SALIR CON OTRA – Josep Périch

    Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor: empecé a salir con otra mujer. En realidad había sido idea de mi esposa.

     – Tu sabes que la amas -me dijo un día, cogiéndome por sorpresa – La vida es muy corta, dedícale tiempo.

     – Pero yo te amo a ti… – protesté.

     – Lo sé. Pero también la amas a ella.

     La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hace unos años, pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente. Esa noche la llamé por teléfono para invitarla a cenar.

     – ¿Qué te ocurre? ¿Estas bien?- me preguntó.

     – Creí que sería agradable pasar unas horas contigo, –le respondí. – ¡Los dos solitos!   

     Cuando llegué a su casa, vi que ella estaba muy emocionada. Me esperaba con el vestido de su último aniversario de bodas. Fuimos a un restaurante. Tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían las letras grandes.

     –  Era yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas?

    Durante la cena tuvimos una agradable conversación.

     – Saldré contigo otra vez, pero sólo si te dejas invitar – dijo mi madre cuando la llevé a su casa. Asentí y la abracé.

    Días más tarde mi madre murió de un infarto. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado con una nota que decía:

     “La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y tu esposa. Jamás podrás saber lo que aquella noche significó para mí. ¡Te amo!”

​Lluisa, madre de familia, como voluntaria, semanalmente va a jugar al dominó a una residencia, con una anciana. Me comenta: «la dejo ganar pero no siempre, para disimular. ¡Es tan feliz… pero yo también!».

Estoy convencido de que la onda expansiva espiritual de Luisa y de tantos otros, se irradia más allá de su servicio concreto para llegar provocativamente a su entorno familiar y social.

 «No te quedes mirándome en la cruz y llorando, sube aquí a mi lado, mira como se ve el mundo desde la altura de una cruz que es resurrección, y baja de ella para descrucificar a los crucificados».  (Juan Masiá, S.J.)

Empezar a “salir con otra”, de acuerdo con la anterior historieta, ¿no podria ser una de ls mejores opciones para vivir dignamente?

«Gente sencilla, haciendo pequeñas cosas en lugares poco importantes, unidas, hacen cosas extraordinarias». (Moacyr Grech, obispo de la Selva amazónica).