor de los camioneros, la cajera del súper o los cuidadores/as de residencias como servicio a la comunidad? ¡Como servicio mucho más necesario que nuestros millonarios deportistas! Por poner un ejemplo…

¿Cuántos chavales/as están soñando ahora mismo con ser un pequeño/a héroe que se pone a lavar los pies de los demás? 

Vamos a ayudar a que nuestros jóvenes expresen estos ecos interiores. Los aprendan y los vivan cada uno según su momento o edad.

 

Es un tiempo propicio para generar con ellos-as las oraciones diarias de calidad. Evitemos ser como el viejo dicho italiano «traduttore, traditore» («traductor, traidor»). Para no traicionar la realidad, ni al Jesús más radical. Somos ciudadanos de «lo líquido, el cansancio y el rendimiento». Podemos hacernos un poquito más sólidos, más descansados y menos preocupados por el rendimiento, por favor. Y, sobre todo, tengamos también presente que detrás de esas pantallas hay rostros de chavales que han perdido familiares, que en sus casas no se les cuida, que se sienten tremendamente perdidos…

La conexión interior con la que vivir en el exterior. Aprender juntos a descubrir una soledad habitada y no sola, un cogerle gusto a estar con uno mismo y más adentro aún, con el Dios que nos habita. Y también a expresarlo y compartirlo con los demás vía tecnológica, hacerles y hacernos misioneros en las redes

Vamos a ayudar a que nuestros jóvenes expresen estos ecos interiores

Re-orientándonos

Mientras dura la pandemia no podemos pensar en una pastoral de mínimos, de sostenimiento. Esta percepción deviene si miramos solo a nuestra estructura porque si oteamos el recorrido interior de las personas, si nos dan acceso y entramos en su «casa», vislumbraremos que esta temporada ha supuesto un reto y en la mayor parte de los jóvenes un avance. Ha sido un paso al frente. ¿Activista? No. ¿Del rendimiento? Tampoco. ¡¡¡Un avance interior!!! Quedarse en casa para salir de uno mismo: profundizar. Re-saturados de estímulos (vacíos) muchos se han encontrado carentes al estar consigo mismos. Y «aunque es de noche», han buscado la fuente, el rumor del agua y su sed les ha llevado a muchos hasta sus relaciones más auténticas, más cristianas: su grupo.

Tampoco podemos pecar de ingenuos en esta reflexión esta novedad también se volverá rutina. ¡¡¡Qué nos pille con los ojos fijos en Jesús!!! Esta ventana de buen tiempo pastoral que se nos ha abierto debe de ser aprovechada.

Con pies ligeros… Seamos Marta también

Para estos tiempos tan cambiantes habremos de ser como el corredor que corre de puntillas. Mínimo apoyo, máximo empuje. 

Algunas ideas logísticas rápidas para pensar

  1. Reduce el número de tus grupos. Olvídate de megareuniones o megaconexiones. Hagamos grupos pequeños (dentro del grupo grande). Más reuniones, más cortitas, más agiles, pero profundas. Presenciales o no. Con tele-misiones entre medias. Todo lo que hemos hecho en esta línea ha sido bien recibido. 
  2. Avivar la llama todos los días en los canales que tienes. De Whatssap, de Instagram, de lo que tú quieras… La suerte ayuda a los osados. Aprovecha el mundo de las redes y la comunicación. Si estabas de observador en él, entra ya de lleno.
  3. ¡Sorprende en verano con algún detalle inesperado!
  4. Los regalos de los cumpleaños en confinamiento, preparados usando el Whatassap, inventando vídeos con otros jóvenes, son ahora más importantes que nunca.
  5. Reza a diario por tus chavales/as, escribe cada día a uno. Para ver qué tal le va… Es el nuevo perder el tiempo.
  6. Algo muy concreto. Las reuniones, salidas y campamentos de comienzo del curso 2020-21.
  • Pensamos ya si habrá que hacer reuniones de pocas personas más veces y no todos juntos. Horarios ampliados en el mismo día o ¿más días?
  • Excursiones transformadas en experiencias nuevas dentro de nuestros colegios. En pequeños grupos.
  • Es el tiempo de los líderes, son tiempos de crear, de inventar. La sinodalidad puede empoderar y conectar a una generación de jóvenes que van a crecer como agentes de pastoral en este contexto. No pueden crecer en la nostalgia, el héroe se crece ante el reto y la aventura de lo nuevo.
  1. ¡Más tus ideas!

Esta ventana de buen tiempo pastoral que se nos ha abierto debe de ser aprovechada

 

 

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