Testimonio inspirador de una religiosa – Lorena Pelusa

El Seminario de Planificación Pastoral participativa ha sido una propuesta que ha acompañado y formado a pastoralistas de Latinoamérica y el mundo por mas de tres décadas. Los testimonios de mujeres y hombres participantes nos animan a seguir apostando por una iglesia en Salida que enfrente los desafíos actuales.

En esta ocasión, nos comparte su testimonio Lorena Pelusa, religiosa Hija de María Auxiliadora en Argentina. En enero celebró  sus 15 años de Profesión Religiosa. Actualmente es Directora General de la Obra en Curuzú Cuatiá- Corrientes.  A nivel nacional, es miembro del Equipo Nacional de Resignificación de las HMA de Argentina, que está animando el proceso de la reestructuración de nuestras obras y presencias.

A continuación su relato:

EXPERIENCIA A PARTIR DEL SEMINARIO DE PLANIFICACIÓN PASTORAL

En el 2010, mi Provincial me invitó a realizar la formación en Planificación Pastoral en Colombia, mientras transcurría mi cuarto año de profesión religiosa.

Asumí el desafío y pude experimentar a partir de esa experiencia, una fuerte conversión personal y pastoral. Puedo decir que fue un antes y un después del Seminario, en el mirar la realidad, y poder intervenir en ella desde las claves evangélicas y la transformación que busca Jesús, partiendo de la realidad histórica y su trama, y de la provocación que el Evangelio trae como novedad para nuestras vidas y el de nuestras comunidades.

En el Seminario tomé como base de análisis la experiencia pastoral de la comunidad educativa a la que pertenecía en aquel momento, un Colegio de una ciudad del sur de la Inspectoría, pero al regreso de Colombia a medidos de ese año (julio 2010), me trasladé a mi nueva comunidad; una obra de educación no formal en un Centro de día al norte de nuestro país.

A partir de allí, me fui sumergiendo en esa nueva realidad con ojos nuevos… El cambio no fue solo geográfico, del sur al norte, de climas o culturas, sino que me fui adentrando en un auténtico cambio de paradigma en la misión. Teníamos una comunidad que habitaba hacía unos cinco años en ese barrio de la periferia, pero su acción pastoral no era inserta en esa realidad… Teníamos un edificio en el que esperábamos que vinieran los chicos del barrio, pero no se salía a buscarlos, a encontrarlos donde vivían, a escuchar y comprender sus gritos y necesidades.

Ese territorio fue el primer escenario donde comenzar a aplicar todo lo aprendido… y donde pude también comenzar a vivir mis opciones históricas pronunciadas como un fuerte compromiso de consagración para que muchos, especialmente los niños más pobres tengan vida y vida en abundancia. Era la primera vez que vivía en medio de esa realidad de pobreza urbana, de periferias existenciales como dice el Papa Francisco. Hoy miro con un corazón agradecido por lo que me regaló vivir durante esos años, donde vi nacer la propuesta del Centro de día con apoyo escolar, talleres, actividades recreativas, el oratorio, trabajo de acompañamiento a las mujeres, visitas misioneras a las familias…

Paralelamente, fui promoviendo en la Inspectoría trayectos de formación en la metodología de la planificación pastoral participativa para agentes de pastoral, por lo que durante esos primeros años, coordiné un Equipo de formación con encuentros presenciales y trabajos a distancia. De allí surgió el acompañamiento a comunidades locales que iniciaron su proceso de planificación desde la metodología.

En esos años además fui acompañando la revisión y elaboración del Plan global de nuestra Provincia, animando el Equipo que a través de trabajos locales y asambleas fue madurando el horizonte para estos años de animación y priorización de líneas de acciones y proyectos de los distintos ámbitos: pastoral juvenil, formación, etc.

Los intensos años de servicio en la Coordinación de la Pastoral Juvenil, durante el periodo 2013 al 2018, me permitieron ir haciendo aportes a la reflexión y discernimiento a nivel local, nacional y regional en distintos momentos del trayecto. Fueron seis años de itinerancia, desplegando la capacidad de entrar con los pies descalzos a la vida de comunidades y equipos.

Desde allí pude promover otra de las grandes opciones históricas de mi vida que tiene que ver con el acompañamiento a los jóvenes en la búsqueda de sentido de sus vidas, promoviendo experiencias e itinerarios de formación para jóvenes del MJS (Lo mismo soñamos)

Más recientemente, me incorporé al Equipo Nacional de Resignificación de las HMA en Argentina y si bien no se ha realizado la opción explícita por la Planificación Participativa, puedo reconocer que mis intervenciones van revelando los grandes ejes que la inspira: conversión y participación. Por un lado, haciendo fuerte el reclamo para que todo proceso pueda partir de la conversión personal y comunitaria, y por otro, buscando articular las estrategias para implicar a la mayor cantidad de hermanas y laicos de nuestras comunidades en esta decisión.

                        

Llevo adónde voy y en los territorios donde el Señor me confía en la misión como HMA la certeza que atesoro desde la experiencia de la formación en planificación pastoral: partir de la realidad, agudizando los sentidos para escuchar en profundidad las necesidades que la atraviesan tanto las que surgen de la percepción explícita como implícita, las condiciones del contexto cultural y su historia, abrazar y reconocer las grandes líneas inspiradoras que dan sustento a nuestra acción en los marcos teóricos (bíblicos, teológicos y carismáticos) para salir a dar respuesta a esas necesidades, siempre con la impronta de formar comunidades de vida, comprometidas en la construcción del Reino.

Gracias Lore por tu testimonio y compromiso desde los aportes de la planificación participativa

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