Impacientes – MªAngeles López Romero

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IMPACIENTES

Mª Ángeles López Romero

@Papasblandiblup

Recientemente ha sido noticia que la aplicación WhatsApp ha habilitado una función para que sus usuarios podamos modificar la velocidad de reproducción de las notas de voz que recibimos en los chats.

La aceleración de los audios permite reproducirlos hasta el doble de rápido.

Si os estáis haciendo la misma pregunta que me hice yo (¿para qué?) la respuesta es: para ahorrar tiempo al escuchar y contestar mensajes. Pero la conclusión es otra muy distinta: claramente, y digas lo que digas, no perteneces al grupo de los auténticos jóvenes. Esos que se han (u os habéis) criado a ritmo de espídico blockbuster y educado en el «lo quiero ya» y «si me frustro se hunde el mundo». Esos que se desenganchan de la televisión tradicional porque no soportan esperar a que acaben los anuncios; a los que Hitchcock les parece demasiado lento y un vinilo una auténtica marcianada.

Y como la juventud, digan lo que digan, es el auténtico motor de la cultura, pues debes saber que ya no pintas para los logaritmos del comercio electrónico y el blockchain. Que Amazon o HBO no van a producir series pensando en ti. Que los nuevos helados de tu marca favorita no están diseñados conforme a tus gustos de siempre. Que no eres el target, en fin.

Lo sabes cuando dejas de entender algunos anuncios. Cuando pones música en la radio y los locutores hablan en una jerga incomprensible para ti. Lo sabes cuando no entiendes el sentido de publicar en las redes vídeos y fotos efímeros. O cuando te ofrecen, en fin, acelerar los audios de Whatsapp ahora que tú necesitarías ralentizar el mundo para no tener que bajarte atropelladamente de él.

La generación impaciente es la que empieza a partir el bacalao. la aplicación de chats lo sabe y se adapta a sus gustos e intereses.

¿Qué será lo próximo, cuando la nueva hornada de jóvenes se incorpore al caudaloso río del consumo? No puedo intuir las tendencias futuras porque todo va demasiado deprisa. ¡Aunque ya me gustaría!

Pero sí me consta que el profesorado que ha recibido en el colegio por primera vez este curso que termina a los niños y niñas de tres años, que han pasado como quien dice media vida en pandemia, son más reacios al contacto físico, tienen mucha menos autonomía que sus predecesores de cursos anteriores y mayores dificultades de concentración. De hecho, contaba estos días una profesora que difícilmente mantienen la atención hacia cualquier cosa (cuentos incluidos) que no ocurra dentro de los márgenes de una pantalla.

Así que, por si acaso, y mientras llega ese futuro, yo voy a abandonar el ordenador en cuanto acabe este artículo para refugiarme en las páginas de un buen libro… que compré por internet porque estaba impaciente por leer. No sin antes, eso sí, escuchar el último mensaje de audio que me ha mandado mi septuagenaria madre, acompañado de un simpático gif animado. Porque, sí, ejem. Podemos ponernos estupendos, pero todos, tarde o temprano y tengamos la edad que tengamos, queremos sentirnos parte de nuestro tiempo. Aunque este corra a un ritmo más bien atropellado.

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RPJ nº 549 – Impacientes – MAngeles López

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