CÓMO SER UN ARTISTA CRISTIANO Y NO MORIR EN EL INTENTO (PARTE III) – David Santafé

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David Santafé

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Qué mejor momento para avanzar en nuestro afán de mejorar como artistas cristianos que en estas semanas otoñales, donde ya hemos cogido carrerilla tras la «vuelta al cole» y se acerca peligrosamente la fecha para sacar del armario el Belén y el arbolito navideño. Superadas las crisis postvacacionales, nos ponemos al lio con esta nueva entrega. ¡Qué nervios!

Entender el proceso: el esbozo, la maqueta y la producción musical

Nos hemos puesto manos a la obra. Estamos estudiando, formándonos como músicos, y estamos aprendiendo a pulir y mejorar nuestras composiciones. De hecho, ya tenemos nuestras primeras canciones. ¿Y ahora qué? Pues nos toca entender cómo es ese proceso de convertir nuestra composición en una canción producida y lista para subir a Spotify.

Vamos a hablar de tres fases, y para entender mejor el significado de estas fases vamos a tirar de uno de los grandes compositores españoles de los años 80 y 90: Antonio Vega. Ex miembro de Nacha Pop, tuvo una larga trayectoria como artista. En el año 1991 publicaba su álbum No me iré mañana, y 25 años después, con Antonio Vega ya componiendo canciones en brazos de Dios, se editó una edición 25 aniversario que incluye canciones adicionales que nos ayudan a entender el proceso de creación del disco. Nos fijaremos en concreto en la canción Tesoros de este álbum.

El esbozo

Cuando hablamos de «esbozo» nos referimos a nuestra composición «al desnudo». Interpretada por nosotros a la guitarra o al piano y nuestra voz. Grabada de cualquier manera en el móvil. Es lo que a mí me gusta llamar el «esqueleto» de una canción.

En el siguiente código QR podemos escuchar el esbozo de la canción Tesoros de Antonio Vega, interpretada en vivo por él mismo frente al que sería el productor del disco, Carlos Narea. Micro abierto, Antonio Vega, con cierta afonía en la voz, tocando la canción con su guitarra, equivocándose en algún punto, y con algunos comentarios suyos posteriores sobre ideas que tenía de los arreglos musicales. No tiene desperdicio.

Si una canción es buena, es decir, es capaz de transmitir y emocionar verdaderamente, lo tiene que hacer ya desde esta fase, donde no se aprecia nada más allá de la melodía principal y los acordes básicos. Esta es la prueba de fuego de que hemos hecho un buen trabajo. Antonio Vega ya había trabajado muchos detalles de la estructura de la canción, pero un esbozo puede ser mucho más básico. Los detalles vendrán en la siguiente fase.

No olvidemos que hay que buscar a otras personas, que tengan cierto criterio o gusto musical, para que valoren nuestro trabajo y nos den una opinión verdaderamente objetiva de la calidad de la canción. Puede darse el caso, y es algo bastante habitual, de que una canción que hemos compuesto tenga un componente emocional tan importante para nosotros que perdamos la objetividad, y la canción nos parezca maravillosa y al resto les deje fríos. Si al resto no les llega… es que nuestro corazón nos está engañando. Todos tenemos alguna canción de nuestra adolescencia, que objetivamente puede no ser una buena canción, pero sin embargo la tenemos tan ligada a un momento feliz en nuestra vida (unas vacaciones, un verano en la playa, nuestro primer amor) que nos parece el Bohemian rhapsody de Queen, o el Thriller de Michael Jackson. Si no conoces estas canciones o estos artistas necesitas ampliar tu cultura musical con urgencia J

El «esbozo» sirve para hacernos una idea global de la canción, poder centrar la atención en los detalles de la misma, y es el punto de partida de todo el proceso. Es lo que deberíamos enseñar al futuro productor musical de nuestra canción.

Si tenemos una idea clara de cómo nos gustaría que sonase el arreglo musical de nuestra canción, y no vamos a poder pasar por la fase de la «maqueta» saltando directamente a la fase de la «producción», es muy interesante buscar referencias audibles de canciones cuyo estilo musical se asemeje a lo que queremos, por ejemplo con canciones que encontremos en YouTube, y dar esa información al productor, de manera que él sepa por dónde tiene que orientar su trabajo.

La maqueta

Hoy en día es bastante común que tengamos en casa un móvil, una tablet o un ordenador de sobremesa o portátil. Todos estos aparatos tienen la posibilidad de funcionar, con el software adecuado, como un grabador multipista. ¿Qué es un grabador multipista? Pues un software que nos permite grabar diferentes instrumentos en diferentes pistas virtuales que son como los carriles de una autopista. Los carriles fluyen simultáneamente unos al lado de otros, pero sin mezclarse entre sí, de manera que yo puedo, por ejemplo, grabar una guitarra en un carril (pista), volver al inicio y grabar una pandereta en un segundo carril (pista) mientras escucho el carril con la guitarra que grabé antes, volver al inicio y grabar una voz en un tercer carril (pista) y así sucesivamente.

El concepto multipista nació a principios de los años 60, con la llegada de la grabación en cinta magnética, bobinas que permitían grabar audio en varias pistas. Haciendo un resumen extremo, primero fueron solo cuatro pistas, años después se llegó hasta las 24 pistas en una cinta magnética de dos pulgadas, hasta que llegaron los ordenadores y la grabación de audio digital. Los Beatles fueron de los primeros grupos que aprovecharon la tecnología multipista, y lo podemos apreciar en el álbum Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band.

Plantearse investigar este tipo de programas y aprender a utilizarlos, aunque sea de manera básica, nos va a permitir dar forma a la idea que tenemos en nuestra cabeza de cómo queremos orientar el arreglo de nuestro esbozo musical, incluso a reinventar y modificar nuestra composición. En otro artículo hablaremos con más detalle de esta tecnología.

En el siguiente código QR podemos escuchar la maqueta de la canción Tesoros de Antonio Vega, que él mismo grabó con un sistema multipista, agregando instrumentos como una batería programada u otros instrumentos solistas, además de la guitarra principal y su voz.

La producción

Y por fin llegamos a la hora de la verdad. Convertir nuestra canción, que a lo mejor ya hemos grabado en formato «maqueta» en una canción con calidad profesional.

La figura del productor musical es la persona encargada de dirigir todo el proceso de grabación de la versión definitiva de nuestra canción. Diseña y piensa la instrumentación que se añadirá, dirigiendo a los músicos que participen en la misma, y supervisará el proceso de mezcla de la canción, que es la fase en la cual elegimos cómo sonará cada instrumento individualmente para obtener la mezcla final de todos ellos, en un archivo estéreo con nuestra canción terminada. En ocasiones hay otros roles que participan en el proceso:

  • El arreglista, que se encarga de diseñar la programación de la instrumentación que añadimos a nuestra canción, pudiendo escribir partituras o guiones de acordes para los músicos. Es muy común en el ámbito cristiano que productor y arreglista sean la misma persona
  • El técnico de grabación, si grabamos en un estudio profesional, se encargará de manejar el software y la maquinaria para grabar a los instrumentistas.
  • El técnico de mezcla, que puede ser o no el mismo que el de grabación, se encargará de gestionar el software que gestiona el sonido final de cada instrumento de la canción, con efectos tales como ecualizadores, compresores, dessers, reverberación, delay, y un largo etcétera, siempre bajo la supervisión del productor.
  • El proceso de mastering se hace después de la mezcla, trabajando sobre el archivo estéreo que ya recoge todo el sonido de nuestra canción, y busca en línea generales optimizar el sonido global y adaptarlo al sistema donde se vaya a distribuir: en un vinilo, en un CD, en plataformas digitales, en MP3…

Una cuestión importante respecto a todo este proceso de la producción. Como podéis ver, hay muchas personas implicadas con diferentes capacidades para obtener un resultado que sea profesional. Eso no significa que no podáis formaros y estudiar el uso de estos programas para poder llegar a conseguir resultados profesionales sin contar con terceras personas, pero conseguir esos resultados es fruto de mucho trabajo y experiencia, una experiencia que puede tardar años en pulirse. Es importante dejarse aconsejar por profesionales, para asegurarnos que lo que obtenemos es verdaderamente profesional. Es muy fácil perder la objetividad y que nos parezca que nuestra grabación suena perfecta. Siempre hemos de poner el listón bien alto, tan alto como la música que escuchamos en la radio, porque no podemos olvidar que tenemos una responsabilidad tremenda:

«Si hablamos de Dios en nuestra música y queremos que ese mensaje llegue, no podemos permitirnos que la falta de calidad de nuestro trabajo pueda suponer un palo en las ruedas en el proceso. Cuantas veces he escuchado producciones cristianas de mala calidad que general la risa y la burla de los que no tienen fe…».

En el siguiente código QR podemos escuchar la producción finalizada de la canción Tesoros de Antonio Vega, integrada en el disco, con la interpretación de todos los músicos que participaron en ella, incluido el propio Antonio Vega a la guitarra y la voz.

Que la música siga siendo el mejor vehículo para acercar a Dios a los que nos rodean. ¡Hasta la próxima entrega!