Primeras palabras en Panamá a los jóvenes – Papa Francisco

Estas primeras palabras del jueves por parte del Papa han sido más emotivas de lo habitual, no sé si será el idioma, no sé si el país… pero el Papa sonaba alegre y el cansancio que atesora parecía desaparecer con cada sonrisa y sus invitaciones a que los jóvenes se levantaran y participaran en el discurso.

Y además e Papa ha emocionado a los cientos de miles de jóvenes de la Cinta Costera de Panamá ofreciendo un sueño muy tentador: «Un amor que no “patotea” ni aplasta, un amor que no margina ni calla, un amor que no humilla ni avasalla. Es el amor del Señor, amor cotidiano, discreto y respetuoso, amor de libertad y para la libertad, amor que sana y levanta. Es el amor del Señor que sabe más de levantadas que de caídas, de reconciliación que de prohibición, de dar nueva oportunidad que de condenar, de futuro que de pasado. Es el amor silencioso de la mano tendida en el servicio y la entrega que no se pavonea.»

Saludo al Papa Benedicto XVI
Otro de los momentos más emotivos: «El amor verdadero no anula las legítimas diferencias, sino que las armoniza en una unidad superior,» así ha comenado a hablar sobre el amor. Citando al Papa Benedicto XVI e invitando a todos los asistentes a mandarle un saludo. Además ha querido dejar un mensaje muy claro en panamá, istmo de Centroamérica, enlace entre América del Sur y Estados Unidos: los cristianos «no construimos muros» sino que «tendemos puentes»

«A un santo de estas tierras le gustaba decir: «el cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, o de prohibiciones. El cristianismo es una Persona que me amó tanto, que reclama y pide mi amor. El cristianismo es Cristo.»» Y así, con otra mención -esta vez con una cita del salvadoreño y recientemente canonizado Oscar Romero- resume de esta forma tan sencilla, lo que significa ser cristiano.

«Lo más esperanzador de esta Jornada no será un documento final, una carta consensuada o un programa a ejecutar. Lo más esperanzador de este encuentro serán vuestros rostros y una oración.» Y ha terminado con un mensaje claro y contundente: «Que Panamá hoy sea no solamente un canal que une mares, sino también canal donde el sueño de Dios siga encontrando cauces para crecer y multiplicarse e irradiarse en todos los rincones de la tierra.»