¿QUÉ NOS CONMUEVE? ¿QUIÉN NOS CONMUEVE? – M.ª Luz Sarabia Lavín, odn

Etiquetas:

M.ª Luz Sarabia Lavín, odn

m.luzsarabia@gmail.com

«Siéntanse llamados a jugarse la vida. No tengan miedo de gastarla por Dios y por los demás: ¡La ganarán! Porque la vida es un don que se recibe entregándose… Pedir la gracia de vivir para servir. Procuremos contactar al que sufre, al que está solo y necesitado. No pensemos tanto en lo que nos falta, sino en el bien que podemos hacer».

 

1.- ¿QUÉ DOLOR NOS CONMOCIONA?: CON LA «C» DE COMPASIÓN

¿Cuántas veces nos hemos dicho a nosotras mismas, por más que miro no veo lo que está ahí, lo que me indica con el dedo la misma realidad? Haciéndonos esta pregunta, Jesús sale a nuestro encuentro, caminando a nuestro paso de «ciegos» o de «videntes», nos da pistas (sentir cómo está nuestro corazón, de qué habla, por qué o por quién late) y parábolas, para entender cuándo fue que nos convertimos en personas insensibles, o cuándo fue que los ojos dejaron de ser esas puertas de entrada a la vida sufriente, a la no brillante y de pasarela, a la descartada, o por el contrario, cuándo fue que nos arremangamos las mangas de la camisa, nos pusimos en modo acción y no cejamos de amasarnos con esta realidad, que tanto dolor como incertidumbre nos está trayendo. Si nuestros oídos no están igual de embotados que el resto de los sentidos, podemos escuchar con alivio, con esperanza, que Jesús nos dice: «Dichosos los ojos de ustedes porque ven, y sus oídos porque oyen. Porque les aseguro que muchos profetas y otros justos anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron». Entonces, sí es así, si sentimos esa dicha desde las entrañas, nos podríamos preguntar más acertadamente, ¿cuál es el dolor que nos conmociona, el que nos conmueve y nos hace desplazarnos constantemente en búsqueda del sufrimiento para cargar con él y aliviarlo?

La lectura cristiana de la realidad es mantener la mirada samaritana frente a las cegueras inducidas que buscan invisibilizar a las víctimas. Un ejercicio que se antoja necesario y urgente ya que solo así podremos ser honrados/as con la realidad, solo así ninguna venda nos impedirá ver el sufrimiento de los demás, solo así reaccionaremos con misericordia, la gran invitada de cada corazón, de toda la historia de la humanidad. Una invitada que nos hace semejantes y próximos a todo ser humano, sin excepción; precisamente lo que más nos humaniza y más nos acerca a la imagen de un Dios de apellido Misericordioso, el Dios de Jesús y de María de Nazaret. Todos somos seres «necesitantes» (los que se ponen en contacto con sus necesidades y las viven) y «seres deseantes». La compasión samaritana está muy próxima a la misericordia, a la capacidad de sentir como propia la desdicha de los demás.

Cuando el papa Francisco habla de una Iglesia en salida, está aludiendo implícitamente a esta dinámica de projimidad que sale a las periferias en busca de otros heridos.

Con «C» de Compasión pretendo señalar la primera letra de esta palabra «que veo» y que nos remite tanto a la educación de los afectos (que la persona que ha visto, oído y sentido como Jesús acabe relacionándose con la realidad con el mismo espíritu de Aquel que la tradición considera el hombre de la misericordia), como a la pedagogía del testimonio (los que nos aproximan hacia la realidad del sufrimiento), dos vías que bien acompañadas, nos harán y hacen competentes en compasión. Siguiente letra.

2.- UNA ESPIRITUALIDAD QUE ALIMENTA LA ACCIÓN SOCIAL: CON LA «A» DE AMAR Y SERVIR

Y, ¿cómo es ese espíritu que como aliento se filtra por ranuras y reflejos, el que nos mueve desde dentro de nuestras vidas y al que no vemos a simple vista? ¿Cuáles son las características de una espiritualidad que mueve a la persona compasiva?

En primer lugar, el vivir la vocación a la acción social como don, como una vocación y don de Dios, como llamada. En segundo lugar, es necesario desarrollar una espiritualidad que nos haga ser personas contemplativas en el actuar. Una acción contemplativa debe poner al otro, en quien está Jesús, en el centro de nuestra preocupación y nuestra oración. En tercer lugar, debe generar una persona disponible para elegir. En cuarto lugar, una espiritualidad de la acción social pide un ánimo de fortaleza, tanto como don del Espíritu como ánimo personal y que ha de sostenerse en la unión de las personas que trabajan juntas en la acción. Finamente, debe ser una espiritualidad vivida desde la gratuidad, que imita la manera de curar del Señor Jesús, implica la no imposición de ninguna condición a aquellas personas que atendemos, así como el fomentar sus posibilidades.

Con «A» de Amar y servir pretendo señalar la segunda letra de esta palabra «que veo». «Una máxima ignaciana que define una idea, un deseo, una aspiración legítima del creyente. Amar a cercanos y lejanos. Servir es ponerse manos a la obra para tratar de dejar el mundo un poquito mejor de lo que lo conocemos». Siguiente letra.

3.- TESTIMONIOS EN TIEMPOS DE CRISIS: CON LA «L» DE LUZ JOVEN

Creo en lo pequeño y en la fuerza de la gente, en personas buscadoras del MÁS, que no dejan apagar el fuego interior que las vivifica, que hacen de sus vidas un continuo servir donde hay más necesidad, mujeres y hombres de grandes metas. El Señor nos enseña que vivir es dar la vida, la que tenemos. También nos enseña que dar la vida es algo de cada día. Que se da al sembrar, al abrazar, al esforzarnos por entender el mundo. Cada día, cada uno de nosotros/as puede ser testigo suyo. Ser evangelio vivo. Ser palabra. Ser obra. Ser milagro. Cada día Él nos invita a darlo todo. Es un reto que sobrecoge, pero al tiempo apasiona. En esta cadena secular de testigos del Dios de la Vida, nos encontramos con tres mujeres, que desde Francia, Argentina y Colombia y desde el siglo XVI al XXI, nos llevan por las sendas del testimonio, de las seguidoras de Jesús, con sus vidas afirman respuestas a llamadas hechas en esos corazones que solo viven desviviéndose por los demás; son focos de luz que nos posibilitan a los demás, dar pasos en estos tiempos tan obscuros como inciertos.

Burdeos-Francia, siglo XVI, La Motte representa el espacio y el tiempo en el que Dios amasa definitivamente el corazón de Juana de Lestonnac. Aquí será donde se afiance su disponibilidad, el don de acudir con presteza y rapidez a tender la mano, interrumpiendo su retiro y desplazándose a Burdeos para atender a enfermos de peste. No habrá un solo segundo de su vida que no sirva para lo que ella recomendará a las que se suman a su proyecto, «llenad vuestro nombre».

Desde Mendoza-Argentina, Ana Giménez Pozzoli. «En estos días intensos, de encierro y aislamiento, nos aparecen pruebas más difíciles que la vida rutinaria. En Mendoza, me escribió Alejandra. Ella y su familia dirigen un comedor, me contaron cómo en pocas semanas pasaron de 250 niños a alrededor de 600. Conseguí un certificado para manejar y comenzaron a llegar los fondos para alimentos. Conocidos y desconocidos depositaron dinero en mi cuenta, para brindar un plato a los mendocinos que, en la informalidad de sus trabajos, la cuarentena significa no comer. Hoy escribo, después de entregar alimentos a dos comedores, y volver a casa con algunos pendientes a entregar el lunes. Hago lo posible para comprar los alimentos en la economía social, productores locales, cooperativas, entendiendo que necesitan de las ventas para poder continuar con su trabajo.

Actualmente trabajo en UNCuLab, un laboratorio de innovación social, en el que difundimos oportunidades y financiamientos a emprendedores, comunicamos comercios de la economía social, y utilizamos nuestras redes para fomentar la compra consciente de alimentos. Los invito a que averigüen si sus vecinos están en grupos de riesgo, googleen qué emprendedores o productores tienen cerca de casa, para elegirlos, interiorícense en la existencia de campañas para ayudar a aquellos que la cuarentena y la pandemia les genera otra desesperación aparte del encierro, la del hambre. Espero que cuando todo termine, simplemente, nos encuentre más juntos».

Desde Medellín-Colombia, Susana Pérez Alves. «Trabajar en un periódico es de por sí toda una experiencia. Pero en este tiempo ha sido experiencia, reto, aprendizaje. Cada periódico es producto del trabajo colectivo de periodistas, fotógrafos, diseñadores, infografistas, programadores, técnicos y muchas personas más. Al principio dudamos de si íbamos a ser capaces de sacar adelante la publicación desde la distancia. Pero teníamos que ser capaces, y fuimos aprendiendo sobre la marcha. Tenemos que ser capaces porque en el mar de información y desinformación, cargamos la responsabilidad de seguir siendo una fuente confiable, incluso una voz de aliento. Los periodistas y fotógrafos, la responsabilidad de ser los ojos en la calle de quienes se quedan en la casa. Los infografistas, como yo, de transmitir esa información de la forma más ordenada y amable posible. No es fácil, el volumen de trabajo no da tregua, ni cuando tenemos a esa ansiedad colectiva sentada encima, pesada y abrumadora. A veces en un medio de comunicación es precisamente eso lo que falla hacia adentro. Pero lo hemos logrado, cada día. Luego viene el siguiente…».

Con «L» de Luz joven pretendo señalar la tercera letra de esta palabra que «veo». En la medida en que vuestra amistad con Cristo, vuestro conocimiento de su misterio, vuestra entrega a él, sean auténticos y profundos, seréis «hijos de la Luz» y os convertiréis, también vosotros, en «luz del mundo». Por eso, os repito las palabras del Evangelio: «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,16). Siguiente letra.

4.- DONDE EL BIEN SEA MÁS UNIVERSAL: CON LA «I» DE INTELIGENCIA SOCIAL

El desarrollo de la inteligencia social va unido al despliegue de la espiritualidad de la acción social que describíamos en el punto 2. Liderar eficazmente tiene que ver más con desarrollar un interés genuino en las personas y el talento para fomentar emociones positivas en aquellas cuya cooperación y apoyo uno requiere, que con dominar situaciones, o incluso con dominar conjuntos de destrezas sociales. Un concepto basado más en las relaciones sociales para evaluar el liderazgo es la inteligencia social, la cual se define como un conjunto de competencias interpersonales construidas sobre circuitos neuronales específicos y sistemas endocrinos relacionados que inspiran a los otros a ser eficaces. Resulta que, la inteligencia social resulta ser especialmente importante en situaciones de crisis. Algo que hemos podido ver en el punto 3.

Con «I» de Inteligencia social pretendo señalar la cuarta letra de esta palabra que “«veo». «La acción social debe guiarse por principios éticos, pero también debe estar bien hecho y, sobre todo, ser útil, tener impacto. Por este motivo, en la función del liderazgo social deben reunirse la consecución de ambos criterios: tiene que haber compromiso social pero también talento y profesionalidad en la manera de realizar las tareas y de alcanzar los objetivos. Porque la grandeza de la misión no puede ser una excusa o una tapadera para la mediocridad de la acción». Siguiente letra.

5.- CERRANDO: CONTIENE LA «Z», HORIZONTE

Magis es una palabra latina muy típica de la espiritualidad ignaciana, que significa «más». «Más» en todo lo que tiene que ver con nuestra relación con Dios y con aquellas decisiones personales que en un momento u otro de la vida tengamos que tomar. Es el horizonte hacia el que caminar sin dudas, al cual se va llegando desde una actitud decidida y ayudado por la paciente búsqueda que supone el discernir-separar-lo que tiende hacia él o se aleja de él para elegir lo que «más» conduce…

«Somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos» (CV 253).

«… nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en ofrenda…» (CV 254).

Compasión-Amar y servir-Luz joven-Inteligencia social-horiZonte. ¡CÁLIZ! Sí, es lo que veo, la forma que contiene tanta alegría y esperanza, que se vierte sobre esta humanidad tirada en los márgenes de una existencia que parece negarles plenitud y felicidad.

OFRENDA,

para encender la alegría

y avivar tiempo y recuerdos,

para deshacer caminos,

y a cielo abierto abrigarnos.

Para mitigar tristezas,

y entregar la provisión;

acoger nuestra impotencia,

y plantar sin restricción.

OFRENDA,

de los panes que quedan,

de las hojas que el viento no ha tocado,

del agua en el oasis,

y el brillo deslumbrante en los ojos.

De la vida sin límite, ni agenda,

y el corazón despierto y vigilante.

De los dos peces,

y la moneda a las afueras del Templo,

de un frasco de perfume de nardo,

y el más fresco y auténtico amor.

OFRENDA,

en forma de cáliz,

y a la hora del ocaso,

en tiempo de sequia

y cuando urge un abrazo.

Derroche en la cruz,

y lágrima que empapa,

cuando falta un amigo.

El todo por el Reino

y la minúscula e imperceptible

entrega de cada día.

Te interesará también…

Newsletter

Recibirás un correo con los artículos más interesantes cada mes.
Sin compromiso y gratuito, cuando quieras puedes borrar la suscripción.

últimos artículos

Escuchar, asombrar – Ana Guerrero

Escuchar, asombrar – Ana Guerrero

Ana Guerrero ana.guerrero1974@gmail.com   Para poder dialogar hay que poder escuchar, o mejor dicho hay que querer escuchar. Escuchar significa prestar atención a lo que se percibe sonoramente, por lo que implica una intención clara, una voluntad por parte de...