Imagen, Nos ha tocado vivir un tiempo de tiniebla – Alex Delgado

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Nos ha tocado vivir un tiempo de tiniebla.

El virus está limitando nuestra movilidad y también nuestros abrazos. Muchas familias han perdido seres queridos. El estrés y la preocupación nos inundan los días. Estudiar se está haciendo insoportable, muchas personas están perdiendo sus trabajos, y las situaciones de pobreza y las limitaciones familiares se están haciendo cada vez más evidentes… Y parece que esto no acaba.

Maldita tiniebla…

Hay un pasaje de la Biblia (Mc 4,35-40) en el que los discípulos van en una barca cuando se desata una tormenta terrible. Los discípulos despiertan a Jesús, que estaba echando una siestecita en la parte trasera. Él se levanta, da un grito a la tormenta y todo queda en calma. Y les dice: «¿Por qué estáis asustados? ¿Todavía no tenéis fe?».

¡Qué bien nos vendría que viniera Jesús a darle un par de voces al coronavirus! Pero… ¿no está Él ya aquí?

Los cristianos tenemos esa fe que calma tormentas, que vence a la muerte en la cruz. Una cruz que es pura Vida. Y, como Jesús, también tenemos la oportunidad de ser luz en las tinieblas.

Es difícil… muy difícil… pero somos muchos y muchas las que estamos en esta barca. Y contamos con la voz de Jesús. La tiniebla, la muerte, la tormenta… nunca tienen la última palabra.

¿Cómo vas a ser instrumento de Dios para calmar la tempestad? ¿Cómo vas a ser tú esa luz en la oscuridad?

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RPJ 548 MAYO 2021 – Alex Delgado – Cubierta

 

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