Con lo puesto – Juan Jaime Escobar

Autobús camino a Pamplona (Colombia) para vivir unos retiros espirituales con maestros de un colegio escolapio. Al borde de la carretera, subiendo la montaña, bordeando los precipicios, cargando los pequeños niños, con la mirada perdida en la nada, ellos, con lo puesto, ellos, venezolanos. No son pocos. Son demasiados. Algunos descansan bajo los árboles frondosos o aprovechan los refugios de la ACNUR. Otros se refrescan en el río que discurre junto a la carretera. Otros se acercan al autobús, la mano extendida, la voz cansada, la vista en un horizonte incierto. Son los nuevos cristos que recorren la vía dolorosa cargando la cruz y no hay cirineos, y no hay verónicas y no aparece la madre del nazareno en las curvas del camino. Y mientras tanto, al otro lado lado del mundo, los ricos protestan y hacen manifestaciones no para luchar por estos oprimidos ni por ninguno más del mundo ni por los de las pateras de la muerte, sino por ellos mismos que quieren ser nación porque pretenden ser libres. La revolución de los acomodados que quieren más comodidad. Sigue el autobús por el sendero, el calor hace que abandonen lo que traen puesto: Cristo despojado de sus vestiduras.