El lema de tu vida: Vivir para los demás – Luis Manuel Suárez

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«SER PARA LOS DEMÁS»: EL LEMA DE TU VIDA

Luis Manuel Suárez CMF

luismanuel@claretianos.es / @luismanuel_cmf

Dicen que una de las cosas más difíciles para dominar una lengua son las preposiciones, esas formas invariables que introducen un término, expresando algún tipo de relación. La pregunta «¿quién soy yo?» admite varias preposiciones, que hacen variar su significado. «Y tú, ¿de quién eres?», como cantaba aquella canción, nos remite al origen. «¿Con quién eres?» apunta a la compañía. Y «¿para quién eres?» señala el fin de nuestra vida.

Si hablamos de «vocación», las tres preguntas pueden tener sentido, aunque quizá la tercera es la clave: ¿para quién soy? Por eso, el papa Francisco, en su carta Christus Vivit a la que nos estamos acercando en esta sección de la revista, se centra en ella y nos ofrece un camino de respuesta con sugerentes reflexiones: «Tu ser para los demás» (ChV 253-258). Es otra manera de presentarnos la cuestión vocacional, desde una perspectiva cristiana amplia, junto a la «llamada a la amistad con Él» y la «llamada a la santidad».

«Somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos». El motivo de toda vocación es ser protagonista –no mero espectador– de una gran historia: «participar en su obra creadora». El horizonte es claro: hacer una aportación al «bien común». Y la base de toda vocación está en «las capacidades que recibimos», que no son algo debido ni pagado, sino gratuito. Y es de bien nacidos ser agradecidos: «gratis lo recibisteis, dadlo gratis» (Mateo 10,8). Por eso, vivir para los demás es la manera cabal de vivir. El resto serán sucedáneos engañosos que nos encierran en un laberinto peligroso.

Francisco incluye en este apartado de su carta varias pistas valiosas para toda búsqueda vocacional. Tu vocación no son solamente unas tareas a realizar, aunque se exprese en ellas; incluye una orientación global para la vida, que parte de una llamada. Por ello es importante descubrirse a la luz de Dios y desarrollar el propio ser: no se trata de inventarse, sino de hacer brotar lo que uno es. Y en el origen y despliegue de toda vocación hay algo fundamental: el rumbo. Uno puede estar avanzando mucho… ¡pero en la dirección contraria! En cambio, otro puede ir más lento… pero en una dirección adecuada. Por eso conviene preguntarnos siempre: ¿cuál está siendo mi rumbo? Para afianzarlo o para corregirlo, según necesitemos. Y en esa búsqueda siempre es iluminador el acompañamiento, esa palabra de apoyo para el camino que ensancha y a veces confronta nuestra propia subjetividad.

En resumen: en el camino de la vida se puede vivir para muchas cosas. Desde la propuesta cristiana, la verdadera forma de lograr la vida que hemos recibido gratis es darla gratis. Por eso «ser para los demás» puede ser el lema de tu vida. Un reto común para toda auténtica vocación. ¿Te lo crees?

El #Tweet de Francisco: «El Señor de la vida nos quiere llenos de vida y nos da el secreto de la vida: esta se posee solamente entregándola. Y esta es una regla de vida: la vida se posee, ahora y eternamente, solo dándola» (De la homilía de la misa para la entrega de la cruz de la JMJ, 22 de noviembre de 2020).

 

Para preguntarME / Para preguntarNOS:

  • Después de leer esta reflexión (y, si es posible, Christus Vivit 253–258), respóndete con sinceridad: ¿para quién está siendo, en verdad, mi vida? (Puedes partir de algo concreto, por ejemplo haciendo una tabla aproximada de los tiempos que dedicas a cada una de las cosas que ocupan tu vida).
  • En un mundo que tantas veces invita a replegarse en la propia comodidad, ¿cómo podemos ayudar a los más jóvenes a descubrir y vivir «su ser para los demás»?

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