Creatividad que genera vida – Ana Guerrero

«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»— preguntaron los sacerdotes y ancianos del pueblo a Jesús. Y es que estaban sorprendidos de la vida y la fuerza que generaban sus palabras. Tantos años en que ellos, maestros de la ley, cuidadores del templo, guardianes de la doctrina… llevaban enseñando e inculcando al pueblo cómo y qué debían hacer para agradar a Dios… Pero Jesús, con sus palabras, con sus gestos, con sus opciones… conseguía algo diferente.

Es esta quizás nuestra inquietud una vez más: con qué autoridad, cómo hacer, qué hacer que jóvenes sientan esa energía vital de Dios.

Mariola López Villanueva, en su comentario al evangelio diario de la editorial Mensajero, en este texto en que los sacerdotes preguntan a Jesús, nos enseña que la palabra autoridad proviene del latín «augere», hacer crecer. Por lo tanto, es una autoridad que despliega vida. Jesús tenía y tiene esa autoridad que favorece la vida y saca lo mejor de cada persona.

¿No será eso lo que tenemos que buscar en nuestra creatividad pastoral? Tal vez debemos recordarnos que lo más importante en esta búsqueda de creatividad, de formas nuevas que conecten con la juventud de hoy, es mostrarles y acercarles a esa «autoridad-augere» que saque lo mejor de su interior.

Hace tiempo que intuyo que pocos medios externos, estímulos audiovisuales… sorprenden a esta juventud en una oración, una dinámica o una experiencia solidaria. Organizamos eventos y actividades buscando todos los recursos que creemos más adecuados: películas, vídeos, cortos, canciones… y está bien, es necesario y bueno, pero, tantas veces… ya la han visto, ya la conocen, ya se lo contaron o ya ha sido viral… La novedad, creo, ha de estar en otra parte. La novedad, tal vez, es cómo llega al interior de cada persona ese recurso, para poder sacar algo nuevo. 

Y desde esta reflexión, y la invitación de este número de la revista a buscar esa creatividad pastoral… he querido de nuevo contar con sus palabras, las de jóvenes, y en este caso, las de quienes no están nada o casi nada en ámbitos eclesiales, pastorales, de la escuela católica o de parroquias. Les propuse una lluvia de ideas, a partir de la palabra creatividad, y por supuesto, como toda buena lluvia de ideas, cada cual dispara por un lado. Pero también, como muchas veces ocurre, se repiten ideas interesantes, que son las que me ayudan a seguir reflexionando. Todas sus respuestas, al concretar sobre el cómo y para qué crear, reflejan aspectos comunes. 

He aquí parte de esas respuestas: 

  • ¿Cómo? Con lápiz, despejado, alegremente, positivamente, con la mente abierta, Big Bang, Dios, magia, alegría, feliz, tristeza, con mis manos, con entusiasmo, con abuelos, con hermanos, con amigos…
  • ¿Para qué? Para divertirme, para pasar un rato, para olvidar problemas, to have fun, porque sí, para joder este universo, idk, para ser feliz, estar contenta, salir de nuestra realidad, reflejar los sueños, intentar vivir en una realidad paralela, para crear una metáfora de tu vida y desahogarte, para desestresarte, para alegrar a otras personas, para acoger personas, para estar resguardados…

 

Ese cómo crear, de alguna manera refleja lo concreto de herramientas materiales o personales, pero tiene un toque de «misterio» cuando mencionan el Big Bang, Dios, la magia… y un toque de «entrañas» al referirse a la alegría, felicidad, tristeza, entusiasmo, mente abierta…

Y por otro lado el para qué, podría estar reflejando ese «para mí» (para mi bienestar, mi alegría) pero también para otras personas (alegrar a otras personas, acoger a otras personas, estar resguardadas).

Tratemos de unir todas estas ideas, del Evangelio y su comentario, mi reflexión y las palabras de los jóvenes, aun sabiendo que será cosecha propia para lanzar una invitación.

Como creyentes, seguimos hoy inquietos por acertar en las mediaciones que lleven a la juventud al encuentro con Jesús. Así lo expresa el propio Sínodo de jóvenes, que por ejemplo apuesta por «prestar particular atención a la promoción de la creatividad juvenil en campos como la ciencia y el arte, la poesía y la literatura, la música y el deporte, el mundo digital y el de los medios de comunicación, etc. Así los jóvenes podrán descubrir sus talentos y ponerlos a disposición de la sociedad para el bien común».

Inquietos quedaban también los sacerdotes de su tiempo cuando se preguntan sobre la autoridad de Jesús; pero no se preguntan dónde encuentra tantos recursos diferentes, sino cómo genera tanta vida, con qué autoridad. Autoridad-augere que, como nos recuerda Mariola, genera vida, saca lo mejor. Y las palabras espontáneas de las jóvenes nos dicen que ya están en todo esto. Si quieren crear algo, sea del tipo que sea (más o menos poético, más o menos práctico o mecánico) sin darse cuenta, tal vez, pero están conectando con esa autoridad que genera Vida, desde las entrañas, desde sus emociones, y ese componente de misterio que no controlan porque les trasciende. Y es así cómo lo que generan o crean… les aporta a ellas y a otras personas, contribuye desde sus talentos a poder hacer de este mundo, una realidad un poquito mejor.

Así pues, una sola invitación desde este reto actual y eterno, de ser fraternidades creativas pastoralmente. Cambiemos de término, o ampliémoslo, para alejarnos del riesgo de quedarnos en lo externo, en lo que vende, en la mera acumulación de novedades. Hablemos de creatividad pastoral, sí, pero quizás más de generatividad pastoral, que nos conecte siempre a la autoridad que el mismo Jesús quiere compartir con nosotras, una autoridad que refuerza la vida, en el interior de cada persona, para sacar lo mejor, los talentos recibidos.

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