LA NOCHE DE LAS RELIGIONES – Sara Camps Pérez

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Visitar la Sagrada Familia, ver un espectáculo de música y danza sufí, recitar mantras, participar en un taller de turbantes, realizar una práctica de meditación, conocer la vida del fundador de la Fe Bahá’i, visitar una sinagoga, conocer las bases de la iconografía ortodoxa, degustar dulces y té en comunidad….son algunas de las 33 propuestas que ofrecía la segunda edición de La Nit de les Religions, celebrada el 16 de septiembre del pasado año en Barcelona, siguiendo la iniciativa llevada a cabo por primera vez en Berlín en 2012.

Los principales objetivos de estas jornadas de puertas abiertas de diversas tradiciones religiosas propiciadas por AUDIR (Asociación Unesco para el Diálogo Interreligioso) son: promover un espacio de encuentro entre la ciudadanía y  las comunidades religiosas de la ciudad;  abrirse al diálogo y al conocimiento de  la diversidad religiosa y cultural que convive en Barcelona; alejarse de las imágenes, a menudo distorsionadas, que recibimos sobre los diversos grupos religiosos de la ciudad. Desde las cuatro de la tarde hasta la medianoche, centros de culto y comunidades cristianas (católicas, evangélicas, protestantes, ortodoxas y de otras denominaciones), musulmanas, judías, budistas, bahá’i, hindús, sikhs, de tradiciones paganas y de la cienciología ofrecieron visitas guiadas, talleres, música, teatro, conferencias y comida típica, entre otras propuestas.

Este año decidí visitar la Comunidad Judía Progresista Bet Shalom Shirei Neshamá. Esta abrió sus puertas al atardecer para iniciarnos en la espiritualidad judía a través de la música, con canciones en hebreo, español e inglés que hablaban de la historia del pueblo judío y de su relación con Dios. Nos invitaron también a compartir con ellos el ritual de final del Sábat, Havdalá, explicándonos cada gesto y cada símbolo y haciéndonos partícipes de la alegría de la celebración. Para terminar, una larga mesa repleta de platos y dulces típicos judíos preparados por la comunidad pusieron el punto final a la velada, entre conversaciones sobre la realidad que viven los judíos en la ciudad el origen de los deliciosos platos que degustamos e invitaciones a visitarlos de nuevo en el futuro. Para las aproximadamente cien personas de tradiciones religiosas diversas que tuvimos la suerte de conocer esta comunidad, fue un momento de apertura, encuentro, diálogo y aprendizaje rico e interesante que puso de manifiesto la importancia del acercamiento entre comunidades y las grandes posibilidades que tenemos de trabajar conjuntamente por un mundo mejor. Cuantas cosas nos unen y cuanto podemos aprender unos de otros.

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