Educando desde y con el corazón – Maitane Campos

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«La EDUCACIÓN es el arma más poderosa

que puedes usar para cambiar el mundo»

Nelson Mandela

 

¿Por qué decidí ser maestra? Porque estoy convencida que la educación es el medio que nos ayuda a abrir puertas y ventanas para que los y las estudiantes se conviertan en personas plenas, integras y sean capaces de construir su presente y futuro.

Cuando tienen acceso a este medio de una manera adecuada se sienten partícipes y son ellas las que construyen su propio conocimiento de la realidad. Estamos dotándoles de las herramientas necesarias para que sean capaces de ser críticas, independientes y puedan cambiar la realidad siendo las protagonistas de su propia vida y del ambiente que les rodea.

Es importante mostrarles que cada decisión que tomamos en la vida tiene una repercusión. Por ello, es significativo enseñarles desde la coherencia, la verdad, el respeto, el cariño… con unos valores únicos.

Las personas docentes tenemos una labor muy importante y debemos recordar que desde la confianza y el cariño (enseñar desde y con el corazón) ellas, nos pueden sorprender muy positivamente y que los y las estudiantes nos enseñan todos los días. No perder ese horizonte puede ayudarnos a que la educación sea una buena herramienta. Seamos referentes comprometidos con la transformación social.

Con el paso del tiempo, todo esto, lo he ido descubriendo desde mi propia experiencia.

Para el movimiento especializado de la Acción Católica, Juventud Estudiante Católica, la educación es el ámbito de acción. Una de las reflexiones que nos planteamos años atrás, está encaminada hacia el sentido del estudio. Por ello, se trabajó una campaña denominada ¿Estudiar? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para quién?

Con ella, pretendíamos que los y las estudiantes reflexionáramos sobre qué estudiar, qué sentido le dábamos a ese estudio. Cuando lo elegíamos saber por qué lo hacíamos, para quién y para qué. Todo este proceso nos sirve para que en un futuro podamos participar en otros ámbitos, plataformas, espacios… donde nuestros compromisos sean significativos y fructíferos gracias al estudio que hayamos realizado.

Tras esta reflexión me viene a la memoria un texto que leí al que hago referencia posteriormente: «Un joven que se plantea todo esto es un apóstol esté donde esté, porque muchas veces somos la única voz de la Iglesia en esos espacios. Así seguimos también la llamada del Papa a evangelizar las periferias».

 

Esta campaña me sirvió para darme cuenta de que quería hacer magisterio, y que tenía que ser con sentido. Un estudio que me hacía descubrir lo que me rodeaba, el cómo me estaba relacionado con las personas que me acompañaban en ese camino. Sobre todo, para quiénes quería enfocar mis estudios: ser maestra para aquellas personas que más lo necesitan. Por tanto, descubrí que a lo largo de este camino como joven, creyente y estudiante no podía ser indiferente, sino que tenía que ser consciente del ambiente en el que vivo y ser protagonista de ello, aportando mi granito de arena para transformar la sociedad en un mundo más justo e igualitario.

 

 

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