DE CAMINO AL SÍNODO – Alicia Ruiz López de Soria

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Para profundizar en el documento preparatorio al Sínodo

Se acerca el sínodo de los jóvenes y la Iglesia hace su camino al encuentro de este sector poblacional que desde siempre ha renovado con energía su ser y misión. El documento preparatorio del sínodo, (o lineamenta) nos marca con precisión cuál es el contenido e interés de la Iglesia: ayudar y acompañar al joven enseñándole a recibir el don de la fe y a discernir desde ella un proyecto de vida.

El documento preparatorio inicia un análisis de la realidad que ha de ser completado en cada situación pastoral por cada agente y cada equipo, pero también marca directrices acerca de lo que ha de ser un verdadero discernimiento espiritual vocacional, el propio de esta edad de la vida.

Alicia Ruiz López de Soria y Juan Carlos de la Riva nos ofrecen en este material una reflexión fresca y coherente sobre los diferentes apartados del documento, con el fin de ayudar a los propios jóvenes, a los agentes de pastoral individualmente considerados, y a los equipos de trabajo que con creatividad y fe en el joven coordinan las programaciones pastorales a ellos destinadas.

Son diez fichas que ahondan en aspectos esenciales del documento, para que no quede nada sin aprovechar del mismo. Lo podéis descargar al completo desde nuestra página web.

El papa está siendo tendencia

En las últimas alocuciones a los jóvenes ha ido desgranando lo que él entiende por discernir, de un modo bastante insistente. Así, por ejemplo, en varias de sus charlas ha mencionado la palabra «movimiento». Así nos habló a los escolapios en la reunión de superiores mayores: «Este es otro criterio que hay que tener en cuenta en la educación y en todo: los jóvenes quietos están en las enciclopedias; en la realidad, si vos querés que un joven reciba algo tuyo, tenés que tenerlo en movimiento».

En una ocasión anterior, en Colombia, la cosa fue así: Rodolfo Abello, encargado de la pastoral juvenil de la provincia jesuita de Colombia hizo una pregunta al papa Francisco: «¿Hacia qué horizonte quiere que motivemos a nuestros jóvenes de espiritualidad ignaciana?»

«Me sale, para decirlo un poco intelectualmente: meterlos en espiritualidad de Ejercicios. ¿Qué significa eso? Ponerlos en movimiento, en acción. Hoy la pastoral juvenil de pequeños grupos y de pura reflexión no funciona más. La pastoral de jóvenes quietos no anda. Al joven lo tienes que poner en movimiento: sea o no sea practicante, hay que meterlo en movimiento.

Si es creyente, te resultará más fácil conducirlo. Si no es creyente, hay que dejar que la vida misma sea la que lo vaya interpelando, pero estando en movimiento y acompañado; sin imponerle cosas, pero acompañándolo… en voluntariados, en trabajos con ancianos, en trabajos de alfabetización… en todos los modos que son afines a los jóvenes.

Si nosotros ponemos al joven en movimiento, lo ponemos en una dinámica en la que el Señor le empieza a hablar y comienza a moverle el corazón. No seremos nosotros los que le vamos a mover el corazón con nuestras argumentaciones, a lo más lo ayudaremos, con la mente, cuando el corazón se mueve».

Un muchacho, universitario, me preguntó: «Algunos de mis compañeros son ateos, ¿qué les tengo que decir para convencerlos?». La pregunta me hizo notar el sentido de militancia eclesial que tenía este joven. La respuesta que me vino fue clara: «Lo último que tienes que hacer es decir algo, lo último. Empieza a actuar, invítalo a que te acompañe y cuando él vea lo que haces y el modo como lo haces te va a preguntar, y ahí empieza a decir algo».

Frente a 7000 jóvenes de Bangladesh, les hizo una invitación a viajar en la vida, y no vagar sin rumbo. «Quien viaja es capaz de ir hacia adelante, pero eligiendo el camino correcto. Lo primero es bien propio de la juventud, que es capaz de hacer que todo suceda y de arriesgar. Ir hacia adelante, especialmente en aquellos momentos en los que os sentís oprimidos por los problemas y la tristeza y, mirando alrededor, parece que Dios no aparece en el horizonte». Para lo segundo, los jóvenes necesitan recordar que «nuestra vida tiene una dirección; tiene un fin que nos ha dado Dios. Él nos guía, orientándonos con su gracia. Es como si hubiese colocado dentro de nosotros un software, que nos ayuda a discernir su programa divino y a responderle con libertad».

Ya en Roma, en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y frente a 800 promotores vocacionales, el papa ha insistido en la vinculación necesaria de la pastoral vocacional con la pastoral juvenil, pues lo vocacional «ha de plantearse constantemente a lo largo de todo el proceso de evangelización y de educación en la fe de los adolescentes y de los jóvenes, que ante todo debe ser dinámico, completo, eficaz y verdaderamente formativo». La mera puesta en práctica de actividades encerradas en sí mismas corre el riesgo de caer en proselitismo.

El mensaje termina planteando tres desafíos para los acompañantes de este discernimiento vocacional: el de la confianza, el de la lucidez y el del testimonio.

  • El desafío de la confianza: «Hay que vencer la fácil tentación que nos lleva a pensar que en algunos ambientes ya no es posible suscitar vocaciones, tengamos pues confianza en los jóvenes y en el Señor», escribe el papa.
  • El desafío de la lucidez: «Es necesario tener una mirada aguda y, al mismo tiempo, una mirada de fe sobre el mundo y en particular sobre el mundo de los jóvenes».
  • El desafío de la convicción en su propia esencia: «Que la pastoral vocacional sea una narración de lo que uno mismo vive y de lo que llena de sentido la propia vida», ya que, añade el sucesor de Pedro, «para proponer hoy a un joven el “ven y sígueme” (Jn 1,39) se requiere audacia evangélica; la convicción de que el seguimiento de Cristo es auténtico».

Terminamos esta lista de citas enamoradas de la juventud, con las últimas palabras a los jóvenes en Perú: «Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso solo sirve para las fotos, no podemos hacerle Photoshop a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición solo van bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede photoshopear, porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad».

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