EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO EN BARRIO DEL RAVAL DE BARCELONA – Josep M. Rierola y Roqué

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«Dios esté con nosotros» con este saludo tan universal hemos comenzado siempre las plegarias interreligiosas. La realidad de cada día nos trajo y nos continúa trayendo al diálogo interreligioso.
El 23 de enero del 2001 empezaba el encierro de los inmigrantes «sin papeles» en la Parroquia de Santa Maria del Pi, fui a ver Mn. Vidal y me ofrecí para lo que fuera necesario. El 24, un pequeño grupo de inmigrantes llamaba a la puerta de nuestra parroquia para poder ser acogidos. Después de reflexionar con la comunidad religiosa, abríamos las puertas de nuestra parroquia. El grupo enriqueció las celebraciones de nuestras eucaristías parroquiales, conocer a aquellas personas que pasaban un momento difícil nos hizo vivir la eucaristía con más profundidad.
Las lecturas bíblicas y las plegarias tomaban tonos diferentes: constatamos «el nuevo olor y color de la Cuaresma» tal como escribió muy bien Mn. Jaume Reixac en un artículo en el periódico Avui, palpamos de cerca la solidaridad de mucha gente, con aquellas personas hasta entonces desconocidas (paquistaníes, hindús, marroquíes, rumanos…) iniciábamos una relación cordial y cercana.
Tuvimos que readaptar o reubicar los espacios parroquiales y vivir la incomodidad por la falta de espacios para los encuentros habituales, porque lo más importante eran ellos. La realidad misma hacía que aquella situación nos llevara a tener en común una reflexión con los sacerdotes y laicos de las otras parroquias, en Cáritas, en Pastoral Obrera…
Acabados los encierros se planteó la posibilidad de una plegaria interreligiosa. La iniciativa salió de los mismos grupos musulmanes. Era empezar de cero, había que inventar, buscar entre todos cuál sería la mejor manera de poder encontrarnos juntos y rezar, respetándonos y sin crear situaciones límites que pudieran crear tensiones. Fue un ejercicio de interiorizar la propia fe y valorar la plegaria personal y comunitaria por encima de todo, respetando al otro sin necesidad de argumentos, lo importante era el encuentro de creyentes, unidos por la plegaria de acción de gracias.
La plegaria interreligiosa tuvo una gran respuesta. Asistieron más de doscientas personas. Habíamos iniciado un nuevo camino. Debíamos continuar haciendo gestos parecidos.
Ya no era solo cruzarse en la calle, era reforzar las relaciones de amistad y de conocimiento mutuo. Durante unos meses la comunidad paquistaní, «Camino de la Paz» hizo su plegaria en el gimnasio de las Escuelas Pías de Sant Antoni ante la carencia de espacio suficiente en sus locales. El día de la fiesta del cordero invitaron a gente de la parroquia y a voluntarios a celebrar una comida comunitaria con todos ellos. Desde el día de la plegaria conjunta, un grupo de subsaharianos de la Iglesia Pentecostal de Ghana, nos pidieron poder venir cada domingo a rezar su plegaria. Ahora la iglesia parroquial es para ellos lugar de plegaria y encuentro.
Las plegarias en la parroquia del Carme, continúan siendo un reto, una exigencia, un manifestar claramente nuestra actitud de acogida, de tomar partido a pesar de que alguien pueda decir o poner un interrogante a este acto interreligioso.
Los temas de las seis plegarias han sido: Agradecimiento; La Paz; Unidos bajo el mismo cielo, Dios es luz; Abraham, amigo de Dios; La Palabra, puente de convivencia; Vecinos, amigos, hermanos: las religiones y el amor al prójimo; unidos en la diversidad.
Desde la segunda plegaria donde participamos judíos, cristianos y musulmanes determinamos que presidirían la plegaria los tres libros sagrados: la Torà, la Biblia y el Corán. Cada plegaria o encuentro va precedida por dos o tres reuniones donde se busca el sentido, el contenido, los signos propios o colectivos que se llevarán a cabo y la difusión que se debe hacer.
El ámbito del diálogo entre las religiones en el Raval no han sido encuentros de discusiones doctrinales, sino encuentros centrados en la plegaria hecha por cada grupo en un acto común, escuchando o cantando la Palabra y la buena convivencia en el barrio.
El diálogo interreligioso se ha caracterizado por buscar entre todos una buena manera de vivir en el barrio, un foro de comunicación, un modelo de convivencia, de aquí surgieron, después de las dos primeras plegarias, las mesas redondas para irnos conociendo mejor y las fiestas de final de curso, donde el conocimiento de las diferentes culturas nos ha ayudado a valorarnos mejor. Las fiestas nos han enriquecido y nos permiten conocer las costumbres y el folclore de cada cual, la belleza de sus bailes, las danzas rituales, su riqueza espiritual, la delicadeza de sus tradiciones, el porqué de sus anhelos, sus quejas y sus reivindicaciones. Diferencias que no nos separan, sino que nos ayudan a admirar los valores de las otras culturas, y apreciar mucho más todo lo que es nuestro.
Hemos mantenido una actitud abierta en el campo ideológico, escuchando y explicándonos cada cual cuando era oportuno, nos hemos comprometido cuando ha sido necesario en el campo social, defendiendo por ejemplo los derechos de la comunidad «Camino de la Paz» en el momento de abrir un nuevo local en el barrio y que había motivado unas firmas de protesta. Promovimos un manifiesto firmado por unas 35 entidades, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones cívicas, culturales y de acción social, escuelas…
Hemos aprendido a conocernos mejor y a comprometernos en unas relaciones fraternas que buscan contribuir a la paz, a la estabilidad y disminuir los riesgos de violencia, aportando elementos de concordia y humanización. Nos han felicitado por Navidad y hemos felicitado al final del Ramadán.
Vivir en el Raval hace constatar la diversidad, los diferentes rostros, las hablas diversas, las expresiones culturales en la comida y vestir tan variadas. Hay que trabajar por la tolerancia, el respeto, la aceptación y la valoración de la rica diversidad para llegar a que las diferentes expresiones religiosas puedan convivir, que llegue el día en que el edificio iglesia y mezquita no sean extraños para unos o para otros.
En todo el trabajo que se está realizando y en los encuentros, ha tenido una presencia destacada la Asociación Unesco para el Diálogo Interreligioso.
La Asociación Iglesia Plural concede los premios Mn. Vidal y Aunós «para reconocer una tarea de servicio al Evangelio y también aquellos nuevos proyectos o nuevas propuestas que ayuden a visualizar el dinamismo de nuestra Iglesia catalana, y también a profundizar y vivir nuestra fe con más radicalidad y más compromiso eclesial y social. Solo de este modo la sociedad podrá percibir el hecho religioso, no como algo que pretende juzgar y tutelar su libertad, sino como una propuesta comprometida con la humanización de la persona y su entorno». El premio colectivo de su primera edición estuvo concedido a la comunidad parroquial de la Mare de Déu del Carme, «por el importante trabajo solidario junto a la gente del barrio del Raval de Barcelona y por sus iniciativas para promover el diálogo interreligioso».
El distrito de Ciutat Vella junto con la Unesco acaba de organizar dentro del Plan para la Acogida y la Integración de las personas inmigrantes en el Distrito a través de las «Jornadas de puertas abiertas de las comunidades religiosas» con el título con mayúscula de RELIGIONES ABIERTAS. Los lugares que visitar son los centros evangélicos, católicos, budistas, hindúes, musulmanes, sijs y testigos de Jehovà. Modestamente la parroquia del Carme puso una primera piedra de una serie de hechos y momentos que nos van ayudando a estar más abiertos y atentos a la realidad de hoy.
Creemos que es en la relación cordial y fraterna del día a día, en el conocimiento de los diferentes grupos con sus cualidades y riquezas que iremos generando un barrio como un lugar de buena convivencia y un referente del diálogo entre culturas y creencias.
Todas estas actividades se llevan a cabo gracias a un trabajo en equipo, formado por personas de la parroquia de Carme, de la Comunidad Filipina, de la Iglesia Protestante de Barcelona, Centro, Comunidad Pentecostal de Ghana, representantes de los paquistaníes y marroquíes, de las instituciones Unesco y del Consejo Islámico de Cataluña. Todos unidos con la denominación Grupo Interreligioso del Raval.

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