eclesalia – César Rollán

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Hace veinte años éramos jóvenes. Nos acercábamos a la treintena pero disfrutábamos de la frescura de los veinte, las ganas de enredarse con otras comunidades y el tiempo suficiente como para emprender iniciativas pastorales de todo tipo. Acabábamos de entrar en una comunidad cristiana en Begoña, nuestro barrio en Madrid, que tenía relación con un montón de grupos a través de la naciente coordinadora de comunidades Encomún. En los años que estuve allí representando a nuestra comunidad me apunté a la «Comisión de Realidad Eclesial»; fue entonces cuando se nos ocurrió utilizar internet para compartir noticias de la Iglesia. Las cosas por la red eran muy diferentes a las de ahora. Se podría decir que entonces el único medio para interactuar en internet era el correo electrónico. Creamos una cuenta para nuestra revista de prensa y comenzamos a mandar información sobre la Iglesia que pudiera interesar a un colectivo que pretendía tener «una eclesialidad de comunión fraterna».

Nuestros envíos se multiplicaron con los reenvíos y a quienes les llegaba nos escribía para poderlos recibir directamente. La «bandeja de entrada» iba creciendo de día en día y también el tiempo de dedicación a este ministerio. Entonces prácticamente no había blogs, ni redes sociales, ni mensajería móvil, ni otro tipo de plataformas habituales en nuestros días que sirven para comunicarnos de forma inmediata, interactiva y múltiple. El correo electrónico lo era todo y supimos aprovechar esa oportunidad para contar la Iglesia más allá de lo oficial.

Entonces sucedió algo inesperado. Alguien nos citó por primera vez como fuente de información en una carta dirigida a un algo cargo de la jerarquía. Aquello nos hizo comprender la dimensión que estaba tomando «Realidad Eclesial» y nos pareció que no era bueno seguir vinculándola a Encomún pues no era, ni mucho menos, su órgano de representación ni portavocía. En el 2001 decidimos que, a la vuelta del verano, lo llamaríamos Eclesalia Informativo.

El 1 de septiembre nos presentamos tomando como base un texto con el que nos sentíamos muy identificados: «El sueño de Galilea» de José Cristo Rey García-Paredes, publicado en Misión Abierta en 1994.

Pues bien, con estos ingredientes: oportunidad, tiempo, voluntad, herramientas e inspiración, «apostamos por una Iglesia al aire del Espíritu, renovada y renovadora, con sabor a pueblo, Dios al fondo y Cristo en medio, nunca excluyente y siempre fraterna». La oportunidad nos vino de la mano de Encomún; contábamos con tiempo pues nuestro primer hijo no llegó hasta 2002; teníamos la voluntad necesaria para ser constantes; internet se nos ofreció como la mejor manera de llegar, literalmente, a todo el mundo; nuestro propósito estaba inspirado en «otra Iglesia posible».

Hoy somos en la redacción una familia con cinco pequeños «becarios». Desde esta realidad vamos discerniendo la vida. Tenemos nuestros propios trabajos con sus horas respectivas. En los ratos libres damos vida al informativo. Al comienzo teníamos más tiempo para dedicarlo a ecleSALia y menos experiencia; con el paso de los años vivimos intensamente la vida de familia que ocupa buena parte de nuestro tiempo y eso es una gran experiencia. Nuestra sensibilidad se enriquece, aunque la disponibilidad disminuya.

Desde el mes de abril de 2005 tenemos sitio en internet en eclesalia.net. Ahora ya no mandamos envíos por correo electrónico sino que es la plataforma de wordpress la que se encarga de hacerlo directamente cada vez que se publican en el blog, reflexiones, convocatorias, actualidad, lugares, publicaciones, denuncias y reflexiones bíblicas. Junto al blog llegó también Facebook y Twitter además de, Google+, LinkedIn,Tumblr, Path y Eventbrite. Eclesalia llega a mucha gente en muchas partes del mundo…

La gratuidad es otra de las características de nuestro servicio informativo. Nos hemos resistido a convertirnos en institución. Por ahora podemos hacerlo, podemos costear los gastos, podemos mantenernos de forma autónoma.

Hemos conocido a mucha gente a lo largo de este tiempo, hemos recibido con mucha ilusión el premio Alandar, hemos «desvirtualizado» a muchos de los autores de los artículos e incluso les hemos acompañado en la presentación de algún libro…

El futuro se nos presenta incierto y abierto. Con Eclesalia realizamos una labor de voluntariado, una pastoral con sentido, una formación continua. Su vida depende del interés de quienes escriben y de la atención de quien la recibe. No pretendemos mucho más, al menos por ahora.

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rpj nº 519 -Eclesalia.net – Cesar Rollán

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