Después del confinamiento – Juan Ignacio Villar (Vily)

DESPUÉS DE  DÍAS DE CONFINAMIENTO Y CAOS,

VUELVE  LA “NORMALIDAD” A LA PRIMERA COMUNIDAD CRISTIANA.

(con cambios significativos)

 

DE LA TRISTEZA DE SU AUSENCIA,

A LA ALEGRÍA DE SU PRESENCIA.

 

DE “CORRER LA PIEDRA DEL SEPULCRO”,

A ESTAR ABIERTO Y VACÍO.

 

DE ENCONTRAR A JESÚS MUERTO,

A CONTEMPLAR SU LUZ.

 

DEL EMBALSAMAR SU CUERPO,

A RESPIRAR SU AROMA.

 

DE LLORAR Y CONFUNDIR AL HORTELANO,

A EXCLAMAR: ¡MAESTRO!

 

DEL DESCONCIERTO DE LAS MUJERES,

A NARRAR CON GOZO “LO QUE HAN VISTO Y OÍDO”.

 

DE PERMANECER ENCERRADOS, Y EXTRAÑADOS POR LA NOTICIA,

A “SALIR CORRIENDO HACIA EL SEPULCRO”.

 

DE ESTAR A LA MESA, INCRÉDULOS Y DESCORAZONADOS,

A “¡ID AL MUNDO ENTERO Y PLOCLAMAD EL EVANGELIO A TODA LA CREACIÓN”.

 

DE ENTRAR A LA TUMBA Y “VER LOS LIENZOS, Y APARTE EL SUDARIO”,

A ADMIRAR CON SORPRESA: “VIERON Y CREYERON”.

 

DE SER TESTIGOS DE PALABRA,

A ESCUCHAR SU VOZ: “PAZ A VOSOTROS”.

 

DE CAMINAR DESORIENTADOS Y COMPARTIR LAMENTOS,

A LAMENTAR SU TORPEZA: “¡NO ARDÍA NUESTRO CORAZÓN…!”

 

DE INVITAR A JESÚS A QUEDARSE; “…LA TARDE ESTÁ CAYENDO”,

A RECONOCER SU AMOR “AL PARTIR EL PAN”.

 

DE VIVIR ALEJADO E INCRÉDULO,

A TOCAR Y CONSTATAR: “SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO”

 

DE PESCAR COMO SIEMPRE,

A COMER COMO NUNCA: “VAMOS, ALMORZAD.”

 

DE CREER EL SUEÑO TRUNCADO,

A VOLVER A GALILEA: “ALLÍ ME VERÉIS”…

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