DESDE EL ENCUENTRO DE TAIZÉ EN MADRID – Ana Guerrero

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¿Qué mejor manera de descalzarse ante el cambio de año que acogiendo a otras personas en tu vida?

Este año el encuentro europeo de jóvenes de la Comunidad de Taizé se ha celebrado en Madrid, entre el 28 de diciembre del 2018 y el 1 de enero del 2019. Se trata de un encuentro que inició en los años 70 el hermano Roger y que, desde entonces, se ha celebrado en 41 ocasiones. ¿Será que merece la pena? ¿Será que tiene algo que «engancha» el corazón de tal manera que se quiere repetir e invitar a otras personas a vivirlo?

Parece que sí. Y así lo han vivido de nuevo más de 11000 jóvenes de toda Europa que han acudido a Madrid para experimentar esa peregrinación de confianza que propuso el hermano Roger. Muchos momentos para recordar, muchos momentos «guardados en el corazón» como hacía María. El encuentro es tarea de todos, unos acogen, otros preparan, todos participan…

Otros, con su testimonio durante esos días, han hecho posible que otras personas participáramos en la distancia del milagro del silencio, el encuentro y la acogida. Y hacen posible que hoy tú, que lees sus palabras, puedas inundarte también del mismo Espíritu, llevándolo a tu corazón, reviviendo tus propias experiencias y ampliando el deseo de seguir peregrinando en confianza.

«El 28 fue un día de intensidad. De repente nuestra parroquia, nuestro templo, se abrió completamente a más de cien jóvenes europe@s llenos de ilusión y expectativas con este encuentro. ¿Estaríamos a la altura?».

«Ayer empezamos el día ensayando los cantos con los jóvenes que se acercaron, y ocurrió lo que soñábamos: aparecieron colaborador@s que hicieron de nuestro humilde coro algo bastante decente. El espíritu de Taizé al máximo. Para mí fue muy emocionante la primera oración junt@s, era para lo que nos habíamos estado preparando tanto tiempo y ya estaba aquí… Me conmovió especialmente rezar el Padre nuestro cada un@ en su idioma, vernos reunid@s alrededor de Jesús de esa manera…».

«Esta mañana hemos celebrado la Eucaristía con la comunidad parroquial + peregrin@s de Taizé y ha sido precioso. Creo que han captado muy bien la esencia familiar, cercana y espontánea de Las Rosas».

«He revivido el espíritu que conocí en Taizé hace seis años».

«Creo que, en unos tiempos duros para Europa como los que vivimos, es este espíritu de acogida y hermanamiento el que se necesita para hacer frente a los problemas de este principio de siglo que están llenando nuestro continente de odio».

«Acoger es una auténtica locura. Porque cuando uno acoge, cuando abre las puertas de su casa, de su parroquia, no lo hace para meter cuerpos y equipajes. Para eso, como insistían los hermanos de Taizé los días previos al encuentro, dos metros cuadrados bastan. Pero nosotros, cuando abrimos las puertas, las abrimos a las vidas de las personas que entran en nuestras casas, en nuestras parroquias. Recibimos sus miedos, su largo viaje, su nivel de idiomas, su paciencia e impaciencia… Les recibimos a ellos y a ellas, enteros, y nos disponemos a acogerlos y acompañarlos durante el tiempo que están con nosotros. Para meter 11000 jóvenes en Madrid unas Navidades, hacen falta, al menos, 22000 metros cuadrados de suelo y muchos, muchísimos más metros cuadrados de corazón. Y hoy Madrid ha demostrado tener más que de sobra».

Gracias Eva, gracias Guille, gracias a cada persona que os habéis atrevido a dar un giro a este final de año y nos invitáis a este viaje interior compartido que nos une más allá de idiomas y fronteras.

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