SERIES, THE EXPANSE, AMISTAD SOCIAL Y TRASCENDENCIA EN UN FUTURO PARECIDO AL PRESENTE – Juan Carlos de la Riva

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Los amantes de la ciencia ficción seguro que ya desde su estreno en 2015 han ido siguiendo las vicisitudes de la nave Rocinante y sus quijotescos tripulantes, que traemos a esta revista por su punto de relación con los ideales que encierra el concepto de amistad social que nos ocupa.

The Expanse está basada en una serie de novelas firmadas por James S. A. Corey, pseudónimo de Daniel Abraham y Ty Franck.

La serie cumple con todos los requisitos que exige el comercio del entretenimiento: la acción, la calidad técnica, personajes con calidad, tramas enlazadas con coherencia y creatividad. Y la apuesta de efectos visuales, creatividad de diseño espacial y visión futurista sin caer en la fantasía exagerada hacen que podamos hablar de una buena serie de ciencia ficción.

La sinopsis de la primera temporada nos enmarca el siguiente escenario: en un futuro lejano en el que los humanos han colonizado el sistema solar, el detective de la policía Josephus Miller recibe el encargo de encontrar a una joven desaparecida. Para ello contará con la ayuda del oficial de un carguero y su tripulación, pero pronto se dan cuenta que el caso está relacionado con una conspiración que amenaza la paz del sistema y la supervivencia de la humanidad. La humanidad ha colonizado el sistema solar y ha generado nuevos planetas–estado en los que diferentes secciones de la humanidad se ven limitadas por las condiciones que les imponen sus hábitats y las difíciles relaciones interplanetarias. La Tierra ha conseguido unificarse en un único mando político auspiciado por la ONU, pero no es ajena a las corrupciones y conflictos de intereses comerciales o políticos. Los habitantes de Marte desarrollan un idealismo prometeico para conseguir hacer de aquel lugar sin atmósfera respirable algo parecido a la Tierra (la famosa terraformación que en otras películas hemos visto). Los asteroides están habitados por una clase baja y dependiente de la extracción de recursos. No faltan tampoco las facciones revolucionarias y alternativas que intentan nuevos equilibrios de fuerzas entre las grandes potencias. Vamos, un mundo bien parecido al nuestro, pero con tecnología punta. Y a estas gentes se les añade una misteriosa forma de vida que se presenta como amenaza, objeto de deseo para los turbios intereses de los poderosos, y tentación de más poder y nuevos mundos.

Un grupo personas con perfil humano y cuadros de personalidad muy de nuestro siglo, se ve involucrado en mil y una situaciones, intentando posicionarse siempre a favor del bien, en mitad de la necesaria ambigüedad de la vida, que les lleva a arriesgar y discernir continuamente, sin tener siempre referentes claros.

En una crítica de José Cabrero leemos: «Pese a ser ficción futurista, golpea en la cara del espectador con temas vitales hoy: el reparto de la riqueza, el cuidado del medio ambiente, la pluralidad, la familia, los nacionalismos… y, claro, la pregunta que domina a todas las demás: el sentido de la vida». («The Expanse, ¿por qué no os escucho chillar?», www.ideal.es, 7 febrero 2021)

Reconoceremos en las diferentes temporadas algunos de los argumentos de los grandes relatos positivos y optimistas que ya la filosofía postmoderna no deja entrar en sus análisis, pero que perviven en la narrativa de las películas y series, como un anhelo humano de final feliz que no se resigna a desaparecer por mucha postverdad que nos invada. La afirmación de ese deseo de bondad y pureza en los ideales, a lo Quijote, mueve a nuestros personajes a grandezas éticas desproporcionadas a su capacidad humana pero sorprendentemente viables dentro de un relato de esperanza. Así, veremos la lucha por salvar la Tierra, detener una guerra interplanetaria con un simple mensaje pacifista, salvar minorías en riesgo de exclusión o desbaratar tramas de corrupción desde la honestidad y la verdad: toda una teología hecha narración.

Y en esa búsqueda de referencias para salir adelante entre las fuerzas y conflictos propios de la condición humana, encontraremos también guiños a la trascendencia: un personaje que recuerda a un Jesús sacrificado puede, después de muerto, aparecer vivo y guiar a los Quijotes en su lucha por la vida y su sentido. Aquella protomolécula que vino de fuera del sistema solar, no solo nos orienta en la decisión correcta, sino que invita continuamente a empezar nuevas historias en nuevos planetas, a hacerlo todo nuevo. Muy trascendente la cosa, tanto que nos recuerda a Odisea 2001 o a Interstellar.

Muy recomendable serie, que admite muchas profundidades de lectura y que gustará al superficial y al filósofo, al militante y al creyente.

FICHA TÉCNICA

Título original: The Expanse

Año: 2015 / 2020

Duración: 60 minutos

País: Estados Unidos

Dirección: Mark Fergus (creador), Hawk Ostby (creador), Terry McDonough, Robert Lieberman, Jeff Woolnough, Kenneth Fink, Breck Eisner, Bill Johnson, Simon Cellan Jones, Mikael Salomon, Jennifer Phang, David Grossman, Thor Freudenthal

Guion: Mark Fergus, Hawk Ostby, Daniel Abraham, Ty Franck, Jason Ning, Naren Shankar, Dan Nowak, Alan DiFiore, Hallie Lambert, Georgia Lee, Robin Veith

Música: Clinton Shorter

Fotografía: Jeremy Benning, Michael Galbraith, Ray Dumas

Reparto: Steven Strait, Thomas Jane, Shohreh Aghdashloo, Wes Chatham, Athena Karkanis, Dominique Tipper, Cas Anvar, Drew Carrymore, Chad Coleman, Kevin Hanchard, Michael Murray, Sara Mitich, Jane Moffat, Kristen Hager, Sarah Scheffer, Frankie Adams, Florence Faivre, Shawn Doyle, Nick Tarabay, Andrew Rotilio, Cara Gee, François Chau, Jonathan Whittaker, Ted Atherton, Terry Chen, Elias Toufexis, Byron Mann, Elizabeth Mitchell, Jared Harris, Paulo Costanzo, Nadine Nicole Heimann, Alden Adair, Anna Hopkins, Lola Glaudini

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