Una aldea global para una educación transformadora – Itaka-Escolapios

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LA PROPUESTA DEL PAPA FRANCISCO PARA UN PACTO EDUCATIVO

Ministerio para la Transformación Social,

Comunidad Cristiana Escuelas Pías de Emaús

http://www.mensajesenredados.com/

  1. La propuesta

El 12 de septiembre de 2019, el papa Francisco anunció su propuesta de un Pacto Educativo que permita una alianza global entre quienes quieran comprometerse en favor de un proyecto educativo que combata el individualismo, la quiebra de la fraternidad y el deterioro del planeta. Esta propuesta forma parte de las llamadas que está haciendo el papa para abrir caminos a las ideas del cuidado de la Casa Común, de la encíclica Laudato Si, y que también recoge en la más reciente encíclica Fratelli Tutti.

  1. Para educar en la globalidad es necesaria una Aldea Global

La primera idea que destaca en su propuesta es la idea de Pacto Global. No es una llamada al interno de la Iglesia, sino, justamente, lo contrario, es una llamada a encontrarse, a la Iglesia y a todas las personas e instituciones que, desde el reconocimiento mutuo y el respeto a la diversidad, estén comprometidas con un futuro mejor para la Humanidad. Esta dinámica de buscar la alianza con el diferente, en favor del Bien Común, que ya propuso Francisco en Evangelii Gaudium, retoma la inspiración más original del Concilio Vaticano II y deplora la actitud, a veces tan común, de quienes buscan siempre la unidad de los que piensan igual en contra de los que piensan diferente.

Poner la Educación por encima de creencias religiosas, ideas políticas o estrategias partidistas, reconociendo la diversidad sin negar la identidad de cada agente, sino acogiéndola e integrándola en una propuesta que sea necesariamente común, es, por tanto, la primera aportación de este Pacto Global.

¿Aceptamos que la educación es un bien que está, en este sentido, por encima de nuestras creencias religiosas o intereses sociales y políticas?

¿Estamos dispuestas a aliarnos con quien no piensa igual para esta misión?

  1. Una educación para el servicio, la solidaridad, la ternura y la fraternidad

Pero esta propuesta no se trata de un llamamiento bienintencionado a un acuerdo de mínimos. La tarea de poner en pie un proyecto educativo que responda a las urgencias de un mundo humana y ecológicamente insostenible, requiere un cambio de raíz, de visión, de modelo, de actitud; el establecimiento de nuevos paradigmas.

El objetivo es reavivar el compromiso con las jóvenes generaciones y ayudar a establecer una red de relaciones humanas y abiertas que promueva la convergencia global, la unión de esfuerzos y el diálogo entre las religiones.

Se trata de producir una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora, recrear el tejido de las relaciones y tornar la humanidad capaz de hablar el lenguaje de la fraternidad.

La puesta en práctica del Pacto requiere compartir una visión de educación que va más allá de lo formal y escolar, como una de las formas más efectivas de humanizar el mundo y la historia. Tiene un poder transformador que ayuda a romper determinismos y fatalismos, así como la lógica estéril y paralizante de la indiferencia y aporta esperanza a la situación que se vive. La educación es el antídoto natural de la cultura individualista. La educación es ante todo una cuestión de amor y responsabilidad, prosigue el papa. Y la calidad de la educación se mide no por pruebas y notas sino por la capacidad de incidir en el corazón de una sociedad y dar nacimiento a una nueva cultura.

  1. La acción

Francisco habla a todos los lugares donde se desarrolla un proceso educativo que ayuda al desarrollo máximo de la persona. Además de las familias, estos pueden ser centros educativos, iglesias, centros culturales, sociales, deportivos, etc.

Sin embargo, cuestiona, de modo particular, el campo de la educación, cuya autenticidad se debe rescatar, liberándola de visiones extrínsecas de los procesos pedagógicos, del utilitarismo, del resultado estandarizado, de la funcionalidad, de la burocracia, de la fragmentación, de su reducción a la instrucción. Todas las instituciones —no solamente las de educación formal— deben interpelarse, dice, sobre la finalidad y los métodos con que desarrollan la propia misión formativa.

Afirma el papa Francisco: si los espacios educativos hoy se ajustan a la lógica de la sustitución y de la repetición y son incapaces de generar y mostrar nuevos horizontes, en los que la hospitalidad, la solidaridad intergeneracional y el valor de la trascendencia construyan una nueva cultura, ¿no estaremos faltando a la cita con este momento histórico?

¿Qué modelo pedagógico sugiere esta visión de la educación?

¿En qué aspectos debemos transformar nuestro propio modelo pedagógico?

Esto implica reformulaciones profundas para las instituciones de educación. El aprendizaje inspirado por el Pacto rompe la idolatría del yo, para que la persona no se someta acríticamente y se ponga al servicio de la comunidad. El currículo debe privilegiar temas y problemas del presente, fomentar un pensamiento complejo para percibir la interconexión de los factores que afectan la vida, y enseñar a tener una mirada y actuación ciudadanas. En él no pueden faltar propuesta para trabajar, la dignidad de la persona y los derechos humanos, la interioridad y la trascendencia, la ecología integral, la fraternidad, el desarrollo social y económico, la paz y la ciudadanía.

¿Cómo desarrollamos en nuestros proyectos educativos esta visión compleja de la realidad, que nos lleve a comprometernos en la defensa de la igual dignidad de todos les seres humanos?

Pero no solo se educa con lo que se enseña, sino, sobre todo, con lo que se vive. La organización, el funcionamiento, las relaciones, la gestión y el ambiente de la institución educativa se deben rediseñar para ser acogedores y favorecedores de relaciones abiertas, de fraternidad, de diálogo, de respeto a la diversidad.

¿Qué elemento de nuestra organización, funcionamiento, relaciones, gestión, ambiente debemos rediseñar para ser acogedores y favorecedores de relaciones abiertas, de fraternidad, de diálogo, de respeto a la diversidad?

Se nos invita a ser protagonistas de esta alianza, asumiendo un compromiso personal y comunitario para un humanismo solidario. Por lo tanto, de acuerdo con su creatividad, las personas deben buscar aliados, personas, colectivos e instituciones para dar a conocer su invitación y moverlas a ponerla en práctica. No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, previene el papa.

¿Con qué organizaciones del entorno o en qué redes que participamos podemos avanzar en el sentido de esta alianza?

Valentía, estímulo y esperanza caracterizan la exhortación de Francisco para conformar el Pacto: busquemos juntos las soluciones, iniciemos procesos de transformación sin miedo y miremos hacia el futuro con esperanza. Queremos comprometernos con valentía para dar vida… a un nuevo proyecto educativo.

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