Trabajo con jóvenes en ambientes populares – María Pérez, de JOC

0. Presentación del esquema del taller.
Brevemente… una presentación de la estructura del taller:

VER
En una primera parte, el propósito era tratar de definir qué significa para nosotros, en el contexto del taller, evangelizar; y analizar entre todos qué marca actualmente la vida de estos jóvenes, analizando algunas de las causas y consecuencias de la ausencia de preguntas sobre la vida, sobre Dios, en sus realidades.

JUZGAR
En una segunda parte, el propósito era dejar que la propuesta de Jesús nos cuestionase, y nos iluminase como evangelizadores, teniendo su persona como referencia, para ayudar a los jóvenes a que construyan su propia persona-vida, de manera que hagan florecer los dones que Dios ha puesto en ellos.

ACTUAR.
Tras las llamadas que nos fueran surgiendo al contrastar nuestra experiencia y nuestras ideas con la experiencia de Jesús, se trataba de concluir compartiendo algunas líneas, acciones concretas, metodologías… que vemos que nos pueden ayudar a generar esa vida de calidad que propone Jesús en nuestros contextos en los que trabajamos con jóvenes.
1. Definir qué es para nosotros evangelizar (en el contexto del taller)

Esta primera dinámica consistió en que los participantes del taller pudieran presentarse (nombre, movimiento/parroquia/colegio…) a la par que trataban de definir qué significaba para ellos y ellas evangelizar. Lo hicimos de la siguiente manera: sobre una mesa alargada extendimos multitud de objetos variados, y durante unos minutos con música de fondo, todo el mundo debía caminar observándolos. Después, cada persona tomó en sus manos aquel objeto con el que relacionaban su tarea evangelizadora.

Algunas de las aportaciones fueron las siguientes:
Un móvil (comunicar)
Maquillaje (ver lo que hay debajo, la importancia de volver a la esencia)
Unas gafas (aportar una mirada nueva)
Un cargador (reconfortar, entusiasmar, hacer felices)
Una agenda (día a día)
Un espejo (testimoniar, reflejar con tu vida)
Un ovillo con agujas (“tejer” con paciencia e interés)
Una pelota colorida (color, juego, cercanía, convivencia)
Auriculares (escuchar, conectar con Dios)
Paraguas (cobijo, refugio)
Un reloj (paciencia, gastar tiempo)
Radio (sintonizar con sus problemas, sus sueños)
Zapatillas (hacer que el evangelio resulte cómodo, y “mancharse” las zapatilla caminando junto a los jóvenes)
(…)

Para finalizar esta primera parte, y dar paso a la siguiente, escuchamos una selección de testimonios bajo el lema “Ellos encarnan el único evangelio que muchos podrán leer”, del vídeo que pone voz e imágenes al libro de la JOC “Testigos de un Evangelio Obrero”. El propósito era ponernos en clave y mirar a la vida de estos jóvenes con profundidad…

“Descubrí que los pobres no sólo están en África, estoy rodeado de jóvenes que no saben qué hacer con su futuro, compañeros que con 20 años han pasado por más empresas que nuestros padres. Otros, no encuentran su primer empleo. Hay quienes su aspiración es hacer muchas horas extra para tunearse el coche o comprarse una moto. Otros son incapaces de prestar unos apuntes para que nos saques más nota que ellos… hay muchos pobres, más de lo que podía imaginar y ni siquiera sabía de su existencia, solo hacía falta parar, abrir los ojos, reflexionar…» (Fernando. JOC Zaragoza).

Los jóvenes están marcados por la situación de pobreza del país, no tienen ganas de vivir. A un joven que no tiene ganas de vivir si le ayudamos a encontrar la fuerza para vivir, ahí está dentro la fe. En los talleres, reunimos a los jóvenes, no son todos jocistas, pero les transmitimos un espíritu… y eso, es evangelizar (Ernest, JOC Ruanda).

Hace apenas año y medio yo estaba perdida, sin rumbo, atrapada en una espiral, no era nada de lo que quería ser, el futuro parecía negrísimo, lo que hacía no me gustaba… me abrieron los ojos a la realidad obrera de mi madre y a la mía misma… me hicieron reflexionar sobre mi afán consumista, sobre la dignidad de los trabajadoras, sobre la actitud que estaba teniendo… se me cayó la venda de los ojos. He descubierto dónde está la clave fundamental de mi vida, en el encuentro con otros, en la llamada de amor que hace que se me remuevan las tripas ante las injusticias (Olga, Madrid).

Ahora contemplo con orgullo a mis padres, carentes de todo tipo de formación, como tantos otros, pero llenos de una gran fuerza y valentía para luchar en la vida. (Rocío, Badajoz)

2. VER: ¿Qué marca la vida de estos jóvenes?
El objetivo era ahondar en las causas y consecuencias de la ausencias de preguntas sobre Dios tratando de pensar y conocer a los jóvenes con los que estamos.

En la misma línea que la visualización del vídeo, leímos un testimonio:
“Ahora mismo dos de mis hermanos trabajan, aunque el Kiko sin contrato y sin nada, Rocío está de sustituta. Mi padre ha tenido muchísimos trabajos y ahora no tiene y aunque me lo niegue sé que está jodido, así que la única que trabaja en mi casa es mi madre y está todo el día currando. Hay veces que ni la veo. Las Margaritas es mi barrio. Es un barrio marginado de Córdoba pero esto es culpa también del mal ambiente que se vive en él. Yo siempre lo recuerdo igual, hecho polvo y con broncas, aunque tenemos nuestro polideportivo, jardines… Me quedé en la ESO. La gente con la que me junto tienen bachiller o universidad, lo viví bien menos cuando empecé a vaguear y a dejarlo de lado, aunque tras un año sabático, me he dado cuenta de que, si no estudias, estás acabado, porque trabajo no hay. En mi casa mis hermanos tienen más estudios, pero el Kiko tuvo que dejar de estudiar para ayudar en casa y que pudiéramos estudiar. Ahora mismo ni estudio ni trabajo pero estuve trabajando un tiempo cobrando una mierda, pero todo sea por ayudar en casa. Me sentí explotado y aprendí dos cosas: si quieres algo hay que luchar, y sacrificio por ayudar en casa. La referencia que tengo es ser todo lo mejor persona que pueda ser” (Carlos, JOC Córdoba).

Así, dimos un tiempo para traer a nuestros corazones las historias de tantos otros jóvenes con los que estamos en contacto, y extendimos sobre la mesa papeles de colores con formas diversas. La invitación era a escribir en esas tarjetas, pensando en esos jóvenes, lo siguiente:
en las que tenían forma de ojos: qué ven
en las que tenían forma de boca: qué dicen
en las que tenían forma de corazón: qué sienten
en las que tenían forma de manos: qué hacen
en las que tenían forma de monigotes unidos: cómo se relacionan

Algunas de las aportaciones más reiteradas fueron las siguientes:

OJOS (qué ven):
Que sus vidas pueden cambiar
Injusticias, pobrezas, desigualdad. No ven soluciones, “vamos a peor”
Un futuro incierto, con escasas oportunidades, muy sacrificado y comprometido
TV basura (como reality shows: Gran Hermano, Adam y Eva…)
Una realidad caótica, insegura
Miran, pero no tanto ven. Les cuesta ver más allá de “sus narices”
Quieren verse allí donde no están
Un camino largo…
Desesperanza

BOCA (qué dicen):
Tienen dificultad para expresar lo que sienten
Dicen lo que otros quieren escuchar
¿Dónde está Dios?
Dicen lo que la Iglesia debería escuchar para responder a los signos de los tiempos
Se preguntan por el significado de sus vidas y de su misión en ella
No podemos cambiar las cosas, todos hacen lo mismo.
¿Qué sentido tiene esto? ¿Por qué hay tanta injusticia y desigualdad?
¿para qué me voy a esforzar si esto no tiene remedio?
Hablan generalmente de temas superficiales para evadirse (se guardan lo profundo, los miedos)
¿Por qué todo es así?
Cansancio
¿Por qué a mí?
En púbico hablan grandezas, en soledad reclaman atención y comprensión
Rabia e indignación ante las injusticias.
«Ponte en mi lugar»
Silencio
Falta de referentes en sus ambientes

CORAZÓN (qué sienten):
Ganas de hacer cosas por ellos mismos
Desilusión en la vida
Soledad (vacío, sin rumbo)
Incomprensión.
Desánimo, tristeza, impotencia
pasividad, normalidad
Desesperanza, desconfianza, soledad, abandono
Ganas de vivir al máximo
Frustración, soledad, tristeza, escepticismo
¿Qué futuro tengo y me espera?
Se remueven ante los demás, sobre todo en las dificultades
Dudas, miedos, decepción
Miedo al futuro y a mirarse por dentro
Necesidad de decir al mundo «aquí estoy»
Necesidad de un mundo que les dé oportunidades.
Faltos de amistad, ternura, comprensión.
Yo yo – ya ya. Yo lo cambiaría pero…

MANOS (qué hacen):
Jugar al fútbol con sus amistades, a la play station, ir al instituto.
Vivir el momento
No hacen nada, como “muertos en vida” (salvo una minoría)
Vivir el día a día, escapar de la realidad, satisfacer la sed interior con necesidades superfluas.
Intentan mejorar su realidad
Intentar entender y comprender el mundo en el que viven.
Defender, luchar sus derechos.
Se enfadan y protestan; sobreviven; buscan su lugar; piensan…
Apartarse de Dios
Hacen lo que pueden sin pensar mucho en los demás.
Deporte, estar en la calle, ordenador, drogas, fiesta y alcohol.
Sobrevivir

MONIGOTES UNIDOS (Cómo se relacionan):
A través de medios tecnológicos. Utilizan mucho facebook y whatsapp… (redes sociales)
Por medio de grupos del instituto y de Confirmación, etc.
Con indiferencia, poco interés
Con inquietud de conocer y conocerse
Se dicen muchas cosas superficiales y muchas menos profundas
Se relacionan en el barrio
Desde el escepticismo con los colegas. Desconfiando.
Buscando personas que piensen igual que ellos
De forma superficial y por “interés”
Relaciones de usar y tirar, especialmente en el amor, en el sexo.
“Mis amigos son lo más…”, pero con la familia es más difícil (se rebelan…)
Con mucha gente (más importancia a la cantidad que a la calidad).
3. JUZGAR. La propuesta de Jesús nos cuestiona e ilumina
El objetivo era tratar de descubrir las llamadas que Jesús nos hace para que, como educadores y evangelizadores, sepamos ayudar a los jóvenes con los que estamos a descubrir su vocación divina y construyan su propia persona-vida, de manera que florezcan todos los dones que Dios ha puesto en ellos.

En primer lugar, se planteó una dinámica para trabajar la importancia de la mirada. Un voluntario se puso en el medio del círculo que formamos el resto de participantes. Cada uno, debía decir lo que veía desde donde estaba… y así, dependiendo de dónde se situaba cada uno en el círculo, unos veían ojos, cara, manos, otros la nuca y espalda… Luego los participantes podían cambiarse de lugar para ver desde otra perspectiva diferente. La finalidad era tratar de destacar el hecho de que las personas ven las cosas de una manera diferente, de acuerdo con su perspectiva específica. Y que a veces tenemos que “movernos”, que “ir”, que “salir de nuestro asiento cómodo” para descubrir otras cosas que también están ahí, pero que no estamos sabiendo ver…

A continuación, repartimos a cada persona un estudio de evangelio (eran dos diferentes). Y dejamos un tiempo personal para leerlo tranquilamente, subrayar/destacar aquello que se considere conveniente… y posteriormente les invitamos a juntarse en cuatro grupos. Dos de ellos trabajaron el texto de la Samaritana (Jn 4, 5-42), y otros dos trabajaron el texto de los pescadores (Lc 5, 1-11), todos tratando de responder a estas cuestiones: ¿Qué piensa Jesús?, ¿qué siente?, ¿cómo actúa?

Posteriormente, volvimos a juntarnos todos y pedimos a un portavoz de cada grupo que compartiera las conclusiones a raíz del estudio del evangelio.

Lc 5, 1-11
Parte de la realidad específica.
Parte de una decepción.
Jesús toma la iniciativa de ir.
Jesús les encuentra en el ambiente cotidiano.
La relación con los pescadores viene de antes (no aparece como un ovni, de repente…).
Jesús no se queda en su grupo estufa, se acerca a sus preocupaciones…
“Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado”, hoy diríamos: “no hay trabajo, las condiciones son precarias…”
Ante la realidad de frustración, Jesús les anima a continuar. Siente confianza en ellos.
Pescan cuando se sienten instrumento de Dios
Los discípulos comparten la experiencia de encuentro.
La propuesta es incondicional. Dejarlo todo para la misión.
Cuando caen de rodillas, él les levanta (dignifica).
Le muestra su cariño y solidaridad, también su dolor y pena.
Jesús muestra capacidad de escucha.
Utiliza lenguaje simbólico, que entiendan.
Invita a hacer la tarea junto a otros.

Jn 4, 5-42
Sale al encuentro en el camino normal de la vida.
Se acerca a una persona que es ¡mujer y samaritana! (sin prejuicios, en igualdad).
Jesús empieza pidiendo (significa que considera que ella le puede aportar; le da valor.)
La relación se da en un pozo (en el contexto eran lugares donde se establecían relaciones de amor).
Jesús es consciente de que hay una necesidad… y trata de dar respuesta.
No busca lo fácil, va a lo complejo (no es una senda recta).
Gente que busca “agua”. Debemos preguntarnos ¿se capta el corazón de las personas?
Jesús siente la superficialidad de la vida, y ofrece profundidad.
Jesús va un paso por delante de lo que «espera».
Jesús no le dice lo que está mal, no le suelta un sermón ni la juzga. Espera que ella le diga la verdad en su vida.
El padre se hace presente en quienes lo quieren recibir.
La importancia del testimonio. La mujer deja el cántaro para comunicar su experiencia. Llamada a dejar las cosas banales… e ir a lo esencial.
La importancia de la acción desde paciencia evangélica.
Llamada a abrirnos al testimonio que también los jóvenes nos van a dar.

Tras un diálogo enriquecedor, y antes de finalizar esta segunda parte, volvimos a escuchar una selección de testimonios, esta vez bajo el lema “Despertar” del vídeo que pone voz e imágenes al libro de la JOC “Testigos de un Evangelio Obrero”. Esto también nos sirvió para seguir ahondando en las pistas y llamadas que Dios nos hace como educadores y evangelizadores en nuestro trabajo con estos jóvenes.

El mundo y la vida, es el lugar donde vivir el evangelio. Evangelizamos con nuestra vida a nuestros compañeros de trabajo de estudios del barrio. Partiendo de sus intereses, sus preocupaciones, invitándoles a que se hagan conscientes de las mismas… (Susana, Madrid).

Recuerdo cómo confiaron en mi sin apenas conocerme. Me sentía valiosa. Empecé a creer en mí y en mis posibilidades para tomar las riendas de mi vida. Me enseñaron a descubrir lo que realmente es importante, lo que realmente merece la pena. La auténtica felicidad de la que hablan las bienaventuranzas, la construcción de una persona nueva, el Reino de Dios, una sociedad más justa. Al igual que creyeron en mí, un motor que me mueve es la fe que tengo en las posibilidades de cada joven de mi barrio, en cada compañero y compañera de mi barrio, en cada vecino y vecina… (Susana, Getafe).

Muchas veces me he acordado de algunas cosas que decimos. Un trabajador vale más que todo el oro del mundo. Mi pueblo sufre, me llama. Me doy cuenta de que los quiero y que mis sufrimientos no importan tanto, sino los suyos. Me doy cuenta que los llevo dentro del corazón, y que viéndolos me alegro. Los quiero como son con todas sus cosas, egoísmos, soledad, materialismo, cualidades… y veo que ellos me quienes a mí igual con todo lo que soy (Jose Luis, Zaragoza).

Confiar, en quien otros no confían. El dar una oportunidad, produce resultados sorprendentes (Laura, Madrid).

La reunión de ayer la preparamos Gerardo y yo, para encauzar las alternativas y que no se quedara la cosa en el aire. Pero tu padre, siempre haces lo que quieres. A los 10 minutos nos dimos cuenta de lo inútil que fue nuestro trabajo previo. A los pibes no les costó salirse de la reunión para entrar en un barullo de ideas. Pero allí estabas tú, haciendo realidad lo que para mí hace cosa de un año no era más que una utopía: conseguir que unos chavales fueran conscientes de su importancia en su barrio en sus ambientes y trabajaran por ello (Tana, Canarias).

Esto es lo que necesitan los chavales, una empujón y sentirse valorados y protagonistas de su entorno. Y que les traten como lo que son. Personas que tienen mucho que decir, y que son el futuro (Paloma, Barcelona).

A cada uno hay que tratarlo como la persona única que es, y a cada uno hay que darle la dedicación y el acompañamiento que necesita. Para eso está el militante, para las pequeñas cosas, para lo cercano, para lo que le rodea… para que alguien vea que se ha sonreído, que se ha derramado una lágrima. Los cambios vienen dados por todo esto (Tomás, Burgos).

Se trata simplemente de ir transmitiendo mi propia vida, mi propia experiencia. Detrás de eso llegará dar con amor, esa entrega que tengo que empezar a cultivar para que la construcción de tu Reino sea la causa de mi vida” (Desi, Canarias).

Así, partiendo de las llamadas que nos fueron surgiendo durante el taller, y convencidos de que Jesús nos pide trabajar para que otros tengan vida, veíamos en su experiencia, algunas pistas para nuestra tarea, y todavía más fundamental, nuestro estilo de vida: 

Fue un hombre inserto entre la gente, atento a sus vidas.
Percibió el sufrimiento y la exclusión de mucha gente sencilla.
Luchó por un mundo nuevo lleno de vida para todos, especialmente para los pobres.
Abrió caminos de reconstrucción personal, porque sin condiciones materiales dignas suficientes, no puede haber vida de calidad: “dadles vosotros de comer”, “levántate y anda”, “recobra la vista”, “extendió su mano, le tocó y quedó curado”.
Experimentó que lo que da calidad a la vida se decide en el corazón. Por eso invita a conocerse por dentro, a vivir en actitud de conversión, a tomar la vida en las manos…
Asentó su vida sobre el amor como base de las relaciones humanas y del compromiso por el mundo nuevo.
Jesús es maestro con la palabra, pero sobre todo con los hechos: “pasó haciendo el bien”.
Siente que ganar la vida es darla.
Vive los conflictos y fracasos con serenidad, afrontándolos con profunda esperanza en Dios.
Dios, su Padre, es para él la fuente, el alimento de esa vida plena que vive y anuncia.

4. ACTUAR. ¿Qué podemos hacer para llevar a cabo la propuesta de Jesús “he venido para que tengan vida, y vida de calidad”?
El objetivo para esta parte era aportar ideas, experiencias, “metodologías” que nos estuvieran ayudando o creamos que nos pueden ayudar al trabajo con jóvenes especialmente de ambientes más precarizados, en nuestros contextos (Movimientos / Barrios / Colegios / Parroquias…).

Pusimos como fondo de pantalla las siguientes cuestiones resumidas.

Lo que apunta vida, da calidad…:
Vivir con dignidad (trabajo, salud, cultura, alimentación, vivienda, ocio, relaciones…)
Ser responsables, protagonistas de sus vidas.
Quererse (relaciones personales basadas en el amor, la igualdad, el respeto)…

Generarla requiere:
Despertar la sensibilidad ante el sufrimiento y la pasión por la justicia.
Formar parte de una comunidad.
Cuidar procesos afectivos.
Trabajar por crear relaciones solidarias…

Algunas de las cuestiones planteadas en torno a “¿cómo podemos ayudar a generar esa vida de calidad en estos contextos?” fueron las siguientes:

Tomar en serio la importancia de “salir afuera”, estar donde están los jóvenes y con ellos. Saber que un joven evangeliza mejor a otro joven, y que ellos deben ser los protagonistas de su vida y su liberación y para ellos hace falta que estemos dispuestos a “gastar” tiempo.
Que junto a esto, es importante la referencia adulta (especialmente en la fe).
Que debemos partir de sus intereses, no de los nuestros, y dejarnos evangelizar también desde su situación de precariedad (no somos salvadores, tienen más que aportarnos….). No vayamos a los libros, a los textos para enseñar, sino partamos primero de la vida, la experiencia (no enseñemos a “ser cristianos” sino a “vivir como cristianos”).
Saber dejarles entrar también en nuestra vida, haciéndoles partícipes también de cosas que nos preocupan a nosotros. Que tienen qué decirnos…
Y que es importante saber y querer estar, especialmente, en los momentos de dificultad.

La estructura del taller estaba basada en la metodología de la Revisión de Vida, que nos permite siempre partir de nuestras vidas, escuchar con profundidad la Palabra para encontrarse con Jesucristo y comprometernos. Me parecía importante dar a conocer esta metodología, la Revisión de Vida, que, aunque nace de la JOC, poco a poco ha sido asumida, vivida y enriquecida por muchos grupos, movimientos y comunidades de Iglesia. Y podemos afirmar que hoy forma parte del patrimonio pastoral, pedagógico y espiritual de la Iglesia para la formación de seglares cristianos y militantes. Una metodología especialmente válida y actual para formar a jóvenes en el compromiso transformador.

por María Pérez.
Trabajadora social y militante de la Juventud Obrera Cristiana (JOC).
En estos momentos ejerce su responsabilidad en el Secretariado General, como Responsable de difusión y extensión de la JOC de Aragón y la JOC de España

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