TRABAJAR LA PELÍCULA LOS DOMINGOS CON NUESTROS JÓVENES – Juan Carlos de la Riva

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Juan Carlos de la Riva

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Estamos ante una película que nada contracorriente. El cine español nos tiene acostumbrados a visiones de la fe y de la Iglesia cargadas de prejuicios y sospechas, de críticas y de descalificaciones. Esta cinta, por el contrario, deja que la experiencia profunda de Dios que vive Ainara se abra camino en medio de sus propias dudas internas y las dificultades externas.

Creo que caben dos lecturas acerca de la temática abordada, una más superficial y otra más profunda. Así, podría hacerse una lectura superficial centrada en las relaciones familiares descritas. La noticia de la vocación que Ainara siente sería mero detonante de tensiones y desencuentros, donde los diferentes miembros de esta familia sacan a la luz sus luces y sombras, la mochila de su historia pasada, o de sus dificultades actuales. Los valores protagonistas de la película serían entonces la tolerancia y el respeto a una decisión de la joven que la familia no entiende, y los antivalores la manipulación, la tiranía de la «normalidad», la sospecha como mecanismo de defensa…

Sin embargo, la película tiene un segundo nivel de lectura bastante más profundo, en la medida en que se aborda también el problema del sentido de la vida. Los personajes de esta familia, especialmente el padre y la tía de Ainara, muestran fragilidad y desamparo ante los avatares de una vida que no consiguen sacar adelante con éxito. Para la tía, la inseguridad en su matrimonio. Para el padre, la pérdida de su mujer y, sobre todo, la mala fortuna en su negocio. En mitad de estos personajes a los que se les mueve el suelo bajo sus pies, aparecen otros que brillan por su serenidad y confianza. El joven sacerdote acompañante, la superiora de la comunidad de contemplativas y, sobre todo, Ainara, a la que la creciente seguridad en su decisión va llenando de una mirada serena reflejo de una profunda alegría interior.

Para un diálogo con un grupo de jóvenes, proponemos ordenar estos temas en cinco bloques y abordar en cada uno de ellos algunas preguntas generadoras. Los tres primeros bloques abordan esa lectura más sociológica y relacional de la película; los otros dos bloques hablan de lo profundo de la fe y el sentido de la vida.

  1. La sospecha del abuso de conciencia

Destaca durante toda la cinta la soberbia interpretación de Patricia López Arnaiz en el papel de Maite, tía de Ainara. Partiendo de un sincero amor por su sobrina, brota en ella la preocupación y la sospecha de que su sobrina es víctima de una manipulación. Conforme la película avanza y el tiempo pasa, aumenta su deseo de detener este discernimiento vocacional, llegando incluso a manipular situaciones, ella que cree actuar en nombre de la libertad. En una de las últimas escenas llegará a explotar con toda su retahíla de prejuicios respecto de las personas de la Iglesia.

  • ¿Qué es un abuso de conciencia o de autoridad? ¿En qué situaciones puede darse? ¿Conoces algún caso?
  • ¿Se da este abuso en el proceso de acompañamiento que el joven sacerdote o la madre superiora llevan adelante con Ainara? ¿Cómo distinguir el abuso respecto de un sano proceso de acompañamiento?
  • ¿Tienen justificación los miedos de la tía y el padre? ¿Tienen razón en su propuesta de que es pronto para una decisión así, y hay que vivir más experiencias antes de tomarla? ¿Han recibido suficientes muestras de que no hay manipulación en este proceso?
  1. Descalificar, respetar o empatizar.

La tensión familiar creciente tiene relación directa con la actitud de descalificar lo que no se entiende o va contra las propias convicciones. Una actitud de respeto supera las polarizaciones y conflictos a los que lleva la descalificación. Es la diferencia entre la actitud del padre, Iñaki, magistralmente interpretado por Miguel Garcés, y la de la tía. El padre adopta una postura de mayor respeto a esa fe que ilumina la decisión de su hija.

  • ¿Qué papel juegan los prejuicios de Maite respecto de la religión y la Iglesia, a la hora de juzgar una decisión como la de Ainara?
  • ¿Tenemos prejuicios en relación con la Iglesia? ¿En qué se fundamentan? ¿Conoces, sin embargo, esa Iglesia sana que se describe en la película, con personas maduras, respetuosas, ilusionadas y alegres? ¿Crees que los medios de comunicación dan a conocer la verdadera Iglesia normal, tal como aparece descrita en la película?
  • ¿Basta con el respeto cuando hablamos de relacionarnos con nuestros seres queridos? ¿Sientes que ha faltado en la estrategia de padre, tía y abuela alguna conversación más empática, que profundizase en motivaciones y vivencias?
  1. La familia, los iguales… del cumplir expectativas de estas personas a vivir desde el propio centro. 

Aparecen en la familia estas expectativas, al menos en el deseo de que estudie una carrera y tenga una vida «normal». También las de los amigos, en especial las del chico enamorado de Ainara. No hay sin embargo escenas explícitas de rechazo a la decisión de Ainara.

  • ¿Cuánto pesan en nuestras decisiones las expectativas de nuestra familia? ¿En qué medida nos influyen?
  • Los amigos/as descritos en la película ¿son reales? ¿Reaccionarían así tus amigos/as?
  1. Fe: un confiar que da firmeza moral, propósito y sentido a la vida

La increencia de Maite o la fe muy tenue de Iñaki se asocian en la película con una cierta carencia de sentido o incluso de orientación moral. En el caso de Maite, va abocando a una ruptura de vínculos, a un dejarse caer en manos del odio vengativo, a terminar siendo la mala de la película. Quizá haya aquí una asociación peligrosa, que pareciera vincular al creyente con una cierta superioridad moral.

  • ¿Conoces personas que, siendo no creyentes, sí tengan un estilo de vida ejemplar, y claridad en su dar sentido a su vida? ¿Podríamos decir que sí tienen una cierta espiritualidad sin Dios? ¿Es también esta una forma de fe entendida como confianza?
  • Alauda Ruiz de Azúa, la directora, se declara no creyente en una entrevista con RTVE. Sin embargo, afirma: «No soy ajena al hecho de que los no creyentes también necesitamos creer en algo, hacemos actos de fe para vivir en un universo indiferente y a veces cruel. Creemos en proyectos de familias, profesiones, vocaciones artísticas o amigos enumera»: ¿cómo lees esta frase?
  • ¿Y conoces personas creyentes sin estas buenas cualidades, que podríamos calificar como falsos creyentes en la medida en que su fe no se traduce en buenas obras ni en claridad de sentido? ¿Se puede tener fe y, sin embargo, no sentirse llamado a nada?
  • ¿Te parece que la fe colabora con la felicidad de las personas en la medida en que aporta apoyo, consuelo y convicciones para cuando la vida se tambalea?
  • ¿Vivimos los creyentes la fortuna de sentirnos habitados/as por un Dios que llama a todos y todas, siempre? ¿Crees que todos tenemos vocación?
  • Hay un breve diálogo final entre Maite y Ainara donde esta termina diciendo a su tía «rezaré por ti». ¿Habría cabido aquí un poco más de empatía por parte de Ainara? ¿Cómo transmitir la propia experiencia de fe a quien no la ha recibido?
  1. Discernir en lo humano y en la fe: adiestrar la libertad para acertar en la vida escuchando la voz de Dios

Ainara es un personaje sereno. Apenas hay un par de escenas en las que se vislumbra la tormenta interior ante la decisión. Hemos de suponer que bajo esa expresión serena que muestra casi todo el tiempo hay duda y miedo. Aparece la duda ante la posibilidad de una relación de pareja, por ejemplo. También surge la duda ante la creciente oposición de su tía. Pero también vemos una progresiva sensación de libertad que le permite seguir adelante con su discernimiento.

Ainara ha descubierto un modo de decidir intuitivo, la felicidad profunda que le da el vivir con las hermanas, y el vacío que le dejan otras posibilidades de vida. La felicidad profunda como verificación de la propia decisión es un criterio antiguo en la Iglesia. En terminología de Ignacio de Loyola, mociones del Espíritu a través de las cuales Dios nos habla: sentirnos muy bien en lo profundo tras las buenas decisiones, o sentirnos pinchados y alterados tras las malas, son los famosos criterios de discernimiento de primera semana de ejercicios. A esto, Ainara le ha añadido otras mediaciones muy importantes: la del acompañamiento, la de las experiencias de vida en comunidad y la de la oración, especialmente la oración de entrega a la voluntad de Dios.

  • Una de las dudas de Ainara la lleva a esa pequeña escena de beso y atracción. ¿Quiere Ainara salir de dudas probando a vivir una aventura? ¿Hay que probarlo todo para poder decidir bien?
  • ¿Tienes experiencia de reconocer ese sentir profundo que verifica las buenas decisiones o rechaza las malas? ¿Se puede uno fiar de ese lenguaje interior? ¿Puede leerse como voz de Dios?
  • ¿Tienes experiencia de ser acompañado? ¿Qué crees tú que pueden aportar esas conversaciones a un buen discernimiento? ¿Cómo sería un acompañante ideal?
  • ¿Qué experiencias de vida, similares a la de vivir con las hermanas de Ainara, han sido o están siendo importantes a la hora de ir decidiendo tu futuro? ¿Qué te han aportado?
  • ¿Cuál es el papel de la oración en el discernimiento? ¿Has sentido alguna vez que Dios sí habla y responde a tus preguntas más vocacionales?
  • En la peli se describe un intenso momento de oración tras el funeral de la abuela, una oración de entrega (la famosa oración de abandono de Charles de Foucauld), que ella reza con angustia inicial, que se transforma progresivamente en alegría profunda y emocionada. Es una experiencia cumbre que despeja toda duda. Tú eres mi Padre, repetirá varias veces Ainara ¿Has tenido algún encuentro con Dios con una calidad semejante?
  • He echado en falta en la película otra mediación de discernimiento importante: la llamada que Dios nos hace a través de la realidad, especialmente las situaciones más dolientes (pobreza, injusticias, soledades, necesidades del mundo o eclesiales…). ¿Has sentido que alguna situación social te interpelaba vocacionalmente? ¿Por qué no aparecen estas mediaciones en la película? ¿Se puede olvidar la dimensión social de la fe? ¿Crece en nuestra cultura una espiritualidad desencarnada y ajena a los problemas del mundo?

Terminamos transcribiendo la oración mencionada, que cierra en Ainara el proceso de discernimiento con un profundo y emocionado encuentro con su Padre Dios.

«Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tu eres mi Padre».