Pastoral juvenil 500 revistas después – Koldo Gutiérrez SBD

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Tienes en tus manos el número 500 de la revista RPJ. Es de justicia valorar y agradecer el compromiso de la Orden de las Escuelas Pías con los jóvenes y con la Pastoral Juvenil, evidenciado en su fecunda trayectoria apostólica, y visibilizado, en lo que se refiere a la reflexión pastoral, en el proyecto que representa esta revista.
Un largo camino con los jóvenes
Se necesitan muchos años para que una revista llegue al número quinientos, en el caso de RPJ, se han necesitado más de cincuenta años: un largo camino. Decía Goethe que “se camina no sólo para llegar sino para vivir en el caminar”. En este sentido, una revista de Pastoral Juvenil es un proyecto vivo. La imagen del camino evoca horizonte, movimiento, crisis, transformación, proceso. Algo de todo esto hay en la historia de cualquier proyecto pastoral. Pero, ¿cuáles son las señas de identidad de una revista de pastoral? Creo que podemos ver dibujadas estas señas en el contorno que dibuja el contexto cultural, la realidad juvenil, el carisma propio y el acompañamiento de la Iglesia y su magisterio.
Memoria y futuro
El Papa Francisco, en ocasiones, comenta que los seres humanos somos seres “memoriosos”, queriendo subrayar la importancia que tiene la historia en la vida de las personas y de los pueblos, pero también lo relevante que es la memoria para la vida cristiana. Hacemos memoria de Jesús, hablamos del memorial de la Eucaristía, buscamos las huellas de Dios en la vida, escrutamos la presencia del Espíritu en la historia. La vida cristiana es un camino entre la memoria y el futuro. Es este futuro, el proyecto de Dios hecho visible en Jesús, el que tira de nosotros. La historia humana sigue avanzando hasta la culminación plena del proyecto de Dios. Este dinamismo propone preguntar sobre el plan bondadoso de Dios para el hombre.
De manera más concreta, y refiriéndome a la Pastoral Juvenil, el director de la revista RPJ me ha pedido escribir unas líneas sobre el pasado y el futuro de la Pastoral Juvenil en nuestro país. El reto es estimulante y ambicioso. Pero quiero ser humilde en mis pretensiones y, por eso, he estructurado mi reflexión en estos dos puntos: hitos en la historia reciente de la Pastoral Juvenil en España; la luz de la Evangelii Gaudium (EG) ilumina la Pastoral Juvenil.
1.- Hitos en la historia reciente de la Pastoral Juvenil en España
Para llevar a cabo la reflexión que me he propuesto, en primer lugar, debo acotar el espacio temporal en el que fijo mi mirada y, también, proponer un criterio que me sirva de guía. El espacio temporal lo marca la historia de RPJ. Para elegir un criterio que me guíe se presentan dos posibilidades: hacer una interpretación global de la historia de la Pastoral Juvenil o recoger hitos importantes de esta historia.
Hace unos años algunos catequetas franceses, reflexionando sobre la pastoral de la Iglesia en los últimos cincuenta años, elaboraron una interesante interpretación, utilizando la categoría de los paradigmas, y proponiendo varios modelos: pastoral de transmisión, pastoral de acogida, pastoral de proposición y pastoral de iniciación. Daban a entender, en su estudio, que la actual complejidad no permite tener con claridad un modelo pastoral adaptado a los desafíos de nuestra época y, además, afirmaban que en un mismo momento histórico pueden convivir varios paradigmas, unos emergentes y otros agotados.
Por mi parte, he elegido un criterio más sencillo y, en consecuencia, propongo algunos hitos de la historia pastoral de los últimos cincuenta años. El guión de esta reflexión lo marca el Concilio Vaticano II.
La alegría del Concilio
La doctrina conciliar fue recibida en el panorama pastoral español como una gran novedad. Se ha hablado de la alegría conciliar. Los nuevos planteamientos teológicos resultaban fecundos para la Pastoral Juvenil: sentido de lo auténtico; necesidad y urgencia de renovación; mentalidad de diálogo, mentalidad eclesial, mentalidad ecuménica y mentalidad pastoral.
La recepción conciliar y la transición democrática
La primera acogida de la doctrina conciliar coincide, en nuestro país, con la transición política. Este periodo se caracteriza por un fuerte debate pastoral, no exento de divisiones y de posturas encontradas. Fue un tiempo creativo donde también se cometieron errores.
De esta época es la Evangelii Nuntiandi que pone en el foco de mira la misión evangelizadora. La evangelización, según esta exhortación, debía incorporar la perspectiva de nuevos ministerios, el diálogo interreligioso, la liberación de los pobres y oprimidos, la inculturación y contextualización.
La necesidad de un marco para la Pastoral Juvenil
Las fronteras entre los periodos no son nítidas. Me sitúo ahora en el año 1977. El 19 de marzo de ese año la Congregación Romana para la Educación Cristiana presentó un importante documento sobre la educación católica. Este documento, por su rica doctrina, necesitó un largo tiempo de asimilación.
La Pastoral Juvenil se desarrolla
Durante los años setenta y ochenta la acción pastoral se había diversificado. Empieza a verse la necesidad de un marco teórico y global para la Pastoral Juvenil. Es una época importante y fecunda en el discurso pastoral. Por ejemplo, se consolidan en este periodo los conceptos Proyecto educativo-pastoral, Comunidad educativa-pastoral, Propuesta educativo-pastoral, binomio educación-evangelización… Actualmente seguimos sacando frutos de estos conceptos.
A finales de los ochenta (1989) tiene lugar en España (Santiago de Compostela) la Jornada Mundial de la Juventud con la presencia de Juan Pablo II, lo que supuso por un lado, la primera constatación de una masa juvenil cristiana que se veía por primera vez reunida y el descubrimiento pastoral del Camino de Santiago. Destaco de esta época el Proyecto Marco de Pastoral de Juventud (1992), elaborado por el Departamento de Juventud de la Conferencia Episcopal Española, renovado y revisado en el año 2007.
Itinerarios de educación en la fe
Es otra de las características de este momento. En los primeros ochenta surgen un buen número de planes formativos para jóvenes. Estos planes reciben nombres diversos: itinerarios, planes catecumenales, catequesis para jóvenes… Hay una gran diversidad en los puntos de partida, planteamientos, concepciones, puntos de llegada y desemboque.
Para enmarcar ese momento hay que hablar de la recepción eclesial a la importante exhortación postsinodal Catechesi Tradendae (1979). Este documento apunta como peligro que los itinerarios experienciales descuiden contenidos fundamentales del depósito de la fe. Dicha preocupación se refleja en el deseo de fijar en la catequesis los contenidos esenciales, plasmada en el Catecismo de la Iglesia Católica, de 1994. Mientras tanto, se comienza a comprobar un desgaste demasiado rápido de los nuevos itinerarios de catequesis de jóvenes. Hay, en el ambiente, una sensación de que no se termina de acertar con el itinerario de catequesis juvenil en esta primera década del siglo XXI.
Protagonismo de los laicos
Este periodo, sobre todo después de la exhortación postsinodal Christifideles Laici (1988), se caracteriza por el protagonismo de los laicos en los proyectos pastorales. A partir del año 1996, con la exhortación Vita Consecrata, se habla de misión compartida. El protagonismo laical es una rica realidad en muchos proyectos de Pastoral Juvenil.
Nuevo contexto cultural y nuevos retos para la pastoral juvenil
Me acerco al último periodo en que he dividido estos años. Se vive una gran transformación cultural que pone a prueba la capacidad de reacción y creatividad de la propuesta pastoral. Desde la clave religiosa los síntomas son numerosos: pérdida de una cierta memoria y cultura cristiana, descenso de la práctica religiosa, contexto social muy secularizado, desconfianza y pérdida de credibilidad de la Iglesia. Podríamos también enumerar algunas características de este mundo complejo. Es ya casi tópico decir que nos encontramos en una cultura marcada por las comunicaciones y por el pluralismo; un mundo que pone como prioritario el valor de la autonomía de la persona, con una cultura democrática y participativa; una cultura pragmática y crítica, marcada por la ciencia y la técnica; un contexto de profundas desigualdades sociales.
Nuevos enfoques pastorales
Todo esto hace que se intensifique el discurso del Primer Anuncio, se hable de itinerarios personales y de itinerarios diversificados, se promueva el acompañamiento pastoral y espiritual, la Palabra de Dios asuma un mayor protagonismo en los procesos de fe, se revalorice la importancia de la comunidad y la formación intergeneracional, se hagan esfuerzos por encontrar sinergias entre la pastoral familiar y la pastoral juvenil.
El trabajo en red
Una de las características de este periodo es el fortalecimiento del trabajo en red en la Pastoral Juvenil. Los teólogos hablan de una eclesiología de comunión. Por su importancia hay que nombrar al Fórum de Pastoral con Jóvenes (Madrid 2008), con motivo de los cincuenta años de RPJ, la JMJ Madrid 2011 y el Primer Congreso de Pastoral Juvenil (Valencia 2012), promovido por la Conferencia Episcopal Española. Hay muchas iniciativas concretas que van fortaleciendo esta manera de entender la pastoral. Hay que recordar también los esfuerzos que por la coordinación hace el Departamento de Pastoral con Jóvenes de la CEE, así como el trabajo del Equipo de Pastoral Juvenil Vocacional de Confer en la Vida Religiosa.
2. La luz de la “Evangelii Gaudium” ilumina la Pastoral Juvenil
Seguimos recorriendo el guión trazado por el Concilio Vaticano II. Hoy se abre una nueva perspectiva que habla de alegría y de evangelio. Me refiero a la exhortación postsinodal Evangelii gaudium.
La alegría del evangelio
El evangelio es el origen, el fundamento y la fuente de la vida cristiana y, por lo tanto, lo es también de toda la acción pastoral de la Iglesia.
“El evangelio no es… una ley escrita; no es, por consiguiente, un código de doctrinas y preceptos, sino el don interior del Espíritu Santo, que nos es dado a través de la fe. Sólo secundariamente forman parte del evangelio documentos y preceptos. Éstos no poseen un significado justificador; antes bien, su finalidad consiste en disponernos al don de la gracia”.
Una pastoral de la misericordia
Para el Papa Francisco el corazón del evangelio está en el mensaje de la misericordia divina. Y, en este sentido, propone una pastoral de la misericordia que, con palabras y gestos, deje ver una Iglesia pobre y para los pobres, que tomando como modelo a Jesús se acerque a los pobres y a los que sufren. “Se trata de encontrar a Cristo en los pobres, más aún, de tocar a Cristo en ellos”.
Una conversión pastoral en clave misionera
La EG es un documento programático que pide una conversión pastoral en clave misionera. Para alcanzar este objetivo es necesario volver con radicalidad al evangelio de manera que sea posible una Pastoral Juvenil misionera, dispuesta a la conversión pastoral, que responda a los desafíos del tiempo presente.
La misión es obra del Espíritu encaminada a comunicar la vida plena en Cristo. Es necesario, por lo tanto, que nuestros programas de Pastoral Juvenil promuevan el encuentro con Cristo, abran al discipulado y a la misión. Estas categorías (encuentro con Cristo, discipulado y misión) describen el proceso que vivieron los primeros seguidores de Jesús. Hay que recordar que el evangelio es significativo sólo cuando el hombre se encuentra con Cristo y, como consecuencia de este encuentro, se convierte en discípulo y misionero, o discípulo misionero, con palabras del Papa Francisco. Pero, ¿habla la EG sobre Pastoral Juvenil? Comentaré los números 105 y 106 de esta exhortación donde el Papa Francisco habla de Pastoral Juvenil.
Los desafíos del tiempo presente

La cultura y el contexto
“La pastoral juvenil, tal como estábamos acostumbrados a desarrollarla, ha sufrido el embate de los cambios sociales. Los jóvenes, en las estructuras habituales, no suelen encontrar respuestas a sus inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas” (EG 105).
Ya he hecho referencia en otra parte de estas páginas a ese momento que la exhortación describe como “embate de los cambios sociales”. Algunos agentes de Pastoral Juvenil, al acercarse al mundo de los jóvenes y a su cultura, descubrieron con sorpresa que se encontraban lejos de los jóvenes. ¡Hay que dar un paso hacia los jóvenes!
En la formulación que he destacado más arriba se señala la importancia que en toda propuesta pastoral tiene el contexto, la cultura, los escenarios vitales. Siempre es importante preguntarse cuál es la actitud mejor para acercarse a la cultura: ¿el enfrentamiento?, ¿la disolución?, ¿el discernimiento y la propuesta?
No olvidemos que estamos proponiendo una Pastoral Juvenil misionera y la misión juvenil lleva a la Iglesia más allá de sí misma, a la historia, a la cultura, a las vidas de los jóvenes. Cuando el agente de pastoral se acerca a la cultura lo hace desde la mirada de Dios. Es decir, este número de la exhortación, está pidiendo que la Pastoral Juvenil se acostumbre al discernimiento. Queda reflejado otro rasgo para el futuro de la Pastoral Juvenil.
Pero, siguiendo, el argumento, podemos constatar que cuando damos pasos hacia los demás descubrimos que no estamos solos, que hay otras maneras de afrontar la vida, incluso la religión, de aquí se afirma la urgencia por la evangelización, la apertura a los demás y el diálogo.
Por último, la última parte del párrafo insinúa que no tenemos que tener miedo a los cambios en nuestras estructuras pastorales. Éstas deben dar respuestas a la vida actual de los jóvenes. Hablaremos más delante de la necesaria renovación y conversión pastoral.
Una Pastoral Juvenil misionera dispuesta a la conversión pastoral
Sigo con la lectura de los números 105 y 106. Creo que estos dos números proponen algunas tareas prácticas a la Pastoral Juvenil y plantean la necesidad de una pastoral juvenil de comunión dispuesta a la conversión pastoral.
a) Tres tareas para la Pastoral Juvenil
“A los adultos nos cuesta escucharlos (se refiere a los jóvenes) con paciencia, comprender sus inquietudes o sus reclamos, y aprender a hablarles en el lenguaje que ellos comprenden. Por esa misma razón, las propuestas educativas no producen los frutos esperados” (EG 105).
Una vez situados en la cultura actual, habituados al discernimiento, privilegiando la evangelización y abiertos al diálogo, la exhortación sigue su discurso proponiendo estas tres tareas: escuchar, comprender, proponer la vida cristiana a los jóvenes con un lenguaje comprensible. Tengo que decir que al leer este párrafo me ha venido el recuerdo del relato de Emaús, icono del modelo pastoral que desarrolla la Iglesia; también me ha parecido ver aquí descrito el acompañamiento pastoral y espiritual, tan importante y fecundo en una Pastoral Juvenil que quiere hacer camino en la vida de cada joven.
Escuchar a los jóvenes
A veces es más difícil escuchar, sobre todo escuchar en profundidad, que decir palabras sensatas. Escuchar es ayudar a que el otro encuentre palabras apropiadas. Escuchar no consiste en empezar dando consejos. La escucha requiere sabiduría, tiempo, paciencia.
Comprender a los jóvenes
No basta con escuchar, es importante comprender. Para comprender necesitamos interpretar. Nos ayudan, en esta tarea, la reflexión, el diálogo con las ciencias humanas, la iluminación de la Palabra de Dios, la consideración de la tradición educativa y pastoral de la Iglesia y de su magisterio. Para comprender a los jóvenes necesitamos una Pastoral Juvenil que no tenga miedo a pensar, que no sea perezosa, que tenga valor para hacer preguntas.
Proponer la vida cristiana
No basta escuchar y comprender, hay que proponer la vida cristiana. La Pastoral Juvenil debe ir a lo esencial. En muchos momentos, la exhortación postsinodal afirma que quien se ha encontrado con Jesucristo y su evangelio no puede guardárselo para sí, sino que lo comunica a los demás, sobre todo anunciando lo esencial de este evangelio y de la vida cristiana. Habla la EG de la jerarquía de verdades. ¿Qué propone la Pastoral Juvenil? En esencia propone el núcleo de la fe.
Quiero hacer un comentario más sobre este aspecto. Este número que comentamos dice que la propuesta debe ser hecha con un lenguaje que los jóvenes entiendan. El lenguaje es muy importante, aunque no sea lo fundamental. No valorar el lenguaje hace que el mensaje no llegue. Hoy la Pastoral Juvenil se pregunta por el lenguaje de los jóvenes. Hay que “expresar las verdades de siempre en un lenguaje que permita advertir su perenne novedad”.
b) En una pastoral de comunión
El último aspecto que comento habla de una pastoral de comunión. La comunión identifica una Pastoral Juvenil de calidad. Me he situado, desde el principio del artículo, en la senda trazada por el Concilio Vaticano II, caracterizado por una eclesiología de comunión.
Pastoral de comunión
“La proliferación y crecimiento de asociaciones y movimientos predominantemente juveniles pueden interpretarse como una acción del Espíritu que abre caminos nuevos acordes a sus expectativas y búsquedas de espiritualidad profunda y de un sentido de pertenencia más concreto. Se hace necesario, sin embargo, ahondar en la participación de éstos en la pastoral de conjunto de la Iglesia” (EG 105).
El Espíritu guía a la Iglesia con creatividad. Valorando la diversidad de carismas y de propuestas pastorales, la exhortación hace una llamada a trabajar unidos en una pastoral de conjunto. Sabemos que hay importantes criterios teológicos que sostienen estas palabras y, también, valoramos el lugar insustituible que en esta pastoral de comunión tiene el Obispo diocesano y la Iglesia local. En los últimos años entre nosotros se ha hablado del trabajo en red. En este sentido es fecunda la distinción que la exhortación utiliza al hablar de la diversidad, una categoría con gran actualidad. La EG distingue una ‘diversidad reconciliada’ de una ‘diversidad conflictiva’. La primera queda visibilizada en el relato bíblico de Pentecostés, la segunda en el relato bíblico de la torre de Babel. El Espíritu es fuente de comunión y propone una espiritualidad de comunión.
Toda comunidad educa y evangeliza
“Aunque no siempre es fácil abordar a los jóvenes, se creció en dos aspectos: la conciencia de que toda la comunidad los evangeliza y educa, y la urgencia de que ellos tengan un protagonismo mayor. Cabe reconocer que, en el contexto actual de crisis del compromiso y de los lazos comunitarios, son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado” (106).
Aquí se recogen otros tres rasgos para la Pastoral Juvenil del futuro: la comunidad, una relación fecunda entre educación y evangelización y el protagonismo juvenil. Toda la comunidad educa y evangeliza. Llama la atención la fuerza que transmite esta expresión. La EG tiene en gran consideración a todo el Pueblo de Dios y subraya el aspecto comunitario de la vida cristiana. El papa Francisco desea la participación de todo el Pueblo de Dios en la vida de la Iglesia: jóvenes y ancianos, niños y adultos, mujeres y varones, laicos y clérigos…
Nuestros proyectos en Pastoral Juvenil están sostenidos por una comunidad, donde todos tenemos un lugar específico y una responsabilidad. La Pastoral Juvenil del futuro debe cuidar el aspecto comunitario y el florecimiento de comunidades, así como la eclesialidad de la fe. “Que todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis”. En Pastoral Juvenil hay una relación fecunda entre educación y evangelización. La evangelización propone a la educación un modelo de humanismo inspirado en el evangelio, y la educación, abriendo el corazón de adolescentes y jóvenes a la verdad, a la belleza, a la compasión, al sentido de la vida sostiene y acompaña el proceso de evangelización: “Sin educación no hay evangelización duradera y profunda, no hay crecimiento y maduración, no es posible un cambio de mentalidad y cultura” (Benedicto XVI).
Por último, en este párrafo se habla del protagonismo juvenil y además termina el número 106 describiendo a los jóvenes como callejeros de la fe. La Pastoral de la ciudad es una de las novedades de esta exhortación, que leída desde la Pastoral Juvenil, abre muchas perspectivas, que debemos reflexionar, sopesar y sostener.
c) Necesidad de una conversión pastoral
Termino mis reflexiones dejando un breve apunte sobre la conversión pastoral que es condición de posibilidad para una Pastoral Juvenil misionera. La conversión pastoral se nutre de una espiritualidad de comunión que propone renovar las comunidades cristianas y las estructuras pastorales. Además la conversión pastoral promueve la corresponsabilidad, la participación y la solidaridad.
Pero, para hacer posible una conversión pastoral se necesita en primer lugar una conversión del corazón. Convertirse, en rigor, es volver la mirada a Dios; es una gracia más que una tarea; es ejercitar la disposición y la apertura a Dios; es abrirse al misterio trascendente y decir, desde la fe, ‘aquí estoy’.
Ahí queda formulado nuestro gran reto.

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