Me temo jóvenes que sois el presente – Adrián Pisabarro

1.- La contribución de los jóvenes a la iglesia.

“Prefiero una iglesia accidentada por salir, que enferma por encerrarse” – Papa Francisco

Hay que dejar que los jóvenes también tengan su sitio en la Iglesia; necesitan involucrarse, porque que no tengan la misma madurez que un adulto, no significa que haya que dejarles de lado en labores que requieran responsabilidad.

 

2.- Para la renovación de la iglesia se necesita a los jóvenes.

¡Somos el presente! La renovación de la iglesia son los jóvenes, hay que escucharles y abrir diálogo con ellos. Es un reto, pero hay millones de personas que dan su vida por ello. Si eres monitor o acompañante, quiero recomendarte que busques un resumen del documento final del sínodo, cojas diferentes ideas y las sometas a comentarios y votaciones en tu ámbito con los jóvenes. Es necesario pensar y darles lo mejor, escuchándoles y evaluando el sínodo, para que la renovación crezca cada día.

 

3.- Los jóvenes, en ciertos aspectos, van por delante de los pastores.

Mmmm… seguro que hay un área que te está viniendo a la cabeza: tecnología, en concreto las redes sociales. ¡Eso es! La importancia de que estemos en las redes, en el 6º continente, es ¡IMPRESCINDIBLE! ¿Quieres encontrar a jóvenes para ayudarles a crecer y acompañarles? Acude a Instagram. ¿No sabes cómo hacerlo? Deja que te ayuden los expertos, los jóvenes.

 

4.- El dinamismo juvenil es una energía renovadora para la iglesia.

¡Por supuesto! Los jóvenes son la clave para transmitir la fe a otros adolescentes, o incluso a los niños. Todos ellos tienen el mismo espíritu renovador y fiestero. Esto no significa que las personas adultas no tengan ese mismo espíritu, si no que a las personas adultas les cuesta más encontrar esa motivación juvenil. Al final estamos con quien somos, y somos con quien estamos.

 

5.- Reconocer el papel de los pastores y no avanzar solos.

Este último punto es muy importante: los jóvenes tenemos un largo camino por delante junto con los pastores o personas mayores. Ellos tienen más recorrido en la vida y son los que nos han transmitido la fe; son expertos y, a pesar de que conectemos mejor de joven a joven, yo no estaría escribiendo esto si no fuera por un pastor o por mi abuela.

 

A mí me gusta decirlo: “Joven te necesitamos. Necesitamos que ayudes a otros iguales a seguir el camino que un día escogiste tú. ¡Mucho ánimo!” por @adriantxupisi

Del Documento Final del Sinodo 2018. 

 

66. Los jóvenes tienen una inquietud que ante todo hay que valorar, respetar y acompañar, apostando con convicción por su libertad y su responsabilidad. La Iglesia sabe por experiencia que para renovarse necesita la contribución de ellos. Los jóvenes, en ciertos aspectos, van por delante de los pastores. La mañana de Pascua el joven discípulo que el Señor amaba llegó el primero al sepulcro, precediendo en su carrera a Pedro, que sentía el peso de la edad y de su traición (cf. Jn 20,1-10); del mismo modo en la comunidad cristiana el dinamismo juvenil es una energía renovadora para la Iglesia, porque le ayuda a quitarse de encima pesadez y lentitud, y a abrirse a Cristo resucitado. Al mismo tiempo, la actitud del discípulo amado indica que es importante permanecer vinculados a la experiencia de los ancianos, reconocer el papel de los pastores y no avanzar solos. De este modo se logrará esa sinfonía de voces que es fruto del Espíritu.