“Promoción” suena a dar a conocer un producto o servicio para que sea conocido, o bien a subir de categoría (en el trabajo, en el fútbol…). En la Iglesia, desde hace mucho tiempo, se viene hablando de “promoción vocacional”. ¿A qué te suena esa expresión?
Al hablar de promoción vocacional nos movemos más en el primer campo semántico: dar a conocer un camino vocacional concreto para que, quien se sienta llamado, pueda iniciarse en ese camino.
Hubo un tiempo, hace décadas, en que toda la pastoral vocacional se reducía a buscar y promover vocaciones para el propio grupo: las diócesis buscaban candidatos a sacerdotes y las congregaciones, aspirantes a religiosos y religiosas. Hoy en día, la pastoral vocacional no debería ceñirse a ese aspecto, pero tampoco debería olvidarlo. Porque un grupo que no presente su camino vocacional y no se renueve, no podrá seguir aportando a la Iglesia y al mundo. Sin personas no hay proyecto. Y sin propuesta, no hay respuesta.
Si algo es bueno, merece la pena darlo a conocer. Sin avasallar y sin pretender eclipsar la bondad de otros caminos. Con naturalidad y desde una propuesta integral. Para quitarnos el complejo, podemos mirar al mundo del deporte o de la empresa: cuando hacen falta personas, se favorece que quienes tengan las características necesarias puedan llegar a esos puestos. A esto suena la petición de Adolfo Nicolás SJ, siendo Superior General de los Jesuitas, a los rectores de sus universidades de EEUU en 2013: “¿Podrían proponer sugerencias a la comunidad jesuita local sobre cómo podrían ser mejor conocidos y reconocidos como una posible opción de vida para los jóvenes de hoy?”. Cada cristiano adulto podemos preguntarnos: ¿cuánto valoro mi propio camino vocacional (laical, matrimonial, consagrado, sacerdotal) como para ofrecerlo a los más jóvenes como una posibilidad para sus vidas?
Esta podría ser la clave de una promoción vocacional a la altura de nuestro tiempo: en el marco de una cultura y animación vocacional integradoras, donde desde la oración, la vida y la acción pastoral se trabajen los diversos aspectos implicados en la vocación cristiana y en todas las formas de vida, también se incluya el propio camino en la Iglesia (estado de vida, carisma, movimiento…) como una opción para que, quien se sienta llamado por el Señor, pueda buscar por ahí. Con una propuesta valiente a la vez que respetuosa, tan alejada de la intimidación como del acomplejamiento. Desde la vida y con palabras que expliquen esa vida. Como hacen tantos otros. ¿Por qué no?
#VocationChallenge: realizar una promoción vocacional que, en un contexto más amplio, ayude a conocer y valorar el propio camino vocacional como una propuesta de vida para quien se sienta llamado. ¿Aceptas el reto?
El #Tweet de Francisco: «La alegría del Evangelio no llega a nosotros si permanecemos asomados a la ventana, con la excusa de esperar siempre un tiempo más adecuado; tampoco se realiza en nosotros si no asumimos hoy mismo el riesgo de hacer una elección» (Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2018).
Para preguntarME / Para preguntarNOS
- Promocionar: muchos grupos dan a conocer un producto o servicio, empleando diversos medios para ello. ¿Cuáles de esos medios, acordes con el Evangelio, podrían ser útiles para promover las diversas formas de vida cristiana?
- Experiencias: ¿Conoces algún grupo cristiano que esté dando a conocer su forma de vida con naturalidad, valentía y respeto, llegando a ser referencia para los jóvenes? ¿Cómo lo hacen? Sin querer ser copia de nadie, ¿qué podrías aprender de ello?
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RPJ nº 530 – Mayo 2017 -Promoción vocacional – Luis Manuel Suárez
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