IGLESIA EN DIÁLOGO. NOS DESCALZAMOS ANTE EL JOVEN – Raúl Tinajero

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El sínodo nos hace a toda la Iglesia una invitación muy especial y directamente vinculada con el título de nuestra sección Descálzate: la de acercarnos al joven real, y más en concreto a su espacio interior habitado de amor y vocación, para descalzarnos y acompañarlos, ofreciéndoles también nuestro propio espacio sagrado. El otro es presencia sagrada siempre, porque es morada del Espíritu, y los jóvenes lo son especialmente en ese momento vital en que la vida es decisión y proyecto, llamada y respuesta.

Desde la Delegación de Juventud de la Conferencia Episcopal se abre un espacio que quiere concretar ese encuentro de la Iglesia con los jóvenes. Una propuesta valiente y profunda que puede fructificar en nueva vida para la Iglesia y en discernimiento y opción para los propios jóvenes.

Somos conscientes de que Dios se esconde en la historia, pero deja ver sus huellas en los signos de los tiempos. «A través de los jóvenes, la Iglesia podrá percibir la voz del Señor que resuena también hoy. Como en otro tiempo Samuel (cfr. 1 Sam 3,1-21) y Jeremías (cfr. Jer 1,4-10), hay jóvenes que saben distinguir los signos de nuestro tiempo que el Espíritu señala. Escuchando sus aspiraciones podemos entrever el mundo del mañana que se aproxima y las vías que la Iglesia está llamada a recorrer» (Documento preparatorio Sínodo).

Este proyecto es una oportunidad para provocar el diálogo con los jóvenes, para escucharlos, para hacer visible una Iglesia que escucha y dialoga, para recoger sus propuestas y reflexiones, para agradecer a los jóvenes su entusiasmo, para mostrar un rostro joven en la Iglesia.

Iglesia en Diálogo es una iniciativa, llena de esperanza y de atrevimiento, que busca provocar en los jóvenes el deseo del diálogo sobre las cuestiones que nos plantea el sínodo. De una manera especial, queremos escuchar a aquellos que viven alejados de la fe y de la Iglesia, porque si algo nos está pidiendo el papa, es que seamos capaces de darles voz para recoger de ellos sus inquietudes, sus problemáticas e ilusiones, y de esta manera poder dar respuestas, acompañarles y mostrarles la alegría de Evangelio desde una Iglesia que quiere caminar al lado suyo sin condicionarles y ayudándoles a que vivan una auténtica libertad en lo más profundo de su vida y de su corazón.

El encuentro es una categoría revalorizada en la propuesta pastoral del papa Francisco. Habla de la necesidad de crear una cultura del encuentro. Nuestro proyecto quiere ser un lugar de encuentro, cargado de respeto y reconocimiento, abierto a las diferentes maneras de pensar.

La escucha es otra de las categorías importantes en el magisterio de Francisco. Ya en la EG reconocía que nos cuesta escuchar a los jóvenes, sobre todo escucharlos en profundidad. Propone escuchar con paciencia, atención, con actitud de silencio interior.

Por último, hablamos del diálogo. El diálogo quiere ser un intercambio de argumentos evitando prejuicios, basándose en una búsqueda común. El diálogo requiere paciencia, claridad, buena disposición hacia el otro. Las ideas pueden ser luz, no necesariamente deben ser armas. Decía en Río de Janeiro el papa: «cuando los líderes de los diferentes sectores me piden un consejo, mi respuesta es siempre la misma: Diálogo, diálogo, diálogo. El único modo de que una persona, una familia, una sociedad, crezca; la única manera de que la vida de los pueblos avance, es la cultura del encuentro, una cultura en la que todo el mundo tiene algo bueno que aportar, y todos pueden recibir algo bueno a cambio…».

La propuesta consiste en convocar unos seis momentos de diálogo sincero en cada diócesis o en cada realidad eclesial que se lance a la propuesta.

  • Se buscará un lugar digno. Se propone que no sea una iglesia, ni un salón parroquial o similares. Se pueden solicitar salones públicos, que estén disponibles para el servicio público de las personas que viven en dicho lugar.
  • Con cierta publicidad. Hoy hay muchas maneras para publicitar un evento: redes sociales, WhatsApp, cartelería. Pero sobre todo es imprescindible el «tú a tú». Aquí está la fuerza de la evangelización. No es que tenga que venir todo el mundo, se trata de que aquel que venga esté abierto al diálogo, a compartir para construir. Por supuesto la primera publicidad es que dos o tres se animen a invitar a otros dos o tres, y así comenzar a presentarlo y animarlo. Es importante que en la difusión se indique el tema que se tratará en el debate de Iglesia en Diálogo.
  • Con un buen moderador. Lo ideal es que sea un seglar. Debe ser una persona acogedora, dialogante, serena, capaz de generar debates fructíferos, hábil en canalizar el diálogo.
  • Con un inicio y un final del proyecto. Con este proyecto no queremos institucionalizar un foro de temas de debate entre los jóvenes y la Iglesia, sino que queremos salir a la escucha de los jóvenes. Por ello, el proyecto tiene un comienzo y un final. ¿Cuántas veces podemos juntarnos? Dependerá de cada grupo. Algunos grupos se juntarán más y otros lo harán menos. La iniciativa está abierta a que ellos mismos puedan pedir más momentos de encuentro. Si utilizamos esta iniciativa con grupos de jóvenes que ya están viviendo su fe, o colegios u otras realidades, podremos valorar el realizarlas con más asiduidad.
  • Cada sesión debería durar hora y media. Es importante comenzar y acabar a tiempo. Está claro que no es un grupo cerrado. La acogida es importante. Esta acogida debe hacerse con naturalidad. Comenzamos con un saludo y agradecemos la presencia de todos. Es bueno explicar en cinco minutos lo que se pretende con este proyecto.
  • Con preguntas abiertas. Dejamos que hablen abiertamente. Para ello piden la palabra. El moderador estará de pie a un lado y dará los turnos de palabra por petición. Dejemos que hablen. Sin adoctrinar. Con tono de respeto y de paz. Alguien de los que participa acoge las aportaciones, acertadas o no, positivas o no, es necesario que se pueda acoger todo lo que nos digan. No se trata de ver quién lo dice o no. Sino que todo pueda ser escuchado y analizado para sacar lo positivo que los jóvenes nos quieren aportar.
  • Todas las aportaciones serán recogidas y ayudarán y darán luz para que nuestros obispos puedan preparar el próximo sínodo, pero también para continuar buscando cauces para llevar a los jóvenes la Buena Nueva.

Algunas propuestas de contenido

  1. ¿Se escucha hoy a los jóvenes? (En referencia a la pregunta 46 del sínodo, bloque 2: Leer la situación).

2.    ¿Cuáles son los desafíos y las oportunidades de los jóvenes hoy? (En referencia a la pregunta 47 del sínodo, bloque 2a: Leer la situación. Jóvenes, Iglesia y sociedad).

3.    ¿Hay espacios para que los jóvenes puedan ser, crecer, expresarse y formarse como jóvenes? (En referencia a las preguntas 48 y 49 del sínodo, bloque 2a: Leer la situación. Jóvenes, Iglesia y sociedad).

4.    ¿Qué implicación tienes como joven en las distintas instituciones sociales de hoy? (En referencia a las preguntas 50, 51 y52 del sínodo, bloque 2a: Leer la situación. Jóvenes, Iglesia y sociedad).

5.    Con libertad, ¿qué pides a la Iglesia?

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