Testimonio Angel Ipiña, Tocar a Jesús en la gente que se le parece – Adrián Pisabarro

Comienzo esto que estoy escribiendo con dudas. Aunque creo que necesario, cuesta sacar las palabras. ¿Te ha pasado alguna vez que no puedes expresar un sentimiento? Pues bien, esto que escribo son únicamente palabras, así que guíate por el corazón para recordar a un ángel llamado Ángel María Ipiña, que nació el 2 de abril en el cielo.

 

Muchos de los lectores no sabréis quién es y otros sí, por lo que os lo presento brevemente: Ángel nació en Mondragón (Gipuzkoa) el 18 de septiembre de 1960. Estudió en el colegio San Viator de Mondragón. Con 10-11 años se inventaba los pecados porque se tenía que confesar todas las semanas, e incluso iba a misa por obligación. Más tarde, con el objetivo de arreglar televisiones, empezó a estudiar una FP.

 

En la adolescencia, a ninguno de sus amigos, incluso de la cuadrilla, les interesaba la fe. Ángel sentía que Jesús era importante en su vida y, por ello, se integró en un grupo de adultos, que le fue de gran ayuda y reflexión. Gracias a este grupo, decía que se libró «de otras cosas». En aquellos tiempos comenzó la droga y la heroína en sus pueblos. Se dio cuenta de que quería transmitir la fe a otras generaciones, y se hizo catequista.

 

Hizo que recondujera sus estudios hacia magisterio para ser un buen catequista, formar así parte de la pastoral juvenil, y retomar el contacto con la comunidad de San Viator en Escoriaza. También le ofrecieron formar parte de la vida comunitaria, trabajando como profesor durante un año.

 

Después de un año, Ángel decidió ir al noviciado para discernir el sentido de su vida: el contacto con los jóvenes desde la escuela, mediante el acompañamiento. Estando en Mondragón, entró en contacto con el comité antisida, con personas que querían reconciliarse. Le pedían confesión, y Ángel les decía que les podía escuchar, pero no confesar porque no estaba ordenado.

 

De ahí la llamada para ser presbítero, puesto que para él era importante el sacramento de la reconciliación, para que tantos jóvenes que no tenían la posibilidad de una Iglesia abierta, tuvieran un sacerdote que les reconciliara, ayudándoles a reconciliarse con uno mismo, con los otros y con Dios.

 

Acompañar es una de las cosas en las que más destacaba, incluso era fiel a las parroquias de pueblos pequeños. Por el camino, descubrió los ejercicios espirituales, en los que acompañaba también. Ejerció su labor pastoral en San Viator de Mondragón, y durante nueve años, en el colegio San Viator de Vitoria-Gasteiz hasta el año 2017, en el que se trasladó, ya enfermo, a la residencia de Valladolid.

 

Desde 2008 hasta 2016 perteneció al consejo provincial, prestando con acierto su capacidad pastoral; independientemente de los errores que él decía que cometía destacamos sus aciertos en las tomas de decisiones, y con la humildad de una persona que aprovechaba cualquier viaje para evangelizar mediante las redes sociales. Esta labor pastoral la siguió ejerciendo intensa y admirablemente a través de las redes sociales, hasta el día de su fallecimiento; viviendo con mucha paz y separando el enfermo de la persona, en la residencia de los Clérigos de San Viator de Valladolid.

 

¿Por qué estoy escribiendo esto de Ángel?

Me vais a permitir ser un poco egoísta y contar mi testimonio, porque de esta manera quiero mostrar lo que Ángel hacía por nosotros. Este es mi testimonio, pero si ya tienes el tuyo con Ángel, salta directamente al último párrafo.

 

Tuve la suerte en 2012/13 de tenerlo como profesor de religión. No he tenido mejor profesor que él, la verdad. En aquellos tiempos yo estaba revolucionado con cosas propias de la adolescencia, suspendiendo una misma asignatura, y con problemas familiares. En esta época, los pocos que apostaban plenamente por mí y me apoyaban, eran mi abuela y Ángel.

 

Ángel supo ver lo bueno de mi persona, tanto que apostó por mí en lo que mejor se me daba: la tecnología. Me insistía con que tenía que hacer una web de reli para las clases de religión de 2º de la ESO, de «broma». He de decir que mi comportamiento no era ejemplar, tengo que confesar que tuve que leer y copiar el AT como castigo, todos merecidos. No sé cómo, pero algo me hizo saber y quizás supo acercarme a Jesús tanto que mis notas y mi forma de ser cambiaron a partir de 2º de la ESO.

 

Después de mucho insistir con la web y de que me «pinchara», en un patio le mostré mis avances y se quedó alucinado, nació www.sanviatorpastoral.es y ¡ojalá pudiera volver a ese momento de 2013 y recordar su cara de asombro!

Mikel, Ander, Ángel y yo empezamos con reuniones los viernes después de las clases. Primero noticias pastorales escolares, sustituyendo al boletín semanal que se enviaba por la intranet del colegio. Más tarde, noticias de la diócesis para ofrecer a los alumnos, trabajos de los estudiantes de religión, oraciones para los 365 días al año tanto en euskera como en castellano, etc.

 

Aprendí mucho, tanto que actualmente mis conocimientos son muy amplios en servicios web. Fuimos a cursillos, me quedé a su lado en pastoral viernes sí y viernes también porque en 2015 empecé a sufrir problemas de bullying en la escuela, que más tarde él me ayudaría a superar. A la vez no sé cómo, fui descubriendo al verdadero Jesús que es todo amor, porque anteriormente estaba ciego y no me daba cuenta de que él estaba ayudándome en todo momento.

 

Mediante la constante relación con Ángel y mi incorporación al grupo de tiempo libre Crisol San Viator como chaval gracias a sus ánimos, fui viviendo experiencias de fe y de diversión. No os voy a engañar: soy un poco «hater de la vida». Opinando muchas cosas, empecé a meterme de lleno en todos los arados junto con él y sus recomendaciones: colaborador de web, ayudando en ONGS con semanas solidarias o proyectos solidarios, acompañando a Salvatierra en catequesis de Primera Comunión, ayudando en cualquier cosa y descubriendo la implicación de un joven en la pastoral: «un bicho raro según mis amigos y un tío que se pasaba en el ordenador con un cura y en la sala contigua a pastoral, muchas horas».

 

 

Descarga aquí el artículo en PDF  RPJ nº 537-junio-2019 – Testimonio Angel Maria Ipiña

 

Eran interminables las conversaciones con Ángel de qué mejorar, qué hacer, etc. Hice la Confirmación en gran parte por lo que dijo él: «Alguien que va todos los domingos a misa, tiene el proceso de Confirmación asegurado». Igual que Ángel de pequeño, no tuve un grupo; mi conversión la hice solo y con ayuda de algún religioso, uniéndome a los grupos que él había formado de catequesis me confirmé. En ese momento elegí que mi misión y mi proyecto de vida iban a estar relacionados con los jóvenes: dando catequesis y aprendiendo de ellos; más tarde me ofrecieron la posibilidad de ser monitor de Crisol San Viator.

 

Actualmente, soy monitor ante todo y acompaño a «mis» chavalas y chavales, e intento demostrarles que Jesús es todo amor a pesar de que muchas veces no lo consiga, y que algún día en un futuro, espero que les sirva de algo. En cuanto a trabajo burocrático, siempre he tenido trabajo: secretario de Crisol, hacer webs, seguir preparando cosas, etc.

 

Una mañana, comentábamos nuestras cosas Ángel y yo en la hora del patio, y le noté cansado. Octubre del 2016. Por la tarde, ingresó en Vitoria y le diagnosticaron cáncer de colon. La coordinadora de Bachillerato me sacó de clase de Química y me lo contó; breves lágrimas y una fortaleza inmensa al creer que Ángel era muy fuerte e iba a luchar pasaron por mi cabeza.

 

Busqué en internet y me informé sobre el tipo de cáncer, esperanza de vida, asociaciones, carreras, y todo esto sin que nadie se enterara. Más tarde, y animado, Ángel decidió irse donde él decía que era el sitio adecuado: la residencia de Valladolid. En estos momentos, doy gracias a todas las personas que se dedican al cuidado de enfermos/as, de verdad que tengo un especial cariño al servicio sanitario, y que en algún momento me surgieron dudas incluso de ser médico.

 

Se me quedó grabada una frase que dijo en una Eucaristía: «Quien crea que Dios me ha puesto el cáncer está muy equivocado. Dios está aquí para ayudarme y para las cosas buenas». Y así hizo Dios hasta el último momento: cuidarle; y ahora sigue cuidándole a su lado y también a nosotros.

 

Interminables son las horas frente al móvil y al ordenador: emails, comentarios, llamadas de hasta más de dos horas. Me acompañó hasta el último momento. Tres días antes de fallecer, me llamó y me comentó el problema que tenía con su ordenador y su móvil, no sé si conscientemente o no, porque la cabeza la ha tenido perfecta hasta el último momento (le daban morfina para descansar).

 

Cuando me preguntaban sobre Ángel yo siempre decía: «está bien». Y así era, su cabeza y su corazón eran perfectos, a pesar de que su colon y su metástasis no tanto. La persona muy bien. El enfermo tirando. No os voy a mentir: en una de nuestras últimas conversaciones me dijo que estaba cansado y que tenía que parar de recibir tantas visitas porque atendía visitas hasta cenando. Todos le queremos tanto…

 

Al día siguiente, le llamé yo y él me dijo: «Adrián, me estoy preparando para morir; sí, es así». Se despidió de mi familia, de todos mis conocidos/as, amigos y amigas, seres queridos y de mí. Les mandaba un saludo y me decía que les transmitiera esos saludos. Me contó que se iba a ir en dos semanas o en esa misma semana. El martes 2 de abril, falleció.

 

El legado: www.sanviatorpastoral.es

Como legado, en los próximos meses, www.sanviatorpastoral.es será un portal de oraciones, todavía en construcción, para poder ofrecer en forma de texto e imágenes, todo el material que él nos ha dejado.

 

Todo un portal de oraciones tipo Rezando Voy. Mis últimas palabras con él fueron: «Unidos en la oración» y así se llamará el portal de oraciones: «Elkarrekin otoitzean». Portal que estará disponible para todos aquellos que quieran rezar cada día, independientemente de la congregación, colegio, movimiento o grupo; porque este es el legado que nos ha dejado Ángel, fruto de años de trabajo.

 

«Con el tiempo se podrán ir incorporando nuevas oraciones con material para los más pequeños» como él decía. También aprovecho para decir que Eskaut y Crisol, los dos grupos del colegio, tendrán una actividad conjunta al año, como él soñaba y me contaba.

 

Muchas gracias, Ángel, por lo que has sido y seguirás siendo en cada una de nuestras vidas, porque te tendremos en las palabras que nos has dejado y en nuestros corazones. Si quieres hablar con Ángel basta con hablar con Jesús, descubrirás a Ángel a través de Él. Ángel también se hace presente a través de las redes sociales que mantenía.

 

Maite zaitugu Ángel! En muchas ocasiones me has dicho que te recuerdo a cuando tenías mi edad, no sé lo que va a querer Jesús para mí en un futuro, pero ojalá me parezca un 1% a lo que tú has sido para mí y para otras personas.

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