CON LAS GAFAS DEL EVANGELIO: ENSEÑAR A MIRAR MÁS ALLÁ, MÁS ADENTRO – Pilar Yuste

Etiquetas:

Pilar Yuste

pilaryuste@gmail.com

La belleza es relativa, subjetiva, cultural… y absoluta

Aunque «para gustos están los colores» los cánones de belleza personal, artística e incluso natural suelen definirse por cada cultura. También género, etnia, edad, estatus social acaban siendo marcadores que definen nuestro concepto de belleza en cada momento histórico.

Belleza ¿orden, equilibrio y paz, o creatividad sin fin? Bellezas y La Belleza

El dolor de la belleza. Miradas que matan

En 1990 Naomi Wolf expresaba en su ya clásico libro El mito de la belleza, cómo este se acababa convirtiendo en la «doncella de hierro», un terrible mecanismo medieval de tortura. De este modo la autora expresaba muy bien cómo los cánones de belleza acababan influyendo en nuestras vidas. Lamentablemente este estudio resulta más que vigente[1].

De algún modo el Trastorno Dismórfico Corporal[2] se ha hecho pandémico y lleva a nuestra sociedad a sentirnos infelices y a rechazar lo que somos para intentar encajar en ese «traje» mortal a base de compras compulsivas, cirugías, tratamientos y ejercicios extremos que, lejos de lo sano, se convierten en otra forma de tortura.

Un ejemplo de psicopatología marcada por el concepto de belleza corporal[3] son los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Más allá de Occidente, de adolescentes y de chicas, el sesgo cultural de la perspectiva occidental se está globalizando en su culto a la delgadez extrema, no al peso saludable. Estos trastornos (básicamente anorexia y bulimia) se han duplicado en el mundo en los últimos 18 años y la anorexia es la enfermedad mental con mayor tasa de mortalidad. El 70% de los adolescentes no se siente a gusto con su cuerpo. 6 de cada 10 chicas creen que serían más felices si estuvieran más delgadas y alrededor del 30% de ellas revela conductas patológicas[4].

El negocio de la belleza

La belleza está mercantilizada. No solo la artística, sino también la corporal. Y por ello puede ser manipulada y manipuladora. La clave comercial está en lograr que se desee aquello que no se tiene o se es. En una sociedad sobrealimentada normativizar como bello el cuerpo extremadamente delgado de «las modelos» es un negocio altamente rentable… y enfermo a la vez. Por ejemplo, la industria textil se lleva innecesariamente mucho de nuestro dinero… y de nuestro planeta.

Miradas que transforman y liberan

Romper los cánones comerciales, estéticos y aún políticos está siendo posible. Las perspectivas críticas desde el género, la etnia y otros marcadores deconstruyen. Y también transforman y empoderan. Hay formas de alfabetizar esa mirada[5] Como lo hacen las teologías del sujeto, en las que la autopercepción, análisis crítico y construcción de una teología liberadora desde ese colectivo han logrado cambios significativos en las Iglesias y para el mundo.

Autoestima y asertividad implican una aceptación que suele ser reactiva a la acogida primaria. La familia especialmente, pero también escuela e Iglesias siguen siendo determinantes. Cuando no ha habido aceptación incondicional (Rogers) por parte de las figuras de apego, no es fácil, pero es posible restaurar la autoimagen y la confianza en otros ámbitos, incluido el terapéutico. Enseñar a mirar/mirarse/mirarnos/mirar al mundo de otro modo muchas veces no requiere solo contenidos, es una tarea educativa en la que absolutamente todo suma…

O resta. Por poco que sea. Estamos a cada momento «dando —o no— likes» con nuestras palabras, nuestra expresión corporal, con nuestra mirada. Una educación liberadora no implica considerar todo bello o que todo esté bien. Hay que poner límites, y decir que no para decir que sí a lo que consideramos positivo, y, por eso, además de los diseños curriculares, el currículo oculto es aquí más decisivo que en muchos otros aprendizajes.

La mirada interior. La belleza como absoluto

Uno de los sinónimos centrales de belleza es divinidad. La belleza como camino hacia Dios[6] y como Dios mismo, ya definida así desde la conocida teología de Agustín de Hipona:

«¡Tarde te amé,

belleza tan antigua y tan nueva,

tarde te amé!

Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera…».

La gloria de Dios ha sido identificada como la Belleza desde Gregorio de Nisa hasta Karl Barth y Hans Urs von Balthasar. El ser humano es imagen de la misma y la sigue en camino a su plenitud.

La mirada profética de la contemplación cristiana

«Contemplativos en la acción, activos en la contemplación». Uno de los lemas más habituales de la vida consagrada bien podría servirnos para comprender la fuerza de la mirada interior. La contemplación, el placer del asombro, el rito, la Palabra, suele empujar al compromiso por la Vida. En definitiva, lleva a la exaltación de la Belleza encarnada en cada persona y en cada rincón de la Creación. La contemplación a través de los años ha sido y es, con frecuencia, una perspectiva profética, subversiva y evangélica.

La mirada libre y liberadora de Jesús

Jesús era un hombre libre. Su libertad no fue gratuita, como no la suele ser para nadie. Su mirada profunda y compasiva con quienes más sufrían transformó las vidas de quienes se cruzaron con él. Rompió los cánones de orden, de piedad, de pureza… de belleza. Y con ello abrió un espacio de Vida y Dignidad, un orden nuevo de realidad.

Las miradas paradójicas del Evangelio

  • De afuera hacia adentro (saber mirar más allá de lo externo).
  • La inmensidad de lo pequeño.
  • La centralidad de lo periférico: últimos que son primeros.
  • La ternura y la fiesta de mano de la profecía.
  • La sabiduría de este mundo es ante Dios necedad (1Co 3,19).
  • La Vida que nace de la Muerte más cruel.
  •  

Enseñar a mirar implica mirarnos y mirar de otro modo.

«Dile a alguien burro y acabará rebuznando». Solo quien recibe miradas, gestos o palabras de aceptación se podrá sentir aceptado/a. Lo habrá aprendido. Y la autopercepción cambia a su vez la perspectiva de la mirada. Para bien o para mal.

Mira más allá, mira hacia adentro. Un poema y una mágica coincidencia.

Mira más allá, mira hacia adentro fue el título que dimos a la exposición de fotografías de Sáhara, Palestina y Sudán que organizamos en 2007 Acercándonos y Fundación Estudiantes. Las lágrimas de no pocos visitantes ante el dolor que plasmaban esas increíbles fotografías no se han podido secar ante la sangrante actualidad de estos pueblos.

Ese mismo año ¡Cómete los muros!, fue el lema de nuestras Jornadas Sin Fronteras en el IES Ramiro de Maeztu de Madrid. Como anécdota, el viernes 9 de marzo de 2007 concluíamos las jornadas (conferencias, talleres y baile) festejando el inesperado derribo la noche anterior del muro de Nicosia (Chipre)

Sofía Rhei, maravillosa escritora y colaboradora entrañable, nos regaló estos versos que daban sentido a las jornadas y a la exposición

«Mirar al otro lado para mirar adentro,

mirar al muro hasta volverlo aire

por el desgaste, hasta la transparencia».

La mirada evangélica es liberadora como lo ha sido siempre Dios compasivo y misericordioso

Como a Agar, Dios nos escucha (escucha las lágrimas en el desierto de su hijo Ismael[7]), nos mira[8], nos da agua en medio del desierto del abandono y la muerte… Nos acompaña en nuestro éxodo. El Dios que me mira devuelve la paz a nuestro corazón, nos da confianza en quienes somos, como su imagen viva.[9] Es Belleza que da Sentido.[10]

Hay miradas que dan Vida, que siembran Paz, que incendian el Amor Sin Límites de Dios. Como personas miradas/escuchadas/amadas por Dios podremos enseñar a mirar con las gafas del Evangelio. Porque su Amor nos desborda y su magia se contagia como el fuego alimentado por la santa Ruah, el Espíritu. Belleza y Amor. Ni más, ni menos.

[1] https://elblogdelascuriosidades.com.mx/2025/07/01/frases-impactantes-mito-de-la-belleza-naomi-wolf/

[2] https://psicofarmacologia.com/trastorno-obsesivo-compulsivo/trastorno-dismorfico-corporal-criterios-del-dsm-5-y-caracteristicas-clinicas

[3] Porque, por ejemplo, ¿hasta qué punto el orden es belleza para una persona con Trastorno Obsesivo Compulsivo? Y, en positivo, el Mindfulness implica belleza y paz interior y exterior

[4]https://www.tca-aragon.org/2020/06/01/estadisticas-sobre-los-tca/

[5] Como el reciente libro de mi admirada Marián Cao Aprender a mirar, que ofrece pautas para una «alfabetización» de la mirada.

[6] Juan Jesús Cañete, https://diocesisdejaen.es/razones-de-la-fe-x-la-belleza-un-reflejo-de-lo-divino-la-via-pulchritudinis/

[7] Ismael significa etimológicamente Dios escucha.

[8] El Ro´i, el Dios que me ve. Agar pone nombre a Dios. Y no un nombre cualquiera.

[9] Génesis 1, 26-29.

[10] Cf. Pilar YUSTE, Agar en ti, San Pablo, Madrid 2021.