Seguir a Jesús: entrar en la lógica del amor pleno, libre y sin ataduras – Enmanuel Suárez

Seguir a Jesús: entrar en la lógica del amor pleno, libre y sin ataduras

 

Enmanuel Suárez

https://www.panoramacalasanz.org/2022/09/02/seguir-a-jesus-entrar-en-la-logica-del-amor-pleno-libre-y-sin-ataduras/

Domingo 04 de Septiembre de 2022 | 23º domingo de tiempo ordinario

 

Escuchar a Jesús es pacificador, esperanzador, reconfortante. Es esa palabra de misericordia, de ánimo para levantarse, de gozo por el inmenso amor del Padre que Jesús mismo nos ha dado a conocer. Sin embargo, el Evangelio de este domingo, nos presenta a Jesús que expresa condiciones para todo aquél que quiera seguirlo. Condiciones serias, radicales y que nos sacuden para discernir sobre la libertad que necesitamos para dejar de instalarnos, de anidar, de preferir y optar por la comodidad en el camino del seguimiento.

Jesús es exigente porque la misión, el proyecto del Reino de Dios, tiene plena importancia y no admite medias tintas, ni ambigüedades, ni reservas que cuidar. Así como algunos animales marcan su territorio y lo defienden como su espacio propio, nada más contrario al seguimiento de Jesús que intentar hacer lo mismo, marca nuestros espacios, nuestras prioridades, aquello que es tan mío y que no estoy dispuesto a soltar ni arriesgarlo a perderlo. ¿Cuál es mi tierra? ¿Mi espacio, ese que he marcado como reducto plenamente mío que no estoy dispuesto a dejar?

Jesús nos presenta una manera sabía de proceder, contracorriente, nos presenta la fuerza y convicción de una elección y nos pide ponderar claramente los riesgos de esa aventura en las parábolas de la construcción de la torre y la empresa militar. No puedo elegir seguir a Jesús si esa elección no es expresión de una preferencia absoluta concorde con el propio Jesús y las exigencias del Reino. Quedarme a medio camino sería desfigurar la misión.

No puedo seguir a Jesús si no soy capaz de dejar de lado interés familiares para promover la construcción de una familia humana amplia, desde la vivencia de la justicia y la solidaridad fraterna del Reino que contribuya a un mundo más acorde a lo que Dios quiere para sus hijos.

No podré seguir a Jesús si solo busco mi comodidad, mi bienestar y mi interés. Si me falta la libertad interior y la pasión para hacer de ese seguimiento la razón fundamental de mi vida, sin escatimar dejar lo que fuera necesario.

No seré fiel seguidor de Jesús si no estoy dispuesto a afrontar los riesgos propios de vivir para la construcción de su Reino y su justicia.

Este domingo la atención está en la calidad de cristianos que somos, en un mundo convulso en el que vivimos no podemos ser seguidores de Jesús a medias, sin radicalidad, sin pasión y sin testimoniar la prioridad de valores plenos y distintos que dan respuesta a las necesidades más profundas del ser humano.

Seguir a Jesús es entrar en la lógica del amor pleno, libre, sin ataduras, de la donación sin medida afrontando la cruz que puedo padecer al vivir por y para y los valores del Reino de Dios. Seguir a Jesús es caminar en la radicalidad apasionada propia de alguien que se ha dejado ganar el corazón por El.

P. Marco A. Véliz Cortés Sch. P.

 

Lucas 14, 25-33: El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?

No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.»

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

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