PASCUA 6B, Tengo un amigo invisible – Juan Carlos de la Riva

¿No eres ya muy mayor para tener amigos invisibles? Me lo dijo un joven cuando le conté que Jesús era mi amigo invisible. Desde entonces bromeo con los muchachos diciéndoles que, si les parece, me ingresen en un psiquiátrico para gente que ve ilusiones, pero que yo sigo viendo y disfrutando de mi amigo invisible Jesús.

Quizá los jóvenes sean expertos en amistad, y saben mejor que los mayores de la importancia de los amigos reales, de carne y hueso. Sí, esos aunque no lo demuestren con palabras, te quieren siempre porque siempre están ahí, sin juzgarte ni menos condenarte, comprendiéndote, apoyándote, consolándote, incluso a veces exigiéndote cuando te desvías, pero sin que eso ponga en duda la incondicional amistad que nos une. Deberíamos aprender de los jóvenes, y sobre todo de los adolescentes, a ser más amigos entre nosotros, porque cuando crecemos se nos olvida el valor profundo de la amistad, y pensamos que no nos hacen falta amigos. A Jesús parece que sí le hicieron falta, y los eligió.

Hoy nos ha dicho Jesús que no somos sus siervos, sino sus amigos. Y que nos ha elegido. Me acordaba yo de cuando echábamos aquél sorteo a pies para elegir los compañeros de juego, y los dos capitanes de los equipos comenzaban la selección de sus jugadores. Algunos quedábamos siempre de los últimos en ser elegidos. Significaba, obviamente, que jugábamos peor al fútbol. Aquéllo no era cuestión de amistad. Jesús sin embargo no hizo eso, nos eligió sin hacer un casting previo, sin garantías, por pura amistad. El amor de Jesús es incondicional.

¿Os acordáis de la canción de Los Manolos, de aquellas olimpiadas de Barcelona? Fue todo un himno. Y habla de que el amigo me conoce de verdad. Wiston Churchill decía que amigo es aquél que me conoce de verdad, y sin embargo sigue siendo mi amigo.

Yo no necesito conversar,
Porque adivino que ya sabes como soy,
Tú me has conocido siempre.
Tú cuando me miras puedes ver,
Dentro de mí lo que ni yo puedo entender,
Yo te he conocido siempre.
Amigos para siempre
Means you’ll always be my friend
Amis per sempre
Means a love that got no end
Friends for life
Not just a summer or a spring
Amigos para siempre
Ven, nos queda tanto por vivir,
Buenos momentos que podemos compartir,
Ya solo sé vivir contigo.
Sé que como un día partirás,
Pero también sé que jamás olvidarás,
La amistad que nos ha unido.
Sería muy bonito cantarle esta canción a Jesús. Y mejor aún sentir cómo Jesús me canta esa canción cuando me elige y cuando, cada día, renueva su elección sobre mí, para que le ayude.
En los ejercicios de San Ignacio hay una meditación muy importante, el llamamiento del Rey eternal, en el que un rey decide llamar a sus soldados para que le acompañen, para que estéis conmigo, y conmigo tengáis contentos y trabajos. «Mirar cómo este rey habla con los suyos diciendo: Mi voluntad es la de conquistar toda la tierra de infieles; por tanto, quien quisiere venir conmigo ha de ser contento de comer como yo, y así de beber y vestir; como así también de trabajar conmigo en el día y vigilar en la
noche; para que tenga parte conmigo en la victoria como la he tenido en los trabajos. Conmigo, contentos y trabajos. Así es la amistad con Jesús en el seguimiento. Hay contentos y trabajos, pero compartidos con él, porque él está siempre conmigo y yo con él. Para que la alegría sea completa y plena, decía el evangelio de hoy.
¿Qué os parecería un mundo de amigos? El Papa Francisco le ha puesto ese título a su encíclica Fratelli Tutti, y nos habla de la amistad social. Que no tengamos recelo de tratar a todos como amigos, gentes de culturas diferentes, de lenguas diferentes, de países diferentes. Pronto estaremos en Pentecostés, el día en que las lenguas no fueron obstáculos porque el lenguaje del amor se entendía perfectamente.
Y hoy el Papa nos habla de otra cuestión que los amigos hacen del modo más espontáneo: compartir. Nos dice que compartamos las vacunas, que liberemos las patentes y vacunemos a todo el mundo. Que comencemos un nuevo nosotros basado en la amistad. ¡Qué bien suena todo esto? Os dejo el link al video donde habla de todo esto.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo: permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros”. (Jn 15,9-17)

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