Domingo 3º de pascua: Te hacía falta – Juan Carlos de la Riva

A veces nos alejamos de la comunidad, del pan partido y repartido, del recuerdo de Jesús, de Jerusalén. Y caminamos en dirección contraria, al Emaús de las tristezas.

Pero Jesús se nos pega.

No sabemos que es Él. Y le contagiamos a nuestro compañero anónimo, en este camino sin pasos, de esta pascua tan rara, … “De qué quieres que hablemos? ¿Es que eres el único que no te has enterado? ¿Qué no ves que mueren abuelos y abuelas, nuestro personal sanitario, y muchas más personas? ¿Qué no ves que el hambre aprieta en las casas de quienes viven al día? ¿Qué no ves que los niños no corren ni los tenderos venden? ¿Dónde vives, Jesús?

Podríamos seguir intentando convencerle a la Vida del triunfo de la Muerte. Pero no lo conseguiríamos.

El en silencio escuchará. Caminará con nosotros el camino del dolor y la desesperanza. Seguirá escuchando y acompañándonos cuantos pasos para atrás queramos dar, alejándonos de nuestra alegría.

Pero cuando toma la palabra, y se me hace Palabra, me ayuda a vivir. Me dice alégrate, me dice tenías que sentirte frágil y débil, ser humano, me dice tenías que padecer, y sentirte humanidad indefensa… no para que sufras, que no es bueno el sufrir, sino para poder sentirte más querido, para poder partir el pan contigo, para que me dijeras que me quede en tus noches, y que aún en mitad de la noche, sin aún amanecer, recuperases el valor de volver a la Jerusalén de los aplausos, de los que arriesgan, de los amores de amigo, de los granos que caen en tierra y dan vida, de la comunidad, de la esperanza. Te hacía falta, ¿no lo notas? Eres el pueblo de la Pascua y caminas hacia la vida.

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