TIEMPO Y VIDA PARA LOS DEMÁS – Zoraida Sánchez

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Javi, centro joven Paradoja y proyecto Baroké

Hola, soy Javi, tengo 25 años, vivo en la Ciudad de México. Soy ingeniero en Tecnologías de la Información, trabajo como programador, he pertenecido al Movimiento Scout y recientemente he tenido la oportunidad de estar viviendo un tiempo en Madrid, en donde pude realizar un trabajo más fuerte de voluntariado, desde la vida compartida, con una experiencia de vida en común con una comunidad, y desde el trabajo con la fundación Adsis.

Siempre me ha llamado la atención y siempre ha sido de mi agrado el poder hacer este tipo de experiencias, desde mis posibilidades y desde las necesidades que surgen a mi alrededor. Me gusta mucho el poder aprovechar mi tiempo, ofreciéndolo a otros. Me gusta creer en la idea de que otra realidad es posible, y que aun con mis limitaciones, puedo hacer cambiar un poco la historia y la vida de otras personas, ya sea con grandes o pequeñas acciones.

Estando en Madrid pude trabajar principalmente en dos proyectos, uno con jóvenes y otro con inmigrantes.

El voluntariado con jóvenes (en el Centro Joven Paradoja, en Vicálvaro, Madrid), consistía en apoyar unos talleres de ocio y tiempo libre relacionados con la informática. Los jóvenes que se atendían, venían principalmente de situaciones familiares especiales, o bien eran jóvenes con ciertas dificultades para la socialización. Se pretendía, con ellos, poderles posibilitar el acceso a actividades que pudieran favorecer su crecimiento personal, su educación y a la vez, ser factor para mejorar sus relaciones.

Aunque mi aporte y mi presencia en los talleres era más de apoyo al educador que los daba, me gustaba saber que, con un pequeño gesto, una aclaración de dudas, o un comentario, podría hacer en los chicos un gran cambio, que eran devueltos hacia mí con un agradecimiento sincero, o una sonrisa desde el corazón.

Aunque ya tenía cierta experiencia de trabajo con jóvenes (por los scouts), el convivir y relacionarme con estos jóvenes significó un aporte y una visión a mi realidad distinta. Aun cuando en mi vida he tenido la oportunidad de convivir con este tipo de jóvenes, el encontrar a otros, en un país lejano al mío, y con una cultura distinta, ha sido un regalo pasar tiempo con ellos, aportarles un poco de mis conocimientos pero, sobre todo, dedicarles mi tiempo y escucha, que para ellos muchas veces es lo único que necesitan.

El proyecto de inmigrantes (llamado Baroké) consiste en posibilitar un espacio de estudio, alfabetización pero, sobre todo, de encuentro y relación, a través del ofrecimiento de clases de castellano e informática.

El proyecto, aunque en sus inicios empezó principalmente para apoyar a jóvenes subsaharianos, actualmente recibe a inmigrantes de diferentes países, llegando a contar entre alumnos y voluntarios, hasta 20 nacionalidades diferentes.

A través de las clases, se posibilita que los alumnos puedan relacionarse, posibilitando espacios de encuentro, cariño y amistad. Se pretende que, a través de las clases, los alumnos puedan mejorar sus condiciones estando en España, con algo tan esencial como lo es el idioma. Aunque se busca que lo aprendan, lo conozcan y lo apliquen en el día a día, hemos entendido que lo esencial y llamativo del proyecto son las relaciones; que el poder romper barreras sociales y culturales nos hacen más humanos.

El poder relacionarse con otros (tanto con alumnos como con voluntarios) deja un aporte social y cultural interesantísimo que llena en todos los sentidos.

El escuchar historias conmueve y mueve a querer hacer más por otros. El recibir agradecimientos de corazón sensibiliza y deja a uno con muchas cosas que pensar pero, sobre todo, alegra y da esperanza el saber que aun con algo tan sencillo como es transmitir la lengua natal, se puede devolver un poco de dignidad a muchos que por diferentes razones la han visto perdida o que, ante mucha gente, prácticamente es nula.

Baroké ha significado para mí un cambio personal muy grande, me ha abierto a compartir mi vida con más naturalidad y me ha ayudado a abrir esta parte de sentirme sensibilizado y hacerme parte del sufrimiento pero, sobre todo, de la alegría y esperanza de otros.

Puedo decir que ambos proyectos me han ayudado a percibir mi realidad de otra manera, me han ayudado a conocer culturas diversas, a gente muy amorosa y entregada, con valores y actitudes propias de un verdadero sentido de cambio, en un mundo y una historia actual que lo exigen.

Me siento afortunado de formar parte activa en la vida de mucha gente y que aun en la distancia, las relaciones pertenecen y permanecen. He tenido la oportunidad de vivir profundamente dos de las experiencias más importantes de mi vida: por una parte, el dejar un mundo en mejores condiciones de las que lo encontré, propuesto y expuesto desde mi vida scout; y otra, la sensibilidad de estar presente en la vida de jóvenes y pobres, desde mi vida e historia compartida en Adsis.

Ha sido un regalo pasar tiempo con ellos, aportarles un poco de mis conocimientos, pero, sobre todo, dedicarles mi tiempo y escucha.

Me gusta creer en la idea de que otra realidad es posible, y que aun con mis limitaciones, puedo hacer cambiar un poco la historia y la vida de otras personas, ya sea con grandes o pequeñas acciones.

 

 

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