Desembocadura pastoral, testimonios – José Antonio Rosa Lemus

Descarga el pdf del artículo  RPJ nº539 – Desembocadura en los itinerarios de educación en la fe 2 Datos – Jose Antonio Rosa Lemus

 

Nos dice la exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, en su artículo número 38: Nos hace falta crear más espacios donde resuene la voz de los jóvenes: «La escucha hace posible un intercambio de dones, en un contexto de empatía […]. Al mismo tiempo, pone las condiciones para un anuncio del Evangelio que llegue verdaderamente al corazón, de modo incisivo y fecundo» Y es en esta línea en la que compartimos estos testimonios, dentro de este sencillo trabajo, intentando responder a las cuestiones que planteábamos al principio, las cuales les hemos hecho llegar a jóvenes que han terminado su proceso de maneras distintas. Ellos con su testimonio nos darán luz, como ya lo hicieran los jóvenes en octubre del 2018 a los obispos en el Sínodo que tuvo lugar en Roma, teniéndoles a ellos como centro de la reflexión.

  1. ¿En qué notas que has desembocado en una vida de cristiano adulto al final del proceso de que proponía el itinerario de educación en la fe del que has participado?

Víctor (28 años): «Noto que mi visión sobre mi idea de vivir mi fe en comunidad requiere de mucha más apertura de miras y de “empeñarme en querer” que antes en el proceso, cuando mi experiencia ha sido de estar con el mismo grupo durante toda la etapa de comunidad de GVX. Considero importante que se me van generando muchas más inquietudes por conocer y profundizar en mi cristianismo como laico marista, por lo que la desembocadura te lleva también a querer inquietarte por la realidad y “soñar” desde una óptica más “cañera”».

 

Nieves (31 años): «Creo que mi vida ha sido un proceso, al cual me ha ayudado mucho el tener un grupo de referencia que me ha acompañado y me cuestiona en mi día a día para intentar ser reflejo de Dios en las cosas que hago, en mi trabajo, en mi vida, en mi relación con las personas».

  1. ¿Qué te ha ayudado a llegar a este punto?

Víctor (28 años): «Principalmente ponerle final al proceso GVX. Mi comunidad GVX desembocó “formalmente” en diciembre del 2018, pero estuvimos desde finales del curso anterior en “proceso de desembocadura”, es decir, sabiendo que íbamos a poner punto final. Posteriormente estuvimos unos meses en discernimiento personal y ahora, más de medio año después, nos estamos encontrando los que tenemos inquietud por formar una comunidad en torno al carisma marista. Es por ello que el ser consciente de que el proceso y el itinerario tienen un fin ayuda a que inicies un proceso de discernimiento de qué quieres ser como cristiano adulto. Un fin que, de no haber existido, no hubiera generado ese nuevo comienzo».

Nieves (31 años): «Las cosas que no me ayudan son la dejadez, el cansancio diario, las prisas… lo cual hace que mis momentos de oración personal sea escasos, no permitiéndome favorecer mi crecimiento personal en mi relación con Dios».

  1. Si piensas en compañeros/as de camino del final del proceso que no han tenido una desembocadura como cristianos adultos, ¿cuáles han sido los elementos que no han ayudado? ¿Qué ha provocado que hubiera un final así?

Víctor (28 años): «Creo que algo que no ayuda, no sé si por la realidad de la pastoral local de Granada, es el poco conocimiento o apertura a otros movimientos de la Iglesia. La sensación de “o en mi familia cristiana, o en ningún sitio” sí es algo común, e incluso en casos concretos que han podido llegar a conocer otras realidades pastorales u otros movimientos, no han terminado por integrarse en esos procesos siempre por un agravio comparativo respecto al movimiento GVX. Creo que hay que hacer un proceso de apertura en lo eclesial para generar estas posibilidades en el momento de la desembocadura».

Nieves (31 años): «Pues cada uno tiene unos motivos. Algunos por motivos personales que le han llevado a crisis de fe; otros, aunque siguen siendo cristianos, dejan o no buscan nuevos entornos de referencia donde seguir creciendo en su fe por comodidad, por creer que ha terminado una etapa, por pensar que no es necesario».