María y la primera Comunidad – Pelayo Arnedo

Exégesis

María como primera creyente 

La presencia de María es fundamental en la primera comunidad como demuestra que es, junto con los apóstoles, la única nombrada en el texto. Su fe es un ejemplo de cómo mantenerse presente a pesar de la dificultad. Ella siempre está, nunca deja de creer.

María, rostro de una Iglesia de todos y para todos

Frente al rostro más ministerial que dan los apóstoles, María representa a todos los cristianos sin distinción. Es un modelo de fe y santidad para todos los miembros de la Iglesia

María ora con el resto 

En este pasaje se nos habla de la importancia de la oración. Todos los reunidos comparten vida a través y gracias al contacto con Dios en la oración comunitaria

El texto me interpela

María está presente. En los momentos más importantes de la vida de Jesús, María como buena Madre está ahí. Pero no solo circunscribe su estar a la presencia de su hijo, sino que ella es la primera que cree en Él. Cuando Jesús muere, ella sigue creyendo y cuando resucita no abandona a esa primera comunidad que tiene miedo y dudas, sino que los acompaña durante todo ese tiempo. Es Pedro quien lleva las riendas, pero es María quien hace de modelo para todos. Ella se mantiene en un segundo plano, siempre presente y siempre cercana, todos saben que está ahí pero ella no hace por que se note, tampoco hace falta. 

 

María representa esa Iglesia que no es solo jerarquía ni solo institución, sino también Pueblo de Dios. Es el rostro mariano de la Iglesia el modelo para todos, para llevar el Reino de Dios a toda nuestra vida, desde las labores cotidianas a las más espirituales.  

 

Hoy es un buen momento para preguntarte, ¿cómo estás tú en la Iglesia?, ¿tienes una presencia cercana o eres distante cuando hay que hablar de fe?, ¿qué actitudes tomas en tu día a día para acercar con los demás el Pueblo de Dios? 

Pelayo Arnedo