La percepción del control de masas – Mensajes Enredados Itaka-Escolapios

Desde el comienzo de la humanidad las mentiras se han utiliza-do como un arma para el control de las opiniones de las personas. Ejemplos de este uso son los rumores extendidos contra las primeras personas cristianas o la propaganda nazi contra las judías. Con la aparición de los métodos convencionales de comunicación como los periódicos, la radio o los informativos de televisión, estos métodos de engaño se profesionalizan y convierten en instrumentos de control social que emplean las mentiras para dirigir la opinión de las personas receptoras y crear climas de desinformación en la sociedad. Son estas noticias las que posteriormente serán apodadas Fake News.

 

¿Que son las Fake News?
Existen debates sobre la definición de Fake News o noticias falsas, ya que estas pueden ser de diferentes tipos según su objetivo final. Por ello, la autora Claire Wardle nos ofrece un excelente artículo titulado “Noticias falsas. Es complicado”1, en el que nos categoriza las Fake News y sus objetivos junto con las formas de divulgación de las mis-mas. En este se nos explica que no es lo mismo una sátira, cuyo objetivo es meramente cómico y no pretende dañar ni generar desinformación, que una noticia con contenido engañoso sobre cierta persona. Debido a la amplia definición de Fake New, es muy común que nos encontremos con alguna en nuestro día a día, ya puede ser en el periódico o navegan-do por internet.
Una de las consecuencias más peligrosas de las Fake News es la desin-formación. Este término fue definido por la Universidad Johns Hopkins, en la guía de referencia para la comunidad investigadora “Evaluating In-formation”, como la ignorancia o el desconocimiento sobre un tema de-bido a una información errónea de neutra intencionalidad. En cambio, artículos más actuales2 resaltan que la desinformación se debe a accio-nes intencionadas que buscan confundir o inducir una opinión sobre un tema a una persona. La desinformación es el fin que, mayoritariamente, se busca a la hora de difundir bulos o Fake News sobre un tema.

 

¿A quien benefician las fake news?
Las Fake News y las acciones de desinformación han sido uti-lizadas históricamente por los gobiernos, partidos políticos, corporaciones o grandes fortunas para conseguir controlar la opinión de la sociedad y lograr así sus objetivos.
Dentro de la creación y uso de las Fake News se encuentran los colectivos que las pagan y los que cobran por crearlas y visualizarlas. Los primeros, denominados “Productores de desinformación” se centran en producir y beneficiarse de las fake news; entre ellos se encuentran los gobiernos, los par-tidos políticos, las grandes fortunas, las personas famosas o las grandes corporaciones. Los segundos, encargados de la creación y viralización de las Fake News entre la población tienen entre sus filas a las secciones de comunicación de las grandes compañías o partidos políticos, los monopolios in-formativos, o las plataformas de contenido en línea. Estos dos colectivos son los actores principales a la hora de crear la desinformación y los principales beneficiarios de las mis-mas. Al revisar los colectivos que componen los agentes que más se benefician de las fake news nos damos cuenta que entre ellos se encuentran los que deberían encargarse de poner en práctica políticas que podrían acabar con este tipo de prácticas.

 

¿Como se propagan las fake news?
Son muchos los métodos que se utilizan para divulgar las Fake News pero en este artículo nos queremos centrar en la más utiliza en este momento: las redes sociales. Desde su creación, las redes sociales han habilitado una vía para el flujo de información a una velocidad impen-sable hasta el momento. Actualmente, la mitad de la población mundial está presente en una o más redes sociales y en España esta estadística representa un 62% de las habitantes4, independientemente de la edad.
Debido a la inmediatez que estas plataformas ofrecen, muchos usua-rios las utilizan para informarse sobre temas y noticias de máxima ac-tualidad. Realizar esta acción sin ser críticas con la información que nos encontremos puede ser peligroso al sufrir de sesgos cognitivos como el “Efecto de anclaje ”5, que nos haría caer de lleno en las trampas de las Fake News. La propagación y difusión de estas noticias se hace a través de cuentas automatizadas, también llamadas bots sociales. Estos bots se hacen pasar por personas reales imitando el comportamiento de los usuarios normales de la red social y utilizando fenómenos psicológicos (homofilia o cierre triádico) para hacerse con una posición de influencia en esta. Desde esta posición, los bots tienen más posibilidades de hacer que sus noticias u opiniones sean aceptadas e incluso reenviadas a ter-ceras personas, consiguiendo así su objetivo de difusión.
Uno de los principales casos de inducción de opinión y de promoción de Fake News se dió en las elecciones a la presidencia de los EEUU de 2016. En uno de los muchos estudios realizados tras las elecciones se analizaron 3836 cuentas de Twitter para descubrir varias redes de promoción de ideas y Fake News mediante el apoyo de webs externas y cuentas secundarias. Este tipo de ataques no es exclusivo del ámbito político, en el ámbito de la salud el movimiento anti-vacunas, por ejem-plo, también se nutre de los bulos y la presión ejercida en redes sociales para crecer en seguidores. El uso de las redes sociales como plataforma promotora de las Fake News responde, simplemente, a un intento de criminalización de las mismas. Si los “Promotores de ideas”, es decir, los entes que gobiernan la sociedad actual, consiguen convencernos mediante esta inducción de ideas, que la única manera de reducir y paliar el efecto de las Fake News es filtrando y censurando las redes sociales, habrán conseguido reducirnos nuestra libertad de expresión y, por ende, de una herramienta muy valiosa para la oposición que re-presentamos.
Cuando el mundo esta sumido en el caos que genera una pandemia, cualquier información puede mover a mucha gente a tomar decisiones que en momentos de calma no tomaría. De la misma manera, arrin-conados en nuestras casas y “privados” de nuestras libertades, la in-formación que nos llega puede hacer qué formemos opiniones con-tra unas u otras personas o colectivos. El Covid19 no se ha librado de traer consigo muchos de estos fenómenos: informaciones falsas, bulos,conspiraciones.

Este tipo de información, como hemos dicho antes, es capaz de causar ataques de pánico e histeria entre la sociedad, siendo más graves al tra-tarse de ámbitos que pueden tener consecuencias graves para la salud pública. El nivel de fake news y desinformación generalizada ha llegado a niveles muy altos durante esta pandemia. Desde medios sensaciona-listas, periodistas descuidados que no consultan las fuentes, conspira-noicos y agentes interesados entre otros, los rumores han llegado a ser desde las teorías más absurdas para “matar el virus” utilizando orina de bebes, hasta la propagación del virus a través de las antenas 5G. La era de la información debería ayudar a la hora de gestionar una pandemia manteniendo a la sociedad informada y consciente sobre las recomen-daciones de las personas expertas, en cambio, estos medios se usan para bombardearnos con ideas, conspiraciones y teorías absurdas. [Apostemos por medios libres y denunciemos a los desinformadores, así conseguiremos una sociedad unida e informada.]6

 

1 Enlace:

https://www.nytimes.com/2019/10/16/opinion/ hitler-speech-1919.html

2 Enlace:

https://es.firstdra ftnews.org/2017/03/14/noticias- falsas-es-complicado/

3 Wardle, C., & Derakhshan, H. (2017). Information disorder: Toward
an interdisciplinary framework for research and policy making.

 

¿Que podemos hacer contra las Fake News?
(Acción)
El primer paso que debemos hacer al encontrarnos con una noticia que nos haga dudar de su veracidad es acudir a los verificadores de información. Los verifi-cadores de información son organizaciones dedicadas a desmentir y aclarar las noticias que los usuarios les envían. En España existen tres verificadores de infor-mación certificadas por la alianza internacional Inter-national Fact-Checking Network (IFCN): Maldita.es, Newtral y Efe Verifica. Todos estas plataformas cuen-tan con servicios para enviarles posibles Fake News y se encargan de verificarlas y aclarar de donde provie-nen los datos, en caso de ser reales, que aparecen en las noticias..
Por otra parte, en las redes sociales puede ser que nos encontremos con un usuario que difunde este tipo de noticias. En muchas ocasiones, estos usuarios pueden ser cuentas bot controladas por terceras personas. En este post 7, en inglés, nos enseñan diferentes caracte-rísticas en las que fijarnos a la hora de detectar si un usuario es un bot o una persona legítima. De todas maneras, si nos damos cuenta que un usuario está di-fundiendo este tipo de noticias o incluso odio hacia diferentes colectivos, nuestra responsabilidad es la de denunciarlo y marcarlo socialmente como lo que son, agentes de la desinformación.
En un mundo con tantos intereses privados y tan pocos comunes es nuestra responsabilidad conseguir que la información sea lo más objetiva posible. Debemos ser muy críticas, no caer en las trampas de las Fake News y cortar todos los intentos de difusión de las mismas que estén a nuestro alcance. Conseguir que estas no-ticias no se difundan es una labor de todas.

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