Feria de la alegría – EPJ 2015

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Después de haber reflexionado en torno a la alegría evangélica, que mejor propuesta que EXPERIMENTARLA. Para ello, la tarde del sábado estaba reservada a la FERIA DE LA ALEGRÍA, donde los asistentes tuvieron la oportunidad de experimentarla en diferentes “talleres /casetas”. Os dejamos la crónica de las diferentes propuestas que organizaron las instituciones.

Tiro al banco

¡Alégrese! ¡Está usted de enhorabuena! No se preocupe porque sus problemas tienen al fin solución, se lo garantizamos. Bienvenido a la caseta de Tiro al Banco. Estos dos bancos: BPE (Bienestar Personal Exclusivo) y AWL (Ambicious Way of Life), tienen una serie de propuestas para usted de lo más suculentas. Nuestras promesas son un compromiso con usted como el que nadie podrá darle jamás…porque la palabra de un Banco es algo de lo que usted se puede fiar. Y además, ¿qué no puede conseguir un banco?

“Le aseguramos su futuro”, “Haga realidad su sueño”, “Permítase un capricho, ¡se lo merece!”, “Si domicilia su nómina, ¡le regalamos un juego de sartenes!”…Estas y otras tantas frases similares podemos ver a diario en la televisión, por la calle, escucharlas en la radio, nos las dicen en tiendas, bancos o por teléfono un teleoperador a la hora de la siesta. Se nos promete el oro y el moro dentro de una sociedad del bienestar que, directa o indirectamente busca otra cosa para ti. No persigue la verdadera alegría para ti ni para nadie, sino un sucedáneo, una alegría superficial y pasajera. Por contra, el Evangelio nos ilumina y nos da las verdaderas claves que permiten alcanzar la verdadera alegría.
En esta caseta se pretendía ver la letra pequeña que las gafas del Evangelio permiten ver ante cada una de las promesas idílicas que nos vende la sociedad. Los “clientes” que venían a nuestros bancos, tras una charla de venta y captación en la que se indicaban los distintos eslóganes prometedores de las compañías, tenían la oportunidad de probar suerte tirando a unas dianas con unos dardos especiales con forma de bola. Cuanto mayor fuera su puntuación final mejor promesa alcanzaban por parte de su banco. Terminado el proceso llegaba la hora de recoger los premios y es ahí cuando se desvelaba la letra pequeña del contrato, de la promesa. Las bolas que los visitantes tiraban no eran otra cosa que unos dardos que lanza el evangelio para rebatir las promesas superfluas y banales. De modo que, quien recibía un premio, no recibía sólo una tarjeta con la promesa del banco, sino que en el reverso leía el fino dardo que el Evangelio, en forma de frase, tenía para contrarrestar tanta palabrería.

Cuando todos los visitantes terminaban de lanzar y se hacía el reparto de premios llegaba el momento más interesante de la caseta. Leyendo las propuestas de los bancos y las respectivas contrapropuestas que ofrece el Evangelio, se entablaba un pequeño diálogo acerca de esto, y de nuestra postura ahí. Y es que eso fue lo grande de la caseta. Más allá del trabajo más visible de construir unas dianas (que con el paso de los grupos se iban deshaciendo) y de la mejor o peor puntería de las personas que pasaban por la caseta, lo que le dio valor a la caseta fueron las sonrisas, las caras de asombro y los comentarios que producía el ver cómo el Evangelio, tan antiguo y tan actual, tiene respuestas para cada promesa de nuestra sociedad que pretende llenar nuestra vida de una alegría vacía.
De modo que… ¡Alégrese! ¡Está usted de enhorabuena! No se preocupe, porque sus problemas tienen solución, se lo garantizamos…y también que no será fácil. Pero, créanos: en la palabra de Jesús – y en consiguiente aventura de caminar con él y como él – encontrará las claves de la verdadera alegría.
LE ASEGURAMOS SU FUTURO
“Necio, esta noche te van a reclamar la vida. ¿Qué será de lo que acumulaste? (Lc 12, 20)
HAGA REALIDAD SU SUEÑO
Mejor, empéñese en hacer suyo y hacer realidad el sueño de Dios, lo que Jesús llamaba “su Reino” (“Vosotros, buscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura” Mt 6,33)
INVIERTA EN BONOS. ¡ES EL MOMENTO!
Mejor, invierta en “BONOS AMIGOS”.Lc 16,9 “Haced amigos, hasta con el injusto dinero…”
NO DEJE QUE LE COMPLIQUEN LA VIDA
Precisamente sólo complicándonos la vida por otros se “descomplica la nuestra” de raíz. (Lc 10) ¿Quieres vida plena? “Pues ve y haz tú lo mismo”
COMPRE SU 2ª VIVIENDA EN CÓMODOS PLAZOS!
Mejor: “Ve, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres y entonces, sígueme” (Mc 10, 21)
LE GARANTIZAMOS SUS AHORROS
“No atesoréis donde la polilla y los ladrones pueden destruirlos. Atesorad en el cielo (=en Dios)” Mt 6,20
PERMÍTASE UN CAPRICHO. ¡SE LO MERECE!
“Hay más alegría en dar que en recibir” Hch 10,35 (lo dice san Pablo, citando una frase de Jesús que, curiosamente, no fue recogida en los evangelios)
CONECTE TODOS SUS MUNDOS (regalamos conexión)
“Todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo” 1Cor 12,13
¡LA MEJOR RENTABILIDAD DEL MERCADO!
“Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará” Mc 8,35
VENIR A LA ESCUELA PASTORAL CON JÓVENES NO TIENE PRECIO… PARA TODO LO DEMÁS… MASTERCARD
“Buscad el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura” Mt 6,33

LA SEGURIDAD DE UN GRAN BANCO
“El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza” Mt 8,20

SI DOMICILIA SU NÓMINA ¡LE REGALAMOS UN JUEGO DE SARTENES!
“Todo lo estimo basura, con tal de ganar a Cristo” Fil 3,8

SEMBRANDO ALEGRÍA

Esta era la frase que presidía nuestra caseta y sobre la que desarrollamos la actividad para la Feria de la Alegría dentro de la Escuela de Pastoral con Jóvenes 2015.

Y es que estamos convencidas de que verdaderamente la Alegría es un estado de ánimo, un sentimiento profundo, nada superficial, y que no surge de repente si no que es necesario cultivarla, mimarla… y cuyo fundamento lo encontramos en Dios. Por ello quisimos disfrutar en este espacio creando una dinámica que permitiera la diversión pero también la reflexión y, siempre, con nuestro cariz carismático Vedruna.

Resaltando además la importancia de buscar, de cuidar y de hacer crecer la alegría (compromiso que hemos de llevar a cabo en el día a día), recibíamos a los participantes de las diferentes familias religiosas, movimientos y diócesis, animándoles a sembrar semillas de alegría. Estas semillas debían reposar en la tierra, en nuestra tierra, que se va enriqueciendo a medida que compartimos con diferentes personas y ambientes y, por eso nuestro semillero se nutría de aquella tierra que nos llegaba tras pasar por las manos de todos nuestros compañeros. Una vez que teníamos en nuestras manos la tierra, era el momento de buscar las semillas de alegría. Pero, ¿dónde? Alrededor de toda la caseta los visitantes de la feria encontraban fotografías de niños, de inmigrantes, símbolos que nos evocaban la música, la enseñanza, la familia, el café con los amigos, la risa, la naturaleza, la Palabra… y cada uno de estos elementos escondía semillas de alegría. Cada uno/a era invitado a ponerse unas gafas especiales, gafas de buscadores de alegría, para hallar esas semillas tras los símbolos o fotografías que más alegría les evocaran y, una vez encontradas, podían ser plantadas en la tierra, en la realidad individual.
Fue muy enriquecedor compartir las risas del juego y las sonrisas al ponerse las “gafas especiales” pero, sobre todo, fue precioso escuchar las palabras compartidas con sentido sobre los lugares/símbolos que evocaban alegría. También la apertura y el cuidado con el que aceptaron nuestra propuesta y las semillas. Igualmente, vivimos intensamente el encuentro con los demás, personas diferentes, de diferentes ámbitos pastorales, y de familias distintas pero con esa Alegría en común. La sencillez de una simple semilla y la frescura de la tierra que cogíamos con nuestras manos nos permitieron alegrarnos juntos, unirnos en abrazos fraternos, agradecer y profundizar. Además, gracias a las fotografías de muchos de los que se acercaron a nuestra caseta, hemos podido comprobar que la alegría que sembramos en la Escuela de Pastoral sigue creciendo y floreciendo; se está convirtiendo en una plantita que, quizás, pronto pueda dar más frutos. Y, este gesto tan cotidiano de contemplar el crecimiento de la semilla, o de recibir la fotografía, hace que cada día comencemos con más ilusión, con más ganas, y “Con + Alegría” nuestra tarea de evangelizar a los jóvenes, de hacerles llegar la alegría profunda de sabernos Hijos y Hermanos.

ILUSION-ARTE

¿Qué tendrá que ver la magia con la pastoral? Dos términos históricamente muy reñidos pero bastante relacionados. ¿Fue Jesús de Nazaret un poco mago? ¿Está relacionada la magia y la religión?

En algo se deben de parecer, porque soy coordinador de pastoral de un colegio, y como aficionado a las artes escénicas, me decanté por el ilusionismo, por la magia. Arte que combina la interpretación, la creatividad, el humor, la libertad de expresión y de no tener que aferrarme a un guion, de esos que siempre se me olvidaban. Nadie es perfecto.

Esta historia comienza con una llamada de teléfono y un rápido e irresponsable sí. No me quiero comparar ni mucho menos con los “grandes” de nuestra religión, pero creo que muchas grandes “aventuras” comienzan con un sí temerario, pero con la confianza de que la respuesta es francamente sensata y que la aventura merece la pena. Esta es mi historia, y bendita historia.
La irresponsabilidad de la respuesta me lleva a plantear seriamente la tarea. ¿Hacer magia en mitad de una charla? ¿Qué formato es este? ¿Sobre la alegría? Entendí claramente que no era una actuación para descansar los oídos y prepararlos para otros tantos minutos de conferencia, sino crear una simbiosis, ilustrar a modo de película lo narrado anteriormente.
El reto se volvía cada vez más sugerente y complicado, y más cuando yo hacía otro tipo de cosas. Pero me gustan los retos. Lo preparé con todo el cariño que pude, sabiendo el público que iba a tener y pensando siempre en buscar el mejor modo de evangelizar haciendo magia.
Acabé muy contento con el resultado. Las primeras risas dieron pie a un ambiente distendido y simpático. La participación del público fue muy buena. Los tres momentos se me quedaron muy cortos. Me apetecía proponer más situaciones, contar más cosas.
Y fue en los talleres de la tarde, con un trato mucho más personal y cercano donde pude contar la historia de mi personaje “El mago Kiki”, y de ver cómo los demás se ilusionaban y sorprendían con las historias y magia que les ofrecí.
Acaso no es eso trabajar en la pastoral. Ser meros mediadores, capaces de proponer historias, situaciones, experiencias que enganchen, atrapen y conmuevan. Que toquen lo más profundo del interior de las personas. Que al igual que un sello a fuego, quede grabado en el corazón, una palabra, un gesto, un signo, una mirada… Historias que no son propias, sino que son de otros, miles de años atrás. O de no tan atrás, de personas que se han creído ese mensaje y lo han encarnado dando incluso la vida por anunciarlo.
Y después de pensar y pensar, reflexionar sobre el tema, llego a la firme conclusión que no es muy diferente lo que hago en mi trabajo como coordinador de pastoral de un colegio católico, de los Escolapios en Valencia y de lo que realizo en mi tiempo libre. Es verdad que el público cambia, que seguramente el mensaje sea distinto. Pero cuando junto las dos experiencias y las combino, el resultado me gusta mucho, mucho.
Así que tengo que aprovechar estas líneas para agradecer la experiencia que me han brindado en la Escuela de Pastoral para poder combinar aquello que más me gusta hacer, y hacerlo para un nuevo público. Ilusionar.

aCUÉRDAte de la ALEGRÍA

“Buenas tardes y bienvenidos a la caseta de los recuerdos. ¡No se amontonen! ¡Traigan sus recuerdos que hay sitio para todos! ¡Pasen, pasen!”

Con estas palabras se dio la bienvenida a todos los que se acercaron por la caseta “aCUÉRDAte de la ALEGRÍA”. De esto se trataba: de recordar con alegría, de recordar y compartir con otros, de recordar y saltar, jugar y cantar en compañía. Porque, ¿a quién no se le pone una sonrisa en la cara cuando vuelve a pasar por el corazón momentos pasados? ¿Quién no se junta con amigos y familiares y vuelve a revivir celebraciones y anécdotas? ¿Quién no disfrutaría volviendo a cantar canciones de su infancia?
En esta clave se desarrolló la propuesta de la Delegación de Pastoral de Juventud y Universitaria de la Diócesis de León. Con ella intentamos transmitir que:
La alegría forma parte de nuestro presente cuando recordamos momentos pasados.
La alegría compartida es más.
La alegría se contagia jugando y cantando con otros.
En un primer momento se invitó a los participantes a que comentaran aquellos objetos que suelen perder o extraviar (llaves, móvil, cartera, bolígrafos o lápices) y también cómo hacemos para que no se nos olviden cosas importantes. Expresamos también la alegría que da acordarse de dónde está algo que se nos había perdido. Al hilo de esta primera reflexión se les entregó un cordelito como mecanismo infalible para no olvidarse de lo importante. Después de pensar y compartir un recuerdo pasado (de la infancia, de la juventud, de esa misma semana…) nos atamos el cordelito a un dedo para que cada vez que lo viéramos en nuestra mano volviera a la mente y al corazón ese momento feliz.
Pero esto no fue todo. Nos pusimos a la acción y acabamos este intenso momento jugando y cantando, recordando todos juntos. El pequeño cordelito se transformó en una gran comba. Tomando como base la melodía de la canción “El cocherito leré” y modificando la letra para la ocasión, recordamos y revivimos (unos con más maña que otros) aquellos maravillosos juegos de la infancia.
La letra decía así:
En la EPJ leré
alguien me dijo leré
que si quería leré
saltar la comba leré

Y yo le dije leré
con alegría leré
que por supuesto leré
me gustaría leré

En la EPJ leré
saltamos todos leré
y recordamos leré
con alegría leré

El nombre de Alegría
que siete letras tiene:
la A, la L, la E, la G, la R.
la I, la A
A- LE-GRÍ-A

Para finalizar el artículo me gustaría brevemente comentar las sensaciones que me ha dejado lo vivido esa tarde. A nivel personal valoro como muy positiva la experiencia y el rato compartido con todas las personas que se acercaron a la caseta. Agradezco mucho el ambiente de confianza que se creó en un instante, ya que facilitó enormemente el desarrollo de la actividad. Es muy bonito y enriquecedor compartir vida con otros en clave de alegría, desde lo que cada uno es. Me quedo también con la sensación de que lo vivido en el breve espacio de 15 minutos sobrepasa lo planteado con anterioridad sobre el papel. Más allá de la caseta de la que fui responsable, la feria me pareció un momento muy especial dentro de la EPJ de este año, se respiró la alegría que nace de lo que cada uno puede aportar en la Iglesia.

alegría que enREDa

Hacer experiencia de este camino reavivó la verdadera alegría que necesita ser compartida y comunicada personal y comunitariamente y animó a seguir construyendo Reino con otros.

La alegría nos sale al encuentro, la recibimos gratuitamente, nos saca de nosotros mismos y nos pone en camino de relación: (de lo personal a lo comunitario) por eso comenzamos con cada grupo invitando a expresar dos palabras que cada uno personalmente identificaba con la alegría. Con la manos alzadas fuimos al encuentro y nos enredamos en un gran nudo común que a través del diálogo, la comunicación, escucha y la búsqueda conjunta teníamos que lograr deshacer para poder conformar un gran círculo.

Pero a veces, el cansancio, el afán de controlar los resultados en nuestra tarea pastoral, la desilusión, la desesperanza o los momentos de debilidad y de menos paciencia le juegan un pulso a la alegría. Pudimos hacer experiencia de que los demás son ayuda y sostén en las dificultades cotidianas, si les dejamos… En grupos de 4 (3 enlazados como un triángulo y otro fuera) el que quedaba fuera representaba esas tretas que hacen pulso a la alegría. El resto del grupo tenía que defender la alegría del compañero y en muchos momentos al saberse apoyado por otros, la misma persona encontraba más estrategias para no dejarse tocar por la “treta”. Aunque la “treta” era rápida y habilidosa….

Lápiz Cooperativo
Y vivimos también cómo la alegría se vuelve traviesa, juega al escondite y se nos hace difícil reconocerla fácilmente en el día a día; nos encontramos con pequeños desafíos que nos impiden descubrir esa alegría que sostiene. En la colaboración mutua, en el encuentro con el otro, en la escucha compartida y la confianza y, a veces, rescatando nuestro niño interior damos ese pequeño salto que nos permite continuar confiando y superar los desafíos cotidianos con serenidad, alegría y la certeza de Su presencia en la realidad: 2 terceras partes del grupo se cerraron los ojos y los demás tenían que ver cómo conseguir que quienes estaban con los ojos tapados pudieran trazar un recorrido, dibujado previamente, con el lápiz cooperativo. Escucha, confianza, cooperación, búsqueda conjunta. Cada uno tenía que poner lo mejor de sí mismo para lograr el objetivo común. Los que tenían que guiar hicieron un gran camino para ponerse en el lugar de los otros y acertar en el modo de guiar y quienes estaban siendo conducidos se sentían haciendo experiencia de confianza aun sin saber cómo ni de qué modo lo iban a lograr. Fue interesante escuchar algunos símiles en relación a nuestro trabajo con jóvenes cuando en el día a día son ellos los que casi a ciegas se van dejando guiar y conducir por nosotros. ¿Acertamos en la estrategia? ¿Nos ponemos en su lugar?

ALEGRÍA + ORIGAMI = ALEGRAMI

Un taller para disfrutar de la alegría de ver cómo un trozo de papel esconde maravillas

La alegría, muchas veces, llega a través de cosas sencillas… y cuando somos jóvenes, mucho más. De un trozo de papel pueden salir miles de figuras que nos dibujen una sonrisa y nos abran miles de posibilidades en nuestro trabajo con jóvenes. El taller ALEGRAMI fue una pequeña muestra.

Empezamos haciendo una cajita multiusos, simplemente dividiendo un folio por la mitad varias veces. Hacer esta primera figura nos dio pie para comentar que la alegría es para todos, sin excepción… todos podemos, aunque no todos de la misma forma ¡y ahí está la riqueza! “La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría.” (EG 7). Algunos llegaban un poco preocupados, porque dudaban de su habilidad. Intentarlo, dejarnos ayudar, valorar y celebrar lo que conseguimos, admirar las cualidades de los demás es una fuente de alegría. La alegría es un bien que se vive y se construye entre varios, y cuantos más, mejor… “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.” (EG 2)
Después de la cajita, pasamos a hacer una figura que se iba transformando: un cuadrado, una corona, un pato, un zorro, un pájaro, un barco velero, un pez… y con todos estos personajes, contamos un cuento. “En mí la siento, aunque se esconde” dice el poeta José Hierro de la alegría. “La alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo.” (EG 6)
Quedó claro que un trozo de papel esconde mucho más de lo que se ve a simple vista. Partiendo de esta experiencia podemos hablar de otras sorpresas, de otras maravillas que si no estamos atentos podemos perdernos.
¿Qué posibilidades encontramos en este recurso para nuestro trabajo con jóvenes?
La papiroflexia es una actividad agradable, que permite hablar de otras cosas mientras se realiza. Requiere atención y puede ayudar a que los más nerviosos y que necesitan más actividad se centren y no se aburran. El resultado es algo bonito y requiere poco tiempo de aprendizaje. Se puede repetir la misma figura en distintos tamaños y colores (a veces nos gusta repetir lo que sabemos, porque ya nos sentimos seguros y vemos que nos va saliendo cada vez mejor). Podemos después regalar lo que hacemos, ofreciendo la posibilidad de salir por un momento de las redes de consumo, con regalos artesanales, sencillos y baratos. Se pueden hacer figuras modulares, en las que cada persona aporte varios módulos: se refuerza con esto el sentimiento de grupo, de construcción colectiva… Y ¡todo lo que a cada persona se le ocurra!
Fue una alegría este taller ALEGRAMI ¡Muchas gracias EPJ2015!

¿Pintas algo?

Durante el último fin de semana del mes de septiembre, la delegación de Pastoral Universitaria y de Juventud de la diócesis de León participó, como ya viene siendo habitual, en la XIV Escuela de Pastoral con Jóvenes que tuvo lugar en el colegio de Salesianos de Atocha en Madrid.

En la tarde del sábado, pudimos disfrutar en la feria de la Alegría, organizada entre las diferentes instituciones que conforman la Escuela. Desde la Coordinadora se nos invitaba a formar parte de esa feria a través de actividades que tratasen o estuviesen relacionadas con la alegría.

Nuestro trabajo comenzó meses atrás. A la hora de pensar una actividad para llevar a cabo, yo como responsable de la caseta junto con mis compañeros de Delegación, llegamos a la conclusión de que elaboraríamos una propuesta que no solamente fuese divertida sino que también fuese un poco más allá. Y eso hicimos.
Nuestra actividad consistía en la elaboración de un mural conjunto. A cada uno de los participantes le otorgábamos un trozo de papel y un rotulador. En cada papel, de forma individual, responderían a la pregunta ¿qué es para ti la alegría de ser cristiano? Una vez hecho esto, deberían pegar en un soporte su papel en el número que le correspondiese.
Para la motivación de la actividad utilizamos la expresión que daba nombre a nuestra caseta: ¿Pintas algo? De este modo, proponía a los participantes que pensasen si habían pintado algo en su vida y hacíamos un breve repaso por las diferentes etapas de nuestra vida en la que la pintura ha tenido un papel importante: infantil, primaria, vida adulta como hobby, etc. Después, reflexionamos sobre el papel en el que pintamos ahora, no solo literalmente sino pensando en la vida como lienzo en el que poco a poco vamos trazando y perfilando diferentes metas, éxitos, sentimientos o creencias.
Con esta propuesta pretendíamos que la gente hiciese un poco de introspección, que pensase en lo que debe caracterizar a un buen cristiano, cuál es el punto que marca la diferencia. También queríamos que se viera de forma palpable durante la actividad la importancia del trabajo en equipo y de la importancia de las aportaciones individuales para que ese todo tuviese un sentido.
Personalmente disfruté muchísimo de la puesta en práctica de la actividad. La gente participaba activamente y nos felicitaba por el gran trabajo que habíamos realizado. La verdad es que al ser una propuesta para tanta gente nos llevó mucho trabajo, pero cada una de las horas dedicadas fue increíble, incluso el día previo trabajando hasta las tantas en el colegio donde nos alojábamos.
Creo también que era una actividad novedosa, que no simplemente trataba de pasar un buen rato sino que tenía un fondo que requería un momento de reflexión, que buscaba dejar un rastro en cada una de las personas que pasaron por la caseta. Además, el mural es un recurso que se puede utilizar para trabajar de forma atractiva con los jóvenes para proponer actividades relacionadas con cualquier tema.
La verdad es que la feria de la Alegría fue un auténtico éxito. Lástima que el tiempo fuera tan escaso y los encargados de las casetas no pudimos disfrutar del resto de garitas.

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