TRES MIRADAS A LOS REFUGIADOS – Sara Camps

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  1. Lesbos, donde habita la desesperanza

Anochece en Lesbos, y las luces de la costa turca se ven cada vez más cerca. En los 15 kilómetros que separan Turquía de Grecia, equipos de voluntarios inician su vigilancia nocturna en la costa griega, mientras en las playas turcas refugiados llegados de países de Oriente Próximo y África miran con temor un mar desconocido y se amontonan en un «dingui», la barca con la que intentaran llegar a territorio griego. El viaje hasta Turquía ha sido largo, lleno de sufrimiento y de pérdidas y en la fría noche sus vidas están en manos de los «smugglers», esos traficantes de personas que han encontrado en las desgracias ajenas un negocio perverso y seguro.

La incertidumbre y el temor se mezclan con los lloros de los niños y el vaivén de las olas. Si el «dingui» no es interceptado por los guardacostas o Frontex, si las corrientes marinas ayudan quizá llegue a la costa de Lesbos.

Lesbos, Grecia, Europa… la esperanza para todos al llegar. Y la desesperanza para muchos al ser conscientes del largo camino que les queda por delante, de que los derechos humanos tampoco se respetan para ellos en el Viejo Continente, de que quizá solo por provenir de determinados países la deportación está asegurada, de que el término «asilo» parece no entrar en los planes de muchos gobiernos, de que el frío de este largo invierno mata a sus compañeros en el campo de Moria…

Comparten conmigo su desesperanza. Solo me piden una cosa, que cuente lo que está pasando, que sus historias de vida y su situación actual se conozca, que pasemos de ver a los refugiados como una masa de gente y veamos en ellos lo que son, personas con sueños e ilusiones que tuvieron que dejar su tierra para salvar sus vidas. Sahida, Johannes, Miad, Fatima, Rashid, Mohammed o Abu John, de orígenes diversos y con lenguas diferentes hoy comparten jaimas, largas esperas y miradas perdidas.

  1. Una mirada al campo de Cherso

Clara Fortuny clarafortuny795@gmail.com

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Actualmente estudio Comunicación Audiovisual y Fotografía y este verano decidí ir a hacer un voluntariado en Grecia para poder vivir en primera persona la situación de miles de personas refugiadas. Estuve dos meses en el campo de Cherso. De esta experiencia he aprendido que ellos nos necesitan a nosotros tanto como nosotros a ellos. Bajo la etiqueta de «refugiado» hay personas valientes, emprendedoras y sabias que solo quieren encontrar un lugar para volver a rehacer sus vidas.

Riad duerme tranquilamente dentro de la jaima que comparte con dos amigos del campo. Riad tiene 19 años y como muchos de los jóvenes refugiados ha tenido que realizar el camino hacia Grecia solo. Muchas de las familias de Siria se gastan sus ahorros para mandar a sus hijos hacia Europa y asegurarles un futuro lejos de la guerra. «Cuando empezó todo, vivía cada día de mi vida con mucho miedo, hasta la primera vez que una bomba cayó cerca de donde me encontraba. Lo vi todo, a partir de aquel día no volví a tener nunca más miedo», comentaba en Riad. «A veces me gustaría volver a ver a mi familia y mis amigos, los echo mucho de menos, pero sé que si vuelvo, podría morir».

  1. Campaña «Te esperamos!» / La silla vacía

Josefina Jou josefina.jou@sarria.epiaedu.cat

Una silla vacía, una mesa vacía, esperando a un niño, una niña, un joven, refugiado que la ocupen. Esta es la iniciativa que escuelas, centros cívicos y centros de tiempo libre del barrio de Sarrià-Sant Gervasi en Barcelona, realizan durante este curso para denunciar la política de acogida de refugiados.

Las entidades han realizado diversos actos que han culminado en una muestra de trabajos y actividades y una jornada reivindicativa en el ayuntamiento de barrio. Juntos han participado en la manifestación «Volem acollir» (Queremos acoger) que reunió 160.000 personas en Barcelona.

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