El afán y la ansiedad – Xabi Sierra

Mt 6, 25-34 (El afán y la ansiedad)

Es importante que seamos conscientes que la ecología y la economía van estrechamente ligadas. La Economía del Bien Común (EBC) tiene una base ecológica y viceversa. La tierra no se cuida capitalizando o intentando tener cada día más y más. La tierra se cuida consumiendo de forma responsable, sin excesos, sin pretender siempre ser más que el otro. Como nos dice el texto, la Pachamama se protege consumiendo lo necesario y de forma responsable con la cultura y las personas que protegen la tierra; curiosamente las culturas ancestrales que tantos años han sido perseguidas y aniquiladas son a las que ahora se imitan para cuidar los campos.

Ya es hora de que dejemos de pretender saber tanto y empecemos a descubrir que la naturaleza nos lleva miles de años de ventaja. La economía azul, pretende desarrollar este concepto de descubrir en la naturaleza la forma de que esto que está debajo de nuestros pies, sea hogar en vez de vertedero. La economía azul pretende imitar a los animales, a las plantas; exactamente igual que nos propone Jesús. Por ejemplo: que los procesos de fabricación se asemejen más a un árbol. Este produce frutos que son para otros y estos frutos una vez consumidos sirven de alimento para el propio árbol u otras plantas o insectos. No consiste en tener cero residuos sino en que los residuos sean la materia prima de otros procesos de fabricación. Un árbol cuando muere alimenta la tierra a la que cae, y mientras que vive utiliza los restos de otros animales y de sus propios productos para alimentarse. Perfecto ejemplo de creación de producto con cero contaminación y aprovechamiento de la materia prima.

Del mismo modo tenemos que ser conscientes que está de moda ser ecológico. Las grandes empresas como a borregos nos tienen callados porque en vez de darnos pienso nos dan las sobras de sus banquetes… Nos venden productos eco, de cero emisiones y nosotros nos contentamos. Llevamos muchos años luchando por la reducción de emisiones y no nos damos cuenta de que producimos cada vez más. Es como hacer una campaña que prohíba las balas y olvidarnos de que las balas se disparan con armas que las empuñan unos pocos. Tenemos que ser personas demandantes, que protesten ante tanto pistolero. ¡No queremos ni balas, ni armas y aún menos asesinos! Dejemos de consumir en empresas que precarizan personas, que aplastan economías locales, que arrasan con todo lo que germina la tierra…

 

¿Pero y yo con esto qué hago? Pues también tiene un aprendizaje para ti. Piensa que te hace feliz, que es lo que te mueve por dentro, nada de todo eso creo que sea material. No pido un fanatismo con el que auto-juzgarnos cada vez que consumamos, sino que cojamos nuestra vida y la dirijamos a lo esencial, a lo necesario, no hay que llegar a la meta mañana, pero sí que está bien empezar a caminar. Nuestra tarea esencial, como la primera de las “R”s del ecologismo, se trata de REDUCIR nuestro consumo. Vivamos con lo necesario y consumamos de forma responsable con nuestro hogar, formado por las personas y la naturaleza que nos rodea.

“Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?” (Mt 6, 25)

 

Te interesará también…

Newsletter

Recibirás un correo con los artículos más interesantes cada mes.
Sin compromiso y gratuito, cuando quieras puedes borrar la suscripción.

últimos artículos

Creatividad que genera vida – Ana Guerrero

Creatividad que genera vida – Ana Guerrero

«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»— preguntaron los sacerdotes y ancianos del pueblo a Jesús. Y es que estaban sorprendidos de la vida y la fuerza que generaban sus palabras. Tantos años en que ellos, maestros de la ley, cuidadores...