Corpus Christi: Comer su carne y beber su sangre. Se nos hace difícil este texto, ¿no? – Juan Carlos de la Riva

Ciertamente, preferimos poner a Dios, y a su representante en la tierra Jesús, en una dimensión más etérea, abstracta, incorpórea. Con facilidad caemos en la tentación de convertirlo en una idea. Sí, a veces pensamos que Jesús es simplemente una ideología entre otras muchas, en crisis en estos tiempos de postverdad y relativismo, como todas las ideologías. Porqué… qué es la verdad, dónde encontrarla hoy día. La incertidumbre, agravada por esta pandemia que nos cambió de repente la vida, parece llenar de más nubarrones nuestra mente en esa búsqueda de verdades y criterios.

Otros, especialmente los jóvenes, convertís con facilidad a Jesús en “unos valores”. Cuántas veces os hemos oído decir: me gustan los valores del Evangelio. Más aún, os hemos visto vivirlos. Tened cuidado: no convirtáis los valores en ideas. Los valores no son ideas, son atracciones, movimientos del corazón bien orientado, fuerzas interiores que te alejan de tus condicionamientos, tus apetencias, incluso de tus otras emociones cambiantes, o de tus mecanismos de defensa inconscientes, y orientan tu mundo emocional hacia una actitud diferente que podemos diferenciar en varios pasos:

  • Primero descubres algo que es bueno en sí, y no solamente bueno para ti. Y aparece un valor abstracto. Solidaridad, respeto, tolerancia, perdón… o el que a todos incluye, el amor. Y ese valor ilumina nuestro conocimiento, nuestras ideas.
  • Luego ese valor se convierte en un curso de acción, con consecuencias y motivos, se le ve su poder transformador en la realidad, no en la teoría. Entonces se ilumina nuestra capacidad de discernir en la vida real.
  • Por último, se pasa a la acción. Y hasta que no se pasa a la acción, el valor no ha germinado. El valor debe convertirse en algo no solo bueno en sí mismo, sino bueno para los demás, para la vida del mundo.

Pareciera que Juan en este texto quiere reivindicar para Jesús ese nivel de encarnación de los valores, de hacerlos cuerpo, sangre. Es otra categoría diferente. Hay una insistencia machacona en que comamos y bebamos a Jesús. No que creamos en sus ideas, por muy bellas que fueran. Quiere que nos alimentemos de Jesús. Quiere que lo hagamos carne nuestra. Quiere que corra por nuestras venas, con el rojo apasionado del amor que ningún virus podrá neutralizar.

Sólo quien ha pasado a la acción, como lo hizo Jesús, puede hacerse verdaderamente humano. Cuántos buenos valores quedaron en valores abstractos, incluso motivadores de cursos de acción, pero no terminaron en actos reales de carne y hueso.

Y sin embargo la humanidad que sufre, sufre en su carne y huesos. Que hoy mismo hablé con Venezuela y me contaron del hambre y las gentes que la portan.

Sólo al hacerse carne en Jesús, mano tendida, palabra amiga, defensa justiciera o curación sanadora, sólo entonces comenzamos a entender algo de Dios.

Porque… no te lo he dicho aún, pero quedaba un cuarto paso por explicar. Cuando pasaste a la acción y saliste de ti mismo hacia los demás, estabas también haciendo tú de Dios. Como Jesús.

 

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