La generación de la resistencia – Miguel Jaimes

La crisis actual en Colombia ha afectado todas las esferas de nuestra sociedad poniendo en evidencia problemáticas acumuladas a lo largo de los años. El anuncio de varias reformas del gobierno que afectan de manera significativa la salud, la economía y la supervivencia de la clase media y los sectores más vulnerables en medio del tercer pico de la pandemia Covid 19 generaron la reacción de organizaciones y movimientos sociales.

Los jóvenes colombianos han sido protagonistas de primera línea en las manifestaciones que se han extendido por casi 2 semanas. ¿Qué reclaman? ¿Son justas sus demandas? ¿Las expresan de forma pacífica o violenta?

Para responder a estas y otras cuestiones tenemos que remitirnos al pasado reciente en las movilizaciones juveniles de la última década en el país (2010 – 2020). En el 2011 se presentó una reforma a la educación por parte del Gobierno de Santos que seguía el modelo mercantilista y excluyente de Chile generando el rechazo y la protesta de los estudiantes incluso de universidades privadas que se unieron al movimiento estudiantil de las universidades públicas. El gobierno de ese momento tuvo que retirar esa reforma y entrar en un dialogo con los líderes estudiantiles pero hasta hoy esas promesas han sido incumplidas.

La situación limite

En los procesos de planificación pastoral participativa que acompañamos en la iglesia y otras organizaciones está incluida la contextualización de la acción que se realiza en los temas generadores de la realidad; un término propuesto por Freire para concientizar desde la educación popular a las personas acerca de su responsabilidad histórica en clave liberadora frente a las situaciones límite del contexto socio político.

Efectivamente, Colombia está pasando por una situación límite que se expresa en los siguientes hechos concretos:

  1. La persecución, estigmatización y asesinato en las calles de los jóvenes manifestantes y la pérdida de vidas de jóvenes que prestan su servicio en la policía.
  2. La indiferencia y abandono del Estado ante las masacres por parte de grupos ilegales de líderes y lideresas sociales, indígenas, afrodescendientes, mujeres y jóvenes en los territorios rurales.
  3. La corrupción como el cáncer que tiene a la democracia colombiana en cuidados intensivos enraizada profundamente en las esferas del poder y en muchas de las prácticas ciudadanas cotidianas.

Todas estas situaciones límite son insostenibles y has traído una dolorosa explosión social que han llevado al extremo de hacer que muchas personas se expongan al contagio de la pandemia en su peor momento crítico para el sector salud.

¿Qué reclaman?

Inicialmente los gritos de los manifestantes iban dirigidos hacia la reforma tributaria que ya fue retirada junto con la renuncia del nefasto ministro de Hacienda Carrasquilla quien ya traía antecedentes de corrupción y realizo una declaración para la indignación acerca del valor de la docena de huevos a $1.800 para él; un valor que hace parte de los presupuestos familiares de dos o tres décadas atrás. Hoy el valor esta desde $4.200 la docena, yo hago el mercado de mi casa cada 8 días y en este paro se han acrecentado en un 20 0 30 % mas.

Los reclamos y las demandas de los jóvenes van dirigidas al gobierno especialmente en tres direcciones: 1) la falta de oportunidades laborales con condiciones justas 2) La deserción escolar y el poco acceso a la educación superior la propuesta es Matricula cero 3) La pérdida de vidas de jóvenes en la total impunidad (6.400 jóvenes ejecutados por el ejército llamado los falsos positivos)

Pero en el fondo están hartos del gobierno de Iván Duque y su grupo político el centro democrático, curiosamente un presidente joven de 44 años de edad que nunca logro conectar con el corazón y sentir de muchos jóvenes y la ciudadanía en general a pesar que dedica gran parte de su tiempo a comunicar sus acciones de gobierno por medios de comunicación (programa de 1 hora diaria) y redes sociales. Jóvenes cansados de sus mentiras y equivocaciones como mandatario y sus funcionarios que incumplen promesas y acuerdos.

¿Son justas sus demandas? En mi opinión, si son justas y han tenido el coraje de salir a las calles y decirlo con diversidad de expresiones que ya no aguantan más esta situación de ser jóvenes en un país que no les ofrece un presente, ni un futuro. Es un clamor por justicia y defensa de sus vidas.

¿La expresan de forma pacífica y violenta? De las dos formas. Aquí hay que hacer una distinción en superar la estigmatización todo joven = vándalo. Esta relación la hacen por ejemplo algunos periodistas cuando presentan a diario situaciones de robos, asaltos y delitos diciendo: “5 jóvenes atracaron un supermercado” pero nunca dicen “tres adultos robaron celulares”. El término joven es para ellos sinónimo de delincuente, vándalo o criminal.

Los que han sido delincuentes en tiempos “normales” aprovechan al máximo estos tiempos de crisis para saquear, robar y matar. Ya sea que estén cubierto con capuchas quemando la ciudad o vistan corbata saqueando los recursos públicos se van a aprovechar sin consideración del pueblo.

Una gran mayoría de jóvenes se han manifestado de forma pacífica con tambores, disfraces, comparsas, música, humor sarcástico, memes y arengas pero han sido fuertemente reprimidos por la fuerza pública y actores “violentos privados” que hacen el trabajo sucio en las noches.

Cuidemos las nuevas generaciones de la resistencia frente a la injusticia, la represión y la violencia. El espíritu de Dios está con ellos y ellas, son una voz profética que anuncia una nueva sociedad.

Comparto este comunicado de la red de teólogos y teólogas AMERINDIA

https://amerindiaenlared.org/contenido/19584/comunicado-de-teologos-y-teologas-ante-la-crisis-de-colombia/?fbclid=IwAR1mblNb_4SZ19QaRyxlg31KDWMKcJXSsKAXvcydbE4r4yNTJiiFfpzxFiE

 

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