LIFE TEEN. NUEVO ARDOR, NUEVOS MÉTODOS, NUEVOS LENGUAJES EN LA EVANGELIZACIÓN CON JÓVENES – Óscar Alonso

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El pasado mes de diciembre, la Fundación Santa María presentaba su último estudio Jóvenes españoles entre dos siglos 1984-2017. Un informe siempre esperado, no tanto o no solo por los números sino por la interpretación de estos y su aportación a los que estamos de un modo u otro comprometidos con el mundo juvenil.

El informe habla de jóvenes consumistas, rebeldes y hedonistas. Los millennials son más permisivos con el terrorismo o la violencia de género, al mismo tiempo que aumenta entre ellos el extremismo ideológico. El 40% de ellos se define como católico, pero sorprende que para un número muy elevado la religión está en los últimos lugares de su escala de valores (74%).

Me llaman la atención afirmaciones como las siguientes: «Crece el número de jóvenes que abandonan la fe. Se ha acelerado el laxismo moral de los jóvenes, aumenta la normalidad con la que se ve aceptar un soborno, son cada vez más autorreferentes morales y los auténticos influencers son los youtubers. Carecen de referentes morales. Los jóvenes viven demasiado preocupados por su imagen. Parece que su confianza en las instituciones sigue cayendo en picado, siendo siempre la familia el mayor referente (un 97%) para comprender su situación en el mundo, a mucha distancia de todo lo demás. La juventud tiene hoy retos y dificultades importantes, pero también más oportunidades que nunca».

Con estas constataciones empíricas queda preguntarse si tiene sentido presentar la fe a estos jóvenes hoy, cómo hacerlo, cómo evangelizarles teniendo en cuenta su imaginario, sus dificultades para creer y para vivir la fe cristiana en su vida caracterizada por los datos arriba entresacados.

Decía León Tolstoi que «no se vive sin la fe. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo». Nuestros jóvenes también creen en algo. A su modo, como pueden, según lo que ven, según lo que descubren buscando o lo que experimentan sin haberlo buscado. Los jóvenes buscan. A veces se cansan demasiado pronto de buscar. Otras veces buscan algo sin saber qué. Si nos preguntamos si han dejado de tener fe y de ser religiosos los jóvenes de hoy, la respuesta es que desde cierto punto de vista que podríamos llamar «religioso institucional» (en esa dinámica de la denominada destradicionalización), son cada vez menos religiosos, mientras que, desde otro punto de vista, amplio o inclusivo, un buen porcentaje de ellos siguen siendo religiosos o denotan cierta apertura a la fe. Lo que es evidente es que, a pesar de los condicionamientos, de la fuerza imparable de las modas, de los influencers y demás marcadores de tendencias, los jóvenes que se sienten escuchados, protagonistas, tocados en lo más profundo por el anuncio del Evangelio no son indiferentes a su fuerza transformadora.

Lo que nos toca a los evangelizadores, sin despreciar los datos, es saber contextualizarlos, ya que muchos de ellos afectan fundamentalmente al tema de la pertenencia institucional. Desde otra perspectiva, la de la vida cotidiana, la del encuentro con ellos, la del acompañamiento de lo que les pasa, donde les pasa y para qué les pasa, nuestros jóvenes, esos que pasan muchas horas en sus dispositivos móviles, que se han convertido en su forma primaria de comunicarse entre ellos, con el mundo ¡y con sus padres!, esos que están perdiendo su capacidad de comunicarse cara a cara, esos que están perdiendo las habilidades sociales para tratar a la persona que se sienta a su lado, siguen siendo «religiosos», siguen buscando sentido a la vida, siguen necesitando experiencias de trascendencia, siguen haciéndose preguntas… En palabras de Jesús Rojano Martínez «se trata de saber captar dichas preguntas y acompañar esas experiencias, para dar cauce a esa otra forma de expresar la religiosidad y evangelizarla».

Life Teen: una propuesta para nuestros jóvenes

Sabedores de que ninguna propuesta o método de evangelización tenga la garantía del «para siempre», Life Teen es una propuesta de nueva evangelización, con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevos lenguajes, que está cosechando buenos frutos y que está yendo a lo nuclear del anuncio de la Buena Noticia a estos jóvenes nuestros necesitados de escucha, de protagonismo, de acompañamiento y de encuentro personal y profundo con el Señor y con los demás.

Life Teen (www.lifeteen.es) es un método de evangelización parroquial y de formación en la fe para adolescentes, de 12 a 17 años, nacido en EEUU hace 25 años y que está ahora presente en más de 1.800 parroquias del mundo. En España su implantación crece con fuerza: hace un año estaba funcionando en cinco parroquias y otras diez empezaban a implantarlo. Ahora ya se aplica en 65 parroquias españolas, gracias a la labor de difusión de Jordi Massegú, el delegado de LifeTeen en el país.

Randy Raus, fundador y presidente de Life Teen, creció en una familia luterana que no era casi practicante, como muchas de nuestras familias. Apenas asistían a la iglesia en Navidad y en Pascua. No estaba en contra de la fe, pero no le interesaba. Comenzó a salir con una joven católica y después de un mes saliendo juntos le invitó a ir a misa con ella, como una cita más. Y desde entonces el Señor le llamó a evangelizar y ayudar a evangelizar a los más jóvenes de un modo diferente, sencillo, yendo a lo nuclear, dejando que los chicos y chicas sean quienes aprendan a hablarle al Señor y a escucharle, no tanto que nosotros seamos los que les hablemos de Cristo.

Life Teen pone a los jóvenes a rezar, a mantener un trato consciente con Dios. También transmite contenidos, pero en un formato muy corto y directo, con materiales preparados profesionalmente. Actualmente se imparte Life Teen en Tarrasa, Rubí, Valldoreix, Sant Cugat, en Madrid, en Getafe y se están iniciando experiencias en Tenerife y Cádiz, Valladolid, Ibiza y Navarra. 

Life Teen es una propuesta evangelizadora que puede ayudar a las parroquias a que no solo tengan un ministerio juvenil vibrante y acogedor, sino a que les dé una fe para toda la vida. Ya no basta con que los jóvenes sean simplemente católicos culturales, porque nacieron en ese ambiente. Es importante que los ayudemos a ser católicos intencionales, que viven su fe como discípulos misioneros.

Ojalá esta propuesta dibuje posibilidades en nuestras comunidades. Ojalá genere curiosidad y logremos core team que sigan evangelizando a los más jóvenes teniendo en cuenta su perfil, sus perfiles, sus vocabularios… aprovechando lo mejor que son y tienen para acercarles al Señor de la VIDA de un modo sugerente, global y evangélico.

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RPJ nº 528 – Lifeteen – Oscar Alonso

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