LA SEMINCI SE HACE MAYOR Descarga aquí el artículo en PDF
Fernando Donaire Martín, OCD
Un año más la Seminci se va consolidando con la nueva dirección de José Luis Cienfuegos en un festival abierto y plural donde podemos encontrar grandes perlas de otros festivales, propuestas arriesgadas y pequeñas películas a descubrir. Además, en el que se cumplía el 70 aniversario de su celebración la celebración se amplificó con el gran estreno de la esperadísima nueva película de Chloé Zhao, Hamnet.
Después de la buena cosecha de Málaga y San Sebastián, nos faltaba por ver las obras seleccionadas en este festival que casi cierra el año, con el permiso de Gijón y Huelva. Se eligió en esta 70 edición, cine español para abrir y para cerrar, Coixet con Tres adioses y Trueba con Siempre es invierno no presentan sus mejores trabajos, pero tampoco desmerecen de lo esperado, cada uno en su lugar, con dos obras en las que podemos reconocer su autoría y los temas que tratan. Ambas nacen de una adaptación literaria, la de Isabel Coixet, a partir del texto de Michela Murgia, Tres cuentos: Rituales para un año de crisis y David Trueba el de su novela Blitz.
Siguiendo con el cine patrio destacamos la nueva ópera prima de Rafael Cobos, Golpes, guionista habitual de Alberto Rodríguez que compone una película correcta y sobria en la que destacan sus protagonistas Luis Tosar y Jesús Carroza. Además de los anteriores se estrenaron sus nuevas obras Fernando Franco con un drama asfixiante y oscuro que protagonizan dos hermanos en Subsuelo o el acercamiento a la historia reciente de Judith Colell con su película Frontera, así como la ópera prima de Carlos Saiz Lionel que se llevó una mención especial en el palmarés para su reparto.
Radiografía de un duelo
Muchas de las películas de este festival, y del cine más reciente en particular, pivotan sobre el tema del duelo como eje de su propuesta o desarrollo. Es el tema fundamental de la esperadísima adaptación cinematográfica del éxito internacional Hamnet de Maggie O’Farrell. Se pone al frente de la misma la directora de Nomadland, Chloé Zhao en su vuelta a la pantalla grande. Y lo hace con esta hermosa película, contenida en su desarrollo, apoyada en el buen hacer de sus dos actores principales, Jessie Buckley y Paul Mescal, y con un desarrollo final que logra el milagro de la emoción en su desarrollo, su puesta en escena y en explicar la tesis de la historia, de cómo la ficción es el bálsamo necesario para afrontar un proceso de pérdida. Aunque se estrenará a primeros del año que viene, seguro que será un éxito de público, como lo es ya de crítica, y pujará con fuerza en la carrera de premios de este año.
Diversidad, desproporcionalidad y palmarés
Pocos festivales pueden reunir a un grupo tan reputado de autores como hace la Seminci este año de aniversario. Películas tan distintas como las chinas Girl de Shu Qi y Resurrection de Bi Gan, que venía con el premio especial del jurado de Cannes. Orphan de László Nemes, la israelí Yes de Nadav Lapid, la última de los Dardenne, Recién nacidas, la simpática La chica zurda de Shih-Ching Tsou o Sound of Falling de Mascha Schilinski que ganó el premio del jurado ex aequo junto con Sirat de Oliver Laxe en el pasado festival de Cannes.
El festival que capitanea Cienfuegos vuelve a montar una sección con grandes autores, quizás un poco desproporcionada en algunas propuestas que estarían mejor en una sección de Perlas como hace San Sebastián, y que en la mayoría de las ocasiones se van de vacío porque ya han sido premiadas o porque el jurado prefiere premiar nuevas propuestas. Da la sensación entonces que funcionan como películas que dan prestigio a la selección pero que no juegan en la misma carrera que las demás. Valoro que es una selección muy ambiciosa en número (24 filmes) pero, a la vez, produce una desproporción tanto para el jurado como para el público en general, que se encuentra con propuestas tan diversas que cuesta entender cómo pueden convivir juntas.
La Espiga de Oro recayó ex aequo en The Mastermind de Kelly Reichdart y Magallanes de Lav Diaz, decisión que dividió a parte de la crítica. La Espiga de Plata y la Espiga Verde se la llevó Silent Friend de Ildikó Enyeni. La mejor dirección fue para los argentinos Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini por La noche está marchándose ya.
El mejor actor y la mejor actriz recayeron sobre Eva Víctor por Sorry, Baby y Harry Melling por Pillion. Ambas películas en apariencia pequeñas que desarrollan en su interior propuestas muy interesantes.
Esperamos con ganas la próxima edición en la que se puedan ir limando algunas de estas realidades y convirtiendo el festival en una de las citas fundamentales para el cine en nuestro país.







