DIFERENTES Y COMPLEMENTARIOS EN LA IGLESIA – Luis Manuel Suárez, CMF

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Diferentes y complementarios: un regalo y una tarea. Como personas: ¡cada ser humano es único e irrepetible!… Y en nuestra variedad podemos enriquecernos mutuamente, a todos los niveles. Y también como cristianos: las distintas formas de vivir la fe tienen su peculiaridad y todas son necesarias en nuestra Iglesia. Las dos grandes rutas de la vida cristiana —la vida seglar o laical y las vocaciones de especial consagración— representan caminos diferentes y complementarios, llamados a avanzar unidos para dar un testimonio coral ante nuestro mundo.

Como en la vida, a veces pecamos de igualitarismo: «lo que importa es ser un buen cristiano… ¿qué más da que seas laico, cura o monja?». Y es verdad que lo fundamental está en sabernos hijos del mismo Padre y vivirnos como hermanos; pero las diferentes formas de vivir esa fe común suponen una riqueza, en su variedad. Otras veces caemos en el separatismo, subrayando tanto lo peculiar de cada forma de vida que escondemos su raíz común, buscando quizá soterradamente una supremacía o superioridad sobre los otros.

¿Y si cada cristiano pudiera contar qué es lo que más le apasiona de su vocación? ¿Y si, además, pudiera decir lo que le enamora de las otras formas de vida, escuchando las respuestas de otros? ¿Y si, también, pudiéramos pensar juntos sobre cómo complementarnos? Estas son las tres preguntas a las que han respondido tres personas: una consagrada, un seglar y un sacerdote.

Las tres preguntas

  1. ¿Qué es lo que más te apasiona de tu vocación?
  2. ¿Qué te enamora de las otras formas de vida?
  3. ¿Qué necesitas de los otros estados de vida?

Las respuestas

EVELYN VELASCO RMI (de Canarias, consagrada)

  1. Lo que más me apasiona de la vida consagrada es vivir en comunidad, transmitiendo el Evangelio desde la comunidad. La convivencia con los demás nos ayuda a crecer, contando con sus luces y sus sombras. Y también la entrega: saber que mi vida está entregada a Él, y que hoy estoy en un lugar, y dentro de un tiempo me envían a otro y allá voy, a una nueva tarea y con otras personas. No me sigo a mí misma, sigo a Jesús.
  2. De la vocación sacerdotal lo que más me enamora es que sean capaces de transmitirnos a Jesús a través de su Palabra y de los sacramentos. Valoro mucho el poder transmitir el perdón de Jesús por medio de la confesión, y la paz con la que una se queda. Y de la vida seglar, lo maravilloso que es ser testigo de Jesús en medio del mundo: en medio del trabajo, de la vida de familia, llevando el Evangelio a la sociedad, a la política, a la educación, a la cultura…
  3. Lo que necesitamos cada uno de los demás es que cada uno sea auténticamente su vocación. Yo seré mejor consagrada cuantos más seglares que tenga alrededor vivan auténticamente su vocación y cuantos más sacerdotes vivan auténticamente su vocación.

CARLOS TALAYERO (de Madrid, seglar, casado y padre de familia)

  1. La vida seglar me supone una gran oportunidad de ser testimonio de la esperanza y la ilusión que trae Dios a mi vida en un montón de frentes: en el trabajo, en la familia, con amigos, en encuentro fortuitos… Y lo vivo con gran alegría.
  2. Sobre las otras vocaciones, vida consagrada y sacerdotes, lo primero que me apasiona es su disponibilidad: 24 horas, 365 días… Y lo que descubro en ellos es la pasión que transmiten de vivir enamorados de Dios y cómo lo hacen llegar.
  3. ¿Cómo vivir todos juntos? Pues como una familia. La familia no se elige, y es lo que más riqueza aporta. En familia descubrimos los dones del otro, en familia aprendemos a amarnos. Y el regalo más grande que tenemos es poder compartir los sacramentos, especialmente la Eucaristía, esa acción de gracias en presencia de Dios.

JUAN MARTÍN ASKAITURRIETA CMF (de San Sebastián, sacerdote)

  1. Como sacerdote yo subrayaría dos cosas: poder acercar a las comunidades de creyentes la Palabra y el pan de Jesús, la Eucaristía. Dentro de la Eucaristía, un gesto que significa mucho es el momento de dar la comunión: cuando va la gente con la mano puesta, queriendo pedirle a Jesús que le alimente. Y otro momento que significa mucho para mi es poder ofrecer el sacramento de la Reconciliación: acoger con muchísimo respeto la vida sagrada de cada persona, y en nombre de Dios, que es ternura y misericordia, poder invitarle a seguir caminando y construyendo Reino.
  2. De la vida seglar, me parece un camino precioso, que es sal y luz en medio de este mundo. El Evangelio y el amor de Dios quieren dar un poco de frescura a nuestra sociedad. Y me parece que los seglares, en tantos ámbitos, ponen ese sabor a Evangelio y a Bienaventuranzas. Y de la vida consagrada lo que más me seduce es que es un signo en medio de esta sociedad, que nos habla de querer entregar toda la vida a Dios. En medio de una sociedad que a veces es tan raquítica en la entrega, encuentras algunos gestos de personas que dicen: «yo me fío de Dios y quiero entregarle toda mi vida».
  3. Respecto a la complementariedad, entiendo que todos –sacerdotes, religiosos y seglares– compartimos el camino de ser discípulos de Jesús, que es el primero y único maestro. Entiendo que no se trata de marcar mucho las diferencias, sino de construir Reino entre todos. A mí estar con otros religiosos y seglares siempre me ha enriquecido mucho. No se trata de distinguir por distinguir sino, entre todos, desde lo que cada uno vive, poder seguir caminando en el seguimiento del Señor.

#VocationChallenge: desarrollar nuestro camino vocacional en complementariedad con los demás, sabiéndonos parte de la comunión de la Iglesia: discípulos de un mismo Maestro y enviados por el mismo Espíritu. ¿Aceptas el reto?

El #Tweet de Francisco: «Cada uno de nosotros está llamado –a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado; o a la de especial consagración– a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora» (Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2018).

Para preguntarME / Para preguntarNOS

  1. Piensa en algún seglar o laico cercano a ti, que valores especialmente. ¿Qué te llama la atención de su vida? ¿Cómo está siendo, en concreto, testigo del Evangelio?
  2. Piensa en alguna persona consagrada o algún sacerdote cercano a ti, que valores especialmente. ¿Qué te llama la atención de su vida? ¿Cómo está siendo, en concreto, testigo del Evangelio?
  3. ¿Cómo podemos dar pasos de vida en comunión desde la peculiaridad de cada forma de vida? Piensa alguna idea concreta para tu entorno cercano.

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