JÓVENES ESCOLAPIOS EN CLAVE DE ESPÍRITU – Juan Carlos de la Riva

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Los escolapios estamos viviendo un año intenso y fecundo. Los sínodos de cada una de las demarcaciones del mundo ya han dado frutos de encuentro y de discernimiento en la acción pastoral local, consolidando la estructura del Movimiento Calasanz, estableciendo redes inter-demarcacionales, apuntando necesidades y demandas que los jóvenes hacen dentro de la Orden en la que se sienten Iglesia. La participación en el pre-sínodo escolapio de jóvenes europeos celebrado en Salamanca nos ha dejado buenísimas sensaciones y muchas frases jóvenes que suenan a dejarse llevar por el Espíritu.

Presentamos el Documento final del Sínodo Escolapio de Jóvenes de Europa celebrado en Salamanca del 29 de julio al 3 de agosto de 2018.

Introducción

La Orden de los escolapios, en conexión con toda la Iglesia y escuchando la llamada del Espíritu, diseñó un itinerario para el Sínodo Escolapio de Jóvenes en cuatro fases: local, provincial, continental y mundial. Los encuentros continentales de América, África, Asia y Europa se desarrollaron al mismo tiempo entre los días 30 de julio y 3 de agosto de 2018. El encuentro europeo tuvo lugar en Salamanca y en él participaron un total de 70 jóvenes de las distintas Provincias Escolapias de Europa (Austria, Catalunya, Betania, Eslovaquia, Emaús, Hungría, Italia, Polonia). A pesar de las diferencias culturales y de idioma (siete distintos en total), ha sido una alegría ver la gran participación, el entendimiento y comprensión mutuos, la capacidad de trabajo y discernimiento en grupos mezclados y el compartir juntos muchos momentos, también de diversión y oración.

A continuación, compartimos la reflexión que hemos hecho juntos en nuestro Sínodo, abiertos los corazones a la acción del Espíritu y en conexión con la escolapiedad (piaristness) que todos compartimos. Dividimos las conclusiones en cuatro apartados:

  1. Descubrimientos y oportunidades que nos da el Sínodo Escolapio de los Jóvenes.
  2. La realidad juvenil europea que observamos como común para todos/as, a pesar de las diferencias entre los países.
  3. Los desafíos que comprobamos que existen para nosotros los jóvenes, para la Orden y para la Iglesia.
  4. Las propuestas prácticas que queremos hacer, para dar respuesta a dichos desafíos.
  5. Descubrimientos y oportunidades

El Sínodo nos ha suscitado mucho interés a los jóvenes, puesto que ha sido una llamada a la reflexión acerca de nuestra propia realidad y de toda la Iglesia. Esto es algo muy significativo pues, en un mundo como el occidental, en el que la Iglesia parece perder interés, este ha sido nuestro tema principal. El Sínodo nos ha puesto a los jóvenes a pensar y hablar sobre la Iglesia y nuestro papel en ella: podemos coordinar proyectos, liderar movimientos en nuestras presencias, etc.

Resumidamente: nos ha empoderado y nos ha dado conciencia de Iglesia. Nos ha ayudado a conocernos más, a conocer más la Iglesia, a sabernos parte de ella y a soñar con los cambios que nos gustaría propiciar. Nos ha hecho ver que somos protagonistas, también en nuestra realidad escolapia. Hemos conseguido valorar nuestra capacidad para aportar, opinar y enriquecer dicha realidad. También nos ha ayudado a interiorizar nuestra trayectoria en el mundo escolapio y a darnos cuenta de que está en nuestras manos, a sentirnos escolapios y a soñarnos como agentes activos del sueño y misión de Calasanz.

Toda nuestra reflexión la hemos hecho desde dos perspectivas: lo que queremos pedir, pero también lo que podemos ofrecer. Y es que nosotros formamos parte de esa Iglesia a la que pedimos cambios, es decir, somos Iglesia y como tal, tenemos que ser el cambio que queremos propiciar.

Por último, hay que subrayar que queremos que este documento sea fruto de la reflexión de todos los jóvenes del entorno escolapio de Europa. En el Sínodo hemos hecho un trabajo común, sabiendo que, aunque existen diferencias entre nosotros, lo que nos une es mucho mayor, y que, en todas las lenguas, podemos hablar con una sola voz de las maravillas que Dios hace en nosotros (Hch 2,5). Por eso, os invitamos a que leáis el texto con el corazón abierto, lo recéis y meditéis interiormente y, aunque algunas partes no las viváis en vuestro entorno plenamente, lo sintáis como vuestro y lo podáis trasladar a vuestras realidades escolapias concretas.

  1. Nuestra realidad juvenil

2.1 ¿Quiénes somos? ¿Cómo nos vemos los jóvenes a nosotros mismos?

  • Los jóvenes estamos buscando nuevas formas de participación y liderazgo, ya sea en proyectos ya existentes o en otros nuevos que desarrollemos.
  • Los jóvenes no creemos que la fe sea algo uniforme, sino que consideramos que es líquida; es decir, cada persona tiene una visión diferente de esta y busca encontrar su propio camino y modo de crecer en ella.
  • Sociedad e Iglesia tienen que ir de la mano. Debido a los cambios que se han dado en la sociedad, creemos que la Iglesia debería adaptarse a esta sin dejar a un lado los valores que la caracterizan.
  • Creemos que un reto para el mundo debe ser la búsqueda de lo común entre tanta diversidad.
  • Tenemos la necesidad de estar informados de las injusticias que tienen lugar en el mundo, para poder emprender acciones transformadoras y así ser coherentes con el mensaje que Jesús nos transmite.
  • La vida en comunidad es un elemento importante que marca la diferencia en nuestras vidas y nos ayuda a recordar el modo de vida que hemos elegido.

2.2 Nuestras necesidades, nuestras grandes preguntas y lo que esperamos de la fe

A través de la metodología del árbol problematizador, llegamos a estas conclusiones en este tema:

    • Buscamos una Iglesia con la que sentirnos identificados. En ella, nos gustaría aumentar nuestra fe, viviendo en grupo/comunidad, y así tener más felicidad, empatía, sensibilidad e ilusión.
    • Una de las cuestiones centrales es la necesidad de que nuestra Iglesia evolucione hacia el respeto y la tolerancia acogiendo a todos y todas sin condición (sin hacer diferencias de género, sexualidad, etc.).
    • Buscamos referentes que nos puedan dar testimonio de su experiencia personal, y que nos ayuden a vivir nuestra fe, de modo que podamos ser sal y luz en el mundo (Mt 5,13). Vinculamos esto a la necesidad de sentirnos acompañados, ¿cómo viviremos nuestra fe sin acompañamiento?
    • Algunos de los frutos más importantes que queremos dar son el compromiso y la permanencia para transformar el mundo con valentía y coraje, permitiéndonos luchar por nuestra fe y valores.
    • La conclusión de la dinámica fue que para nosotros un valor fundamental es la disponibilidad para servir con humildad.

2.3 ¿Qué puede dar la fe a los jóvenes?

    • Los jóvenes sentimos que, a través de la fe, podemos sentirnos acompañados por Dios en todos los momentos de nuestra vida. Nos da fuerza y coraje para avanzar en los momentos complicados de la vida.
    • La fe nos da confianza en Dios. Dios nos ama y apoya.
    • La fe nos ayuda a encontrar el amor de Dios.
    • La fe da un propósito a nuestra vida. Nuestra vida tiene significado, sentido, desde el Evangelio. Esta búsqueda de sentido puede revertir en la sociedad, sintiéndonos así enviadas y enviados a la misión. En definitiva, la fe nos orienta en la búsqueda de nuestra vocación más profunda.
    • A través de la mirada de fe, nos sentimos impulsados a cambiarnos a nosotros mismos y nuestro mundo.

2.4 ¿Qué pueden dar los jóvenes a la Iglesia?

En el Sínodo de Salamanca, los jóvenes hemos sido capaces de encontrar un espacio de liderazgo que podemos continuar en el tiempo.

    • Podemos ser la sal y la luz del mundo. Que nuestra vida sea testimonio de fraternidad para otras personas que no tendrán otra forma de conocer el Evangelio.
    • Vivimos la tolerancia y respeto. Estos valores se relacionan con la capacidad de escucha al que no piensa como tú. Las nuevas generaciones podemos hablar con respeto a pesar de las diferencias.
    • Soñamos con una Iglesia inclusiva que pueda acoger a los que son diferentes y que forman parte de ella; acoger a todos sin mirar condición, género, sexualidad, etc. Una Iglesia que no excluye, sino que abraza.
    • Tenemos una especial sensibilidad hacia la igualdad entre hombres y mujeres. Buscamos un papel más representativo de la mujer en la Iglesia.
    • Queremos formar parte activa de la Iglesia, con actitud positiva y propositiva.
    • Buscamos ser auténticos y honestos con nosotros mismos. Para ello, somos conscientes de que nos tenemos que conocer mejor.
    • Planteamos una pregunta esencial: ¿cómo vamos a vivir los jóvenes la fe si no tenemos un acompañamiento? Vemos que es necesario descubrir la fe de aquellos que son referente para nosotros. Sin esos referentes cercanos, nos es complicado realizarlo.
  1. Desafíos

Después de hablar sobre la realidad actual de nuestra juventud, y conocer el proceso preparatorio del Sínodo de las distintas Provincias, estuvimos trabajando en los grupos los desafíos o retos que vemos para los jóvenes, para nuestra Orden y para la Iglesia. Aquí resumimos los más de 40 desafíos que planteamos en el Sínodo Escolapio de Jóvenes en Europa.

3.1 …para los jóvenes

  1. Vivir en coherencia para saber transmitir fuera del Sínodo todo lo que aquí estamos experimentando y empezar a ponerlo en práctica desde ya en nuestra vida cotidiana, tanto con la gente cristiana como con los que no lo son.
  2. Contagiar nuestra experiencia a otros jóvenes y conocer más testimonios que aviven nuestra fe.
  3. Descubrir los puntos comunes de nuestra espiritualidad y estilo de oración y potenciarlos. Que cada uno sea capaz de descubrir su camino de fe y oración, utilizando, de modo creativo, herramientas diversas (incluso que sean online y así compartirlas).
  4. Ser parte las comunidades cristianas escolapias, centradas en la Eucaristía, de manera regular (con compromiso), para apoyarnos entre nosotros de una manera efectiva. Estamos llamados a ser testigos de la fe en ambientes no creyentes.
  5. Buscar el encuentro con Dios en nuestras vidas, siendo valientes y sin tener miedo a mostrar nuestra fe.

3.2 …para la Orden de los escolapios

  1. Conexión y comunicación entre Provincias y países escolapios para enriquecer a todos los miembros de la Orden. Pensamos que esto es necesario desarrollarlo.
  2. Que en cada una de las distintas provincias de todo el mundo tengamos las mismas posibilidades y modos de participar en la vida de la Orden (voluntariado, Movimiento Calasanz, Fraternidad, etc.).
  3. Tener referentes claros y cercanos para abrir el corazón mediante el acompañamiento personal. Tanto escolapios como laicos que pueden ser nuestros monitores y nosotros, los jóvenes, tener la confianza de poder abrirnos a ellos sin miedo.
  4. Enseñar a los jóvenes y mayores la diversidad de la misión escolapia, animando a los laicos a compartir su misión para poder continuar con la misión escolapia en el futuro.
  5. Animar a la gente joven a ser gente comprometida, a pesar de las dificultades, para que así permanezcan en el ambiente escolapio.

3.3 …para la Iglesia

  1. Valoramos la voz que se nos ha ofrecido en este Sínodo. Nos gustaría que se siguiera valorando nuestra voz de aquí en adelante.
  2. Darse cuenta de que la Iglesia es una comunidad plural con diferentes ideas y sensibilidades, pero que está unida alrededor de Jesús. De esta manera, podemos formar una Iglesia más abierta e igualitaria.
  3. Animar a la gente no cristiana a participar y tener la oportunidad de conocer mejor la Iglesia.
  4. Pedimos mayor comunicación con las altas esferas y transparencia por parte de la Iglesia, para obtener información veraz. Los nuevos medios de comunicación y redes Ssciales pueden ayudar a ello.
  5. Hacer que todas las personas formen parte de la Iglesia, especialmente los que están o se sienten marginados. Esto nos puede ayudar reflexionar más y a crear una Iglesia acorde con los tiempos en temas como el papel de la mujer en ella, las personas homosexuales, los nuevos tipos de familia, etc.
  6. Las propuestas más votadas
  7. Sería conveniente mejorar las relaciones entre Provincias para que los jóvenes de todas las edades vean la magnitud del movimiento escolapio y que hay mucha gente como ellos. Por ejemplo: más encuentros compartidos como campos de trabajo, voluntariados, colonias, etc. De esta forma podremos reflejar la unión del Movimiento Calasanz.
  8. Reforzar el ritmo de encuentros internacionales ya existentes para que aumente nuestra identidad calasancia y descubrir nuestra vocación. Para las provincias españolas: participar en los encuentros de Centroeuropa (PYM; Piarist Youth Meeting).
  9. Promover el acompañamiento personal, para que los jóvenes sepan que pueden ser acompañados e incluso tengan la vida religiosa como una posible opción en su vida. Dar pasos para reforzar esto en nuestras Provincias con formación, tiempos específicos y personas concretas con la experiencia para ello.
  10. Movimiento Calasanz: extenderlo a toda la Orden como proyecto e instrumento pastoral único para crecer, aprender a rezar y descubrir lo que Dios quiere de nosotros en él. De modo que este desemboque en la Fraternidad y en vidas escolapias tanto religiosas como laicas.
  11. Nos hacen falta experiencias que nos hagan descubrir y vivir en los Trastéveres de nuestras realidades. Ahí nos gustaría encontrar la forma de ser escolapios en el mundo. Por ejemplo: Itaka-Escolapios puede ayudarnos en esto.
  12. Hacer Eucaristías u oraciones más didácticas y participativas, pero sin perder nunca la profundidad del mensaje, en las que los jóvenes podamos ayudar a prepararlas.

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