Imagen, Recrear la amistad – Silvia Martínez Cano

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Silvia Martínez Cano

http://www.silviamartinezcano.es / @silviamcano

Para todos nosotros y nosotras, pero en especial para adolescentes y jóvenes, la amistad es muy importante. Es uno de los elementos más valorados de la vida y es también del que recibimos más beneficios. La amistad es algo inmediato y cercano, a lo que se puede acudir en cualquier momento pero que se fragua en algunas ocasiones lentamente hasta consolidarse como un pilar de nuestras vidas.

Mira la imagen. Encuéntrate entre las figuras que aparecen. Encuentra a tus amigos y amigas. La amistad es un espacio de intimidad. En las relaciones de amistad, ganamos confianza al mostrarnos como somos y ganamos la confianza de otros cuando apuestan por nosotros siempre y en cualquier situación. La relación de amistad no es la relación de colega o conocido. En muchas relaciones hay un encuentro cordial, a veces afinidad por gustos o aficiones. A veces conocemos a mucha gente, pero tenemos pocos amigos y amigas, contados con los dedos de la mano. La diferencia radica en la profundidad y la confianza que encontramos en esa persona y el compromiso que adquirimos con ella. La intimidad con el amigo o amiga se enraíza en la fidelidad. Se comparten con ellos secretos, decepciones y problemas de gran calado. Se produce un espacio compartido en el que la transparencia y la franqueza son protagonistas de los diálogos y encuentros.

Mira la imagen. Fíjate cómo las figuras se cogen la mano. La amistad es un espacio de amor. Es decir, se es fiel al amigo o amiga porque se la quiere tal cual es. ¿Reconoces esta sensación de donación en tus amigos y amigas? En la amistad se establecen verdaderos y profundos vínculos de cariño y disponibilidad. Se quiere de verdad, con gran afectividad, aunque muchas veces no se exprese directamente. Esta afectividad nos hace aprender cómo son las relaciones personales auténticas, nos entrena en la generosidad y la comprensión de las debilidades y dificultades del otro. Nos enseña a aceptar al otro o la otra sin juzgar su forma de ser, sin compararla con la nuestra ni exigirle ser lo que no es, respetando su diferencia. Experimentamos el amor incondicional recíproco, como primera experiencia de apego elegido, que da seguridad y protección, porque es referencia segura en tiempo de necesidad.

Mira la imagen, las figuras están en movimiento. Se mueven juntas y se apoyan en el salto. La amistad es un espacio de libertad. Los amigos son una decisión personal. Son de las primeras decisiones que tomamos en libertad y no pueden ser impuestos de ninguna manera. Frente a otras relaciones, la familia, la escuela, los compañeros de clase o del trabajo, etc. la amistad es una elección consciente. Es también selectiva, pues entre los muchos y muchas conocidas poco a poco se van eligiendo unas relaciones sobre otras, pues nos sentimos más cómodos, más seguros, más correspondidos.

Mira la imagen, las figuras saltan y bailan juntas. La amistad es un espacio de verdad. En la amistad la comunicación es fluida, se habla de lo personal, de lo que preocupa y de lo que se siente. Y en ese espacio de sinceridad el amigo o amiga puede interpelarte, incluso a veces regañarte y hacer notar aquellos elementos de los que no somos conscientes o no queremos serlo. Ayuda a caer en la cuenta de lo que hacemos mal. Lo hace con sinceridad, incluso a veces son cierto enfado, porque le preocupa nuestra vida. Buscamos la felicidad del amigo o amiga porque verdaderamente queremos que viva en armonía consigo mismo. Por eso nos enfadamos cuando no sucede. Esta afectación señala una amistad profunda, cuando la otra persona no me es indiferente.

Mira la imagen, de las figuras surgen unos hilos que se entrelazan y se extienden hacia el exterior. La amistad es un espacio para la transcendencia. Cuando un amigo o amiga tiene una vivencia interior que traspasa la realidad, nos contagiamos de esa vivencia, somos capaces de soñar más profundamente, mirar más ampliamente, sentir más delicadamente. Su profundidad nos enseña a mirar en nuestro interior, a veces a encontrar a Dios. Y su forma de captar la realidad nos invita a salir al exterior y compartir este tesoro que tenemos con otras personas, para seguir trazando lazos de amistad en otros ligares y tiempos. Así la vida se convierte en vínculos de amistad verdadera, un trenzado de cariño que nos sostiene y nos da vida, desde lo pequeño hacia lo más complejo.

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